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En un acto inaudito tirando a heroico, Jorge Drexler dio el concierto más grande de su carrera en la CDMX

El cantautor demostró su capacidad de transformar un recinto de este tamaño en el espacio más íntimo, pero también de hacerlo sentir monumental

Por  PABLO MONROY

febrero 17, 2023

Liliana Estrada / Cortesía OCESA

Este 16 de febrero, el premiado y aclamado compositor uruguayo, Jorge Drexler, ofreció el concierto más grande de su carrera hasta la fecha en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Drexler tiene la capacidad de transformar un recinto de este tamaño en el espacio más íntimo, pero también de hacerlo sentir enorme. 

El cantautor se presentó sobre un escenario minimalista que asemejaba una hoja en blanco, así como la que lo derrotó muchas veces durante un periodo de pandemia en el que se le dificultaba el proceso de escritura: “Siempre ganaba la hoja en blanco”, relató. Ese concepto es el mismo que inspiró la portada de su nuevo álbum, Tinta y Tiempo, que vino a presentar a tierras mexicanas.  

Unos minutos antes de las 9:00 PM, las luces del auditorio se apagaron y una voz femenina que reflexionaba sobre la ciencia y sus cualidades poéticas (como cuando en el Mesoproterozoico dos células se encontraron para iniciar la historia del huevo y la gallina), presentando así ‘El plan maestro’, el tema abridor, que fue sucedido por ‘Deseo’. 

Jorge se acompañó en el escenario por grandes músicos: Meritxell Neddermann, Borja Barrueta, Javier Calequi, Alana Sinkëy, Miryam Latrece y Carles “Campi” Campón acompañaron las canciones a la perfección. Drexler aprovechó en varias ocasiones para agradecerles su presencia. 

“Tengo que confesar que esta noche es el concierto más grande que he dado en mi vida, así que gracias”, dijo Drexler, quien recordó la primera presentación que dio en México en 2001 para 22 personas. “Estoy tan contento de que esta historia de amor con México se haya dado de manera gradual, hasta llegar hoy a este templo maravilloso de la música y del arte que tienen en la CDMX”. 

Procedió a pedir al público que aplaudía al ritmo de la percusión a usar los pies para acompañar ‘Corazón impar’. “Suena como un corazón”, dijo. Así hizo latir al Auditorio Nacional. Después interpretó ‘Cinturón Blanco’, ‘Me Haces Bien’ y ‘Fusión’. Más tarde, dedicó ‘Bendito desconcierto’ a sus compatriotas uruguayos presentes en el recinto. 

Después de ‘Inoportuna’ llegó ‘Era de amar’, canción que “hace mucho no tocaba”, que terminó en un homenaje a Gustavo Cerati con un fragmento de ‘Puente’, del icónico álbum Bocanada del argentino. “¡Gustavo Cerati!”, gritó al terminar. 

Drexler celebró al público al ser muy generoso con su repertorio, además de que mencionó que mostraron una muy interesante combinación de “amor, participación y silencio”. 

Llegó el turno de ‘¡Oh, algoritmo!’, su colaboración con la rapera israelí Noga Erez, quien no se encontraba presente. Solo acompañado de su guitarrista, Drexler comandó al público para cantar una parte de la canción, que culminó con el cantautor rapeando en inglés. 

Luego presentó ‘Salvapantallas’ y ‘Asilo’, canción que comenzó a escribir en Tijuana, México. Más tarde llegó la canción que pone título a su más reciente álbum, ‘Tinta y Tiempo’ y ‘El día que estrenaste el mundo’. 

Drexler se quedó solo en el escenario, simplemente acompañado de su guitarra. Del público salió un grito que decía “¡Pongamos que hablo de Martinez!”. La canción no estaba en su setlist, pero le pareció una gran idea cantarla y en ese momento el auditorio se sintió como un bar íntimo para 20 personas. La canción, que nació en homenaje a Joaquín Sabina, claramente fue dedicada al español. Jorge recordó cuando estuvo presente como espectador en un concierto de Sabina en ese mismo lugar. 

Después interpretó ‘Milonga del moro judío’ y  ‘Soledad’. Durante la segunda, el público del Auditorio Nacional prendió las luces de sus celulares adornando la sala. “Hoy estoy menos solo que nunca… esa imagen la tengo impresa en la retina”, dijo asombrado el uruguayo. 

Posteriormente tocó ‘Duermevela’ y ‘Movimiento’, acompañado de Los Cojolites, icónica agrupación mexicana de son jarocho. “Que viva el son jarocho, que viva Veracruz”, exclamó Drexler, quien procedió a interpretar ‘Tocarte’, ‘Telefonía’, ‘Silencio’ y después abandonar el escenario entre aplausos. 

El público pedía más canciones y Drexler todavía tenía muchas por ofrecer. Volvió con ‘La guerrilla de la concordia” y después volvió a invitar a Los Cojolites en ‘La luna de Rasquí’. Más tarde los presentes pudieron corear emocionados ‘Todo se transforma’, popular e icónico tema del cantautor, en lo que parecía un cierre perfecto para una noche emocionante. 

Mientras algunas personas abandonaban sus asientos, Drexler sorprendió saliendo al escenario una vez más en un segundo encore para tocar ‘Amor al arte’, una vez más, acompañado de los músicos de son jarocho, que además aprovecharon para dedicarle décimas y agradecerle por esa noche especial en nombre de México. “Qué jolgorio,  qué jolgorio, ¡Gracias auditorio!”, cantaba Drexler. 

Fue una noche especial. Jorge mostró su humildad, talento, versatilidad y calidez ante un público que lo recibió como lo merece uno de los cantautores más reconocidos actualmente. “Lo que se siente cantando en el Auditorio Nacional de Ciudad de México…no tiene parangón. GRACIAS. Es todo lo que puedo decir. Con mayúsculas”, expresó el músico.