Quienes ganaron y quienes se quemaron

En una jornada marcada por la elección de senadores y candidatos presidenciales, así queda el mapa político del país de cara a las elecciones presidenciales de mayo

marzo 9, 2026

JOAQUIN SARMIENTO / Getty Images

Este domingo 8 de marzo, en paralelo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, se celebraron en Colombia las elecciones legislativas para definir la composición del Congreso de la República para el periodo 2026-2030. La jornada también incluyó consultas interpartidistas en las que se definieron algunos de los candidatos presidenciales que competirán en las elecciones de mayo. De esta manera, quedó delineado el mapa político del país tanto para el próximo periodo legislativo como para la contienda que determinará al sucesor de Gustavo Petro.

El Congreso colombiano, de carácter bicameral, estará compuesto por 103 senadores (Cámara Alta) y 183 representantes (Cámara Baja). Los resultados dejaron un panorama diverso, sin una sola fuerza política dominando simultáneamente el Senado y la Cámara de Representantes, aunque sí con un ganador claro en ambos escenarios. 

En el Senado, el principal vencedor fue el partido de gobierno, el Pacto Histórico, que obtuvo más de cuatro millones de votos y se consolidó como la fuerza con mayor número de curules para este periodo, con un total de 25, mismas que eran el objetivo del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe Vélez, y a las que no pudo llegar. Uribe se posicionó como el senador número 25 en la lista, lo que significa que no alcanzó el umbral necesario para obtener un puesto en el Senado, figurando así como uno de los llamados “quemados” de la jornada.

Así las cosas, el Senado quedó compuesto de la siguiente manera: Pacto Histórico, 25 curules; Centro Democrático, 17 curules; Partido Liberal, 13 curules; Alianza por Colombia, 11 curules; Partido Conservador, 11 curules; Partido de La U, 9 curules; Cambio Radical – Alma, 6 curules; Mira – Nuevo Liberalismo – Dignidad y Compromiso, 5 curules; Salvación Nacional, 3 curules; y 1 curul para el partido MAIS, quedando así una curul restante para que quede segundo en las presidenciales.

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En contraste con lo ocurrido en el Senado, la elección a la Cámara de Representantes mostró un panorama distinto, con un claro predominio del Centro Democrático. El partido uribista encabezó la votación nacional a Cámara con más de 2,5 millones de votos, superando a colectividades tradicionales como el Partido Liberal y el Partido Conservador, que ocuparon los siguientes lugares. Este resultado evidencia la fortaleza territorial del Centro Democrático en elecciones departamentales —donde se eligen los representantes— y le permite consolidarse como una de las principales fuerzas de oposición en la Cámara para el periodo 2026-2030, equilibrando parcialmente el predominio del oficialismo en el Senado.

Volviendo a los “quemados”, además de Álvaro Uribe Vélez también encontramos a importantes figuras de la política colombiana como Jorge Enrique Robledo, Angélica Lozano e Ingrid Betancourt con su partido Verde Oxígeno. A ellos se suma el Partido Comunes, que en su primera participación sin las curules aseguradas tras el acuerdo de paz no logró alcanzar el umbral electoral. Sin embargo, una de las derrotas más celebradas en redes sociales fue la del representante a la Cámara Miguel Polo Polo, quien no logró retener su curul en la circunscripción afrodescendiente tras quedar por fuera de los escaños disponibles en la votación. Esa curul la ganó Óscar David Benavides, quien obtuvo más de 146.000 votos gracias a una ingeniosa campaña digital. 

Consultas interpartidistas

En el caso de las consultas interpartidistas, el ganador fue claro: el uribismo y la consulta de la centro-derecha. Con una votación cercana a los seis millones de votos, la gran vencedora fue Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, con más de tres millones de sufragios, superando ampliamente a Juan Daniel Oviedo, Juan Manuel Galán, Juan Carlos Pinzón, Vicky Dávila, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria , David Luna y Mauricio Cárdenas. Estas consultas, que funcionan como primarias abiertas en las que los ciudadanos pueden elegir al candidato presidencial de una coalición política, definieron parte de los aspirantes que competirán en la primera vuelta de mayo.

Sin embargo, Paloma no fue la única ganadora de estas consultas. Otro que salió fortalecido fue Oviedo, quien superó el millón de votos y se consolidó como una de las sorpresas de la jornada. Durante el discurso de victoria de Valencia, el público comenzó incluso a corear su nombre como posible fórmula vicepresidencial, lo que lo deja en una posición política interesante al representar un perfil capaz de atraer parte del voto de centro. Aunque Oviedo no confirmó ninguna alianza, sí dejó pistas sobre su futuro político al señalar en entrevistas que continuará fortaleciendo su trabajo en Bogotá, lo que abre la puerta a una eventual candidatura en las próximas elecciones a la alcaldía de la capital.

Así las cosas, en el discurso de Valencia también aparecieron varios de los candidatos derrotados de la consulta para expresar públicamente su respaldo, en una señal de unidad dentro de la coalición. Con ese apoyo conjunto, la candidata llega a la carrera presidencial con una base política que ronda los seis millones de votos, una cifra que desde ya la perfila como una de las principales favoritas para disputar la segunda vuelta de las elecciones.

Pero estas consultas también dejaron derrotas significativas. La más evidente fue la de Roy Barreras y la consulta del progresismo. Ante el llamado del presidente Gustavo Petro a no participar en estas consultas, buena parte de los votantes del oficialismo se abstuvo de votar, lo que se tradujo en una participación muy baja en esa coalición. Aunque Barreras terminó ganando su consulta, lo hizo con un respaldo reducido, lo que debilita su posición frente a otros candidatos de izquierda como Iván Cepeda.

Este panorama deja dos conclusiones claras. La primera es que la centro-derecha llega a la elección presidencial con una candidatura fuerte y relativamente unificada en torno a Valencia, lo que contrasta con el debilitamiento de otras opciones de derecha más radicales como la de Abelardo de la Espriella. La segunda es que la izquierda parece llegar algo fragmentada entre distintos liderazgos, lo que podría resultar determinante en una elección que, según las encuestas, se perfila como una de las más competidas de los últimos años.

En conjunto, las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas dejaron un mapa político marcado por los contrapesos. Mientras el Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza en el Senado, el Centro Democrático logró un fuerte desempeño en la Cámara de Representantes y se posicionó como uno de los principales polos de oposición. Al mismo tiempo, la victoria de Paloma Valencia en la consulta de centro-derecha la proyecta como una de las candidatas más fuertes rumbo a las presidenciales, mientras que la izquierda llega a la contienda con señales de fragmentación. Con este panorama, el país se encamina hacia unas elecciones presidenciales en las que los equilibrios del nuevo Congreso y la capacidad de las coaliciones para unificar apoyos serán determinantes.

GABRIEL CAVALLO

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