Si se es fanático del metal, o de la música pesada en general, lo que pasó el cinco de julio es probablemente uno de los eventos más importantes que haya ocurrido dentro de la escena en muchos años. Black Sabbath dio su último adiós en la ciudad que la vio nacer, frente a un público físico de al menos 40,000 personas y de muchos millones más que siguieron el evento en línea. El cuarteto originario de Birmingham citó a decenas de colegas y amistades para que le acompañaran a dar su venia final en Back to the Beginning, un concierto de calidad histórica que, a pesar de durar cerca de 10 horas, hizo un breve recorrido por la carrera del grupo y al tiempo por las diferentes ramas del metal.
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El show inició con la potencia de un gigante gracias a Mastodon, que después de interpretar dos canciones de su propio repertorio dio paso a una versión especial de ‘Supernaut’ que contó con un solo de percusión a cargo de Brann Dailor, Mario Duplantier, Eloy Casagrande y Danny Carey. “Gracias a Black Sabbath por inventar este género, el heavy metal, al que llamamos ‘hogar’”, dijo el frontman Troy Sanders; el público no podía estar más de acuerdo. Enseguida, Rival Sons subió al escenario con su rock clásico para ser sucedida por el thrash metal vieja escuela de Anthrax y por la única agrupación liderada por una mujer en todo el cartel, Halestorm. A una hora del comienzo, Lzzy Hale ya había presentado uno de los mejores covers del día con su versión de ‘Perry Mason’.
Lamb of God fue la encargada de cerrar el primer segmento, para lo cual Randy Blythe y compañía eligieron sus himnos ‘Redneck’ y ‘Laid to Rest’. Para cerrar su set, Blythe dio un pequeño contexto de ‘Children of the Grave’ que también sirvió de recordatorio de que los años han pasado, pero la sociedad parece seguir siendo la misma: “El mundo es un lugar desquiciado, caótico y divisivo, pero también lo era en 1971, cuando Geezer Butler escribió la letra de esta canción. Esta canción es una advertencia y un llamado a amarse a sí mismo y a sus hermanos y hermanas”.
Back to the Beginning no solo celebró a Black Sabbath, sino también a Ozzy Osbourne, por lo que el primer popurrí vio a músicos como Lzzy Hale, Nuno Bettencourt, David Ellefson y Scott Ian acompañar a los colaboradores de Ozzy, Mike Bordin y Adam Wakeman, en temas como ‘The Ultimate Sin’, ‘Shot in the Dark’ y ‘Believer’. Yungblud hizo una sorpresiva aparición para ofrecer su voz en el cover de ‘Changes’, que pese a tener a más de uno escéptico por su participación en el evento, resultó siendo un buen tributo. Aunque no estuvo presente en el estadio Villa Park, Jack Black, en consonancia con su personaje de Escuela del rock, cantó ‘Mr. Crowley’ junto a los jóvenes talentos de Revel Ian, hijo de Scott Ian; Roman Morello, hijo de Tom Morello; Yoyoka Soma y Hugo Weiss.
Alice in Chains y Gojira tomaron la batuta antes de que el escenario giratorio revelara tres sets de batería cuyos dueños eran Chad Smith, Travis Barker y Danny Carey, quienes estuvieron acompañados por Morello, Bettencourt y Rudy Sarzo en las cuerdas. Después de un segmento en el que los bateristas enseñaron sus habilidades con las baquetas durante la versión instrumental de ‘Symptom Of The Universe’, Billy Corgan, Adam Jones y K.K. Downing invocaron a Judas Priest con ‘Breaking the Law’. La banda encabezada por Rob Halford no pudo asistir al concierto por conflictos de agenda, pero días previos compartió un cover de ‘War Pigs’ y durante la transmisión envió un mensaje especial a Black Sabbath.
Así comenzó su set el segundo supergrupo, rotando micrófonos e instrumentos entre grandes figuras como Sammy Hagar, Tobias Forge (como Papa V Perpetua), Steven Tyler y Ronnie Wood. Estos dos últimos protagonizaron otro de los momentos más inolvidables del show al cerrar el segmento con ‘Walk This Way’ de Aerosmith y ‘Whole Lotta Love’ de Led Zeppelin.
Tras esta reunión entre viejos amigos, los sonidos agresivos regresaron a la tarima de la mano de Pantera y Slayer, una dupla que en los años recientes tuvo regresos inesperados y observados con recelo. Mientras un Phil Anselmo descalzo dedicaba la presentación a Vinnie Paul y Dimebag Darrell, Jason Momoa –quien fungió como el presentador del evento– bajó del escenario para fundirse con el público en un mosh pit con ‘Cowboys from Hell’ sonando de fondo. Las melodías introspectivas de Tool hicieron un buen contraste, y su interpretación de ‘Hand of Doom’, tema incluido en Paranoid (1970), fue un acierto. Slayer no dejó mucho tiempo para descansar, pues tan pronto se hizo en frente interpretó ‘Disciple’, ‘War Ensemble’, ‘South of Heaven’, ‘Raining Blood’ y ‘Angel of Death’; ni siquiera su cover de ‘Wicked World’ hizo que los mosh pits se disiparan.
Para este punto, únicamente faltaban dos actos antes de las presentaciones principales. Primero, Guns N’ Roses optó por que la mayoría de su setlist fuera un tributo a Black Sabbath, cerrando con dos temas propios: ‘Welcome to the Jungle’ y ‘Paradise City’. Luego, Metallica tuvo uno de los sets más largos y para hacerlo más especial, el público fue testigo que una interpretación única de ‘Battery’. Allí mismo, James Hetfield exclamó: “Sin Black Sabbath no existiría Metallica”. El nombre de la banda bien podría reemplazarse por cualquiera de los grupos y/o músicos que participaron en Back to the Beginning. “Gracias por darnos un propósito en la vida”, afirmó el frontman.
Metallica performing "Master Of Puppets" at Back To The Beginning | Black Sabbath's final show pic.twitter.com/IUlffANJ9V
— 🎸 Rock History 🎸 (@historyrock_) July 6, 2025
Con ‘Master of Puppets’, los niveles de adrenalina quedaron por los cielos, justo para recibir a Ozzy Osbourne. El Príncipe de las Tinieblas emergió del “inframundo” (del suelo), sentado en un trono de cuero y un murciélago sobre él. “¡Que la locura comience!”, dijo antes de que Zakk Wylde tocara el primer riff de ‘I Don’t Know’. A la canción le siguieron los otros hits de Blizzard Of Ozz (1980), ‘Mr. Crowley’ y ‘Suicide Solution’, pero más de un corazón se arrugó cuando llegó el momento de escuchar en vivo, por última vez, ‘Mama, I’m Coming Home’. Esta noche la canción tuvo un nuevo significado, uno agridulce, pues el buen hijo vuelve a casa y Ozzy regresó al lugar que lo inició todo para decir adiós.
Pero Ozzy no escribió la historia del heavy metal él solo, y en minutos ya estaba acompañado de Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward por primera vez en 20 años. El acto final no pudo iniciar nada más que con ‘War Pigs’, seguida por el icónico bajo de Geezer en ‘N.I.B.’. Un set que fue completado por ‘Iron Man’ y, por supuesto, ‘Paranoid’. Parece poco, pero teniendo en cuenta el esfuerzo que un Ozzy que ha batallado por cinco años contra el Parkinson hizo para estar sentado allí con su voz casi inquebrantable, es bastante. Tan solo estas cuatro canciones condensan más de 50 años de historia.
Y así, con un adiós que no se transmitió por completo en Internet, la banda que creó no solo un género musical sino todo un movimiento cultural, se despidió para siempre. Back to the Beginning fue una celebración de los padres del heavy metal, unos chicos cualquiera de Birmingham que se convirtieron en leyendas. Les debemos tanto que las palabras no serían suficientes y por eso, muchas gracias, Black Sabbath.


