Hay conciertos que se viven desde la multitud, otros desde la tarima y algunos, muy pocos, desde los ojos del artista. Durante su paso por Ciudad de México, J Balvin abrió una ventana distinta a su universo: no solo mostró el espectáculo, también permitió que sus seguidores se acercaran a la energía previa, al movimiento de la ciudad y a los instantes que normalmente quedan fuera del escenario. Todo a través de sus Ray-Ban Meta, las gafas inteligentes creadas por Ray-Ban y Meta que permiten capturar, preguntar, explorar y compartir sin necesidad de sacar el celular.
La experiencia tuvo su punto más potente en el Palacio de los Deportes, donde J Balvin llevó a sus fanáticos al corazón del show. Con un simple comando de voz, “Hey Meta, graba video”, el artista pudo registrar lo que estaba viviendo desde su propia perspectiva: las luces, la euforia del público, el vértigo de la tarima y esa conexión inmediata que solo ocurre cuando miles de personas cantan al mismo tiempo. La diferencia está en el gesto: no tuvo que interrumpir el momento, buscar el teléfono ni mirar una pantalla. Las Ray-Ban Meta funcionan con manos libres, lo que permite seguir dentro de la experiencia mientras la tecnología trabaja en segundo plano.
En un concierto, eso cambia la forma de recordar y compartir. Las gafas permiten tomar fotos, grabar video o transmitir momentos desde el punto de vista de quien los está viviendo, sin romper la energía del instante. Para un artista como J Balvin, acostumbrado a moverse entre escenarios, ciudades y audiencias globales, esa posibilidad abre una nueva forma de cercanía con sus seguidores: el público ya no solo ve lo que ocurrió después, editado y publicado en redes, sino que puede sentirse más cerca del momento exacto en el que sucede.
Pero la experiencia no se quedó en el escenario. En otro momento de su paso por Ciudad de México, J Balvin también usó sus Ray-Ban Meta para recorrer la capital mexicana y descubrir algunos de sus lugares, sabores y rincones más característicos. Ahí, las gafas funcionaron como una especie de acompañante inteligente: podía hacer preguntas en tiempo real, pedir información sobre lo que tenía frente a él, consultar el clima, orientarse mejor por la ciudad o aprender más sobre un lugar sin dejar de caminar, mirar y disfrutar.
Esa es una de las claves de Ray-Ban Meta: no se trata únicamente de capturar contenido, sino de interactuar con el entorno. Con comandos como “Hey Meta, toma una foto” o “Hey Meta, ¿qué es el agua de jamaica?”, las gafas permiten que la inteligencia artificial entre de manera natural en la experiencia cotidiana. Si estás explorando una ciudad, puedes preguntar por un sitio, entender mejor una referencia cultural, pedir ayuda para llegar a un lugar o consultar si el clima cambiará durante el día. Todo ocurre sin tener que detenerte, desbloquear el celular o salir de lo que estás viviendo.
Durante su recorrido por CDMX, Balvin pasó por espacios emblemáticos y cotidianos de la ciudad: puestos de tacos, tiendas vintage, calles llenas de movimiento y el tradicional Mercado de Medellín. Desde ahí, sus seguidores pudieron acompañarlo de una manera más íntima, casi como si caminaran junto a él. La función POV, siglas de Point of View, permitió que cada descubrimiento se sintiera más cercano, más directo y menos producido. Era J Balvin mirando la ciudad, pero también invitando a sus fans a verla con él.
La colaboración entre J Balvin y Ray-Ban Meta muestra cómo la tecnología puede transformar la relación entre los artistas, sus audiencias y los espacios que habitan. En el concierto, las gafas acercaron a los seguidores al punto de vista del artista. En la ciudad, funcionaron como una herramienta para explorar, preguntar y aprender sobre la marcha. En ambos casos, la promesa es la misma: vivir más, interrumpir menos y no perderse ningún momento.
Al final, Ray-Ban Meta propone una forma distinta de estar presente. Puedes disfrutar un concierto, recorrer una ciudad, capturar un recuerdo, preguntar por lo que ves o dejar que la inteligencia artificial te ayude a llegar a tu siguiente destino, todo desde unas gafas diseñadas para acompañarte sin sacarte de la experiencia. Y en manos de J Balvin, esa posibilidad se convierte en algo más que una demostración tecnológica: es una nueva manera de compartir el mundo desde los ojos de quien lo está viviendo.


