El peso del talento

Lo único interesante en esta cinta de acción genérica, es que Nicolas Cage se interpreta a sí mismo como un actor fracasado

Tom Gormican 

/ Nicolas Cage, Pedro Pascal, Sharon Horgan, Jacob Scipio, Lily Sheen, Neil Patrick Harris, Tiffany Haddish

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de Cine Colombia

La mejor película de la estrella del cine de acción Jean-Claude Van Damme es una de las menos conocidas de su filmografía. En JCVD del 2008, la estrella de antaño se interpreta a sí misma como una persona que está pasando por serios apuros económicos, familiares y profesionales. Van Damme acude a un banco para hacer un retiro, pero por desgracia, unos asaltantes irrumpen en el lugar. El actor belga, al no responder de una manera heroica como los personajes de sus películas, es maltratado por los ladrones, es despreciado por los rehenes e inclusive, es acusado de ser un criminal por la misma policía. 

Esta película fue la inspiración para que Van Damme protagonizara años después una serie llamada Jean-Claude Van Johnson, producida por Ridley Scott, en la que el actor nos “revela” que en realidad es un agente secreto que utiliza su profesión de actor como una fachada.  

Años atrás, en 1999, el director de videoclips Spike Jonze debutaba en el cine con el desquiciado largometraje ¿Quieres ser John Malkovich?, en el que un titiritero (encarnado por John Cusack) descubre un misterioso portal que le permite a las personas entrar en la mente del actor John Malkovich (interpretado por él mismo).

Tres años más tarde, Nicolas Cage protagonizaría El ladrón de orquídeas, la delirante pseudo-secuela de ¿Quieres ser John Malkovich?, en la que el actor interpreta a Charlie Kaufman, el guionista real de la película anterior, quien se encuentra en un bloqueo creativo y piensa salir de este, adaptando la novela real de Susan Orlean (interpretada por Meryl Streep). Kaufman fue postulado a los premios Óscar en la categoría de mejor guion adaptado junto con su hermano gemelo Donald Kaufman. Sin embargo, ese hermano gemelo no existe y es producto de la ficción.

Ahora, para cerrar el círculo, Nicolas Cage se interpreta a sí mismo como un actor del cine de acción en decadencia (como lo hizo Van Damme en JCVD), y quien termina convirtiéndose en agente secreto (a lo Van Johnson), regresando a ese fascinante terreno del meta-cine, que ya había explorado anteriormente junto con Spike Jonze y Charlie Kaufman.  

En El peso del talento, Cage se encuentra separado de su esposa Olivia (Sharon Horgan), quien no se lo aguanta, tiene una hija adolescente que lo desprecia (Lily Mo Sheen, hija de la actriz Kate Beckinsale en la vida real), y el director David Gordon Green (quien dirigió a Cage en la estupenda cinta Joe), lo acaba de rechazar para una nueva película, debido a su comportamiento errático.

Su mánager (encarnado por el actor Neil Patrick Harris) le ha conseguido un nuevo trabajo para que pueda pagar sus deudas (situación que Cage sufrió en la vida real y que, según él, lo llevó a actuar en numerosas cintas en los últimos cinco años). El trabajo en cuestión no es una nueva película, sino que consiste en asistir a la fiesta de cumpleaños de Javi Gutiérrez (Pedro Pascal de la serie The Mandalorian), un millonario excéntrico y gran fanático del actor de Con Air y Contracara.     

Cage acepta la invitación a regañadientes (su alter-ego imaginario, el cual es un Nick Cage más joven vestido como Sailor, el personaje de en Corazón salvaje de David Lynch, le ruega que no lo haga).  Pero Gutiérrez termina siendo una persona amable y simpática y el solitario Cage se convierte en amigo de su fan. Sin embargo, dos agentes de la CIA (encarnados por los actores Tiffany Haddish y Ike Barinholtz), contactan al actor y le dicen que Gutiérrez es un peligroso capo de la mafia. Por lo tanto, reclutan a Cage en calidad de agente encubierto, con la misión de atrapar al supuesto criminal.Todo parecía indicar que El peso del talento iba a ser una fascinante comedia que jugaría con la personalidad y la idiosincrasia de uno de los actores más particulares en la historia del cine. Pero lo cierto es que el director y guionista Tom Gormican (Las novias de mis amigos), reduce todo a una comedia de acción con algunos chistes irregulares y situaciones altamente predecibles. Si usted pensaba encontrarse al Nicolas Cage protagonista de cintas extravagantes y extrañas como Mandy o Willy’s Wonderland, se llevará una gran desilusión, ya que aquí se encontrará al Nick Cage de productos genéricos y poco inteligentes como 60 segundos o La leyenda del tesoro perdido.