marzo 14, 2022

El libro del amor

En esta improbable e inaguantable comedia romántica, un escritor británico y su traductora se enamoran en un tour literario por México

Analeine Cal y Mayor 

/ San Claflin, Verónica Echegui, Fernando Becerril

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Cine Colombia

La segunda comedia romántica desastrosa del año (luego de la esperpéntica Cásate conmigo) es El libro del amor, un improbable relato ambientado en el mundo literario, protagonizado por Sam Claflin (el decadente galán de las películas para adolescentes Los juegos del hambre, Antes de ti) y Verónica Echegui (quien aquí encarna a una Salma Hayek venida a menos). 

La cinta cursi, pasada de moda y hasta ofensiva, de Analeine Cal y Mayor (la directora de numerosos capítulos de la telenovela mexicana Los pecados de Bárbara), parte de la siguiente premisa: Un escritor británico llamado Henry Cooper (Claflin), ha escrito una novela romántica que no ha tenido éxito en su tierra natal, pero que sí se ha convertido en todo un best-seller en México. La razón es que María Rodríguez (Echegui), una mesera y madre soltera, ha traducido al español la novela de Cooper, tomándose muchas libertades. Al parecer, la novela victoriana del autor, fue convertida por su traductora en una especie de Cincuenta sombras de Grey, con todo y portada con un galán descamisado (tipo Fabio) seduciendo a su amada.  

El escritor, desconociendo lo ocurrido, se embarca en un aparatoso tour en un auto destartalado, acompañado de su traductora, de Diego, el pequeño hijo de ella (Ruy Gaytán); de Max, el abuelo de este (Fernando Becerril); y de Pedro, su mánager en México (el presentador Horacio Villalobos canalizando al infame Hollywood de la película ochentera Maniquí). Sobra decir que Cooper se entera de lo sucedido, pero en el camino se enamora de María y juntos deciden escribir un nuevo libro. Como en todo novelón rosa se necesita un villano rival, este es encarnado por Antonio (Horacio García Rojas en el papel de un Antonio Banderas venido a menos), el músico y expareja de María, quien está decidido a terminar con la relación entre el escritor y su traductora a como dé lugar. 

Que algo semejante a lo ocurrido con la novela de Cooper suceda en el mundo editorial real (una traducción libre que cambia casi en su totalidad a un libro) es algo prácticamente imposible y mucho menos en el siglo XXI. Pero ese es el menor de los problemas para El libro del amor. 

La falta de química entre sus protagonistas (ni hablar de la enorme antipatía generada por ambos), los chistes y las situaciones ridículas y tontas, y un mensaje que defiende a las novelas eróticas insulsas sobre las obras románticas serias (algo así como si Corín Tellado tuviera más mérito que Jane Austen), convierten a esta cinta en todo un insulto a la paciencia y a la inteligencia del espectador. El libro del amor es prácticamente la antítesis de todas las buenas comedias románticas, las cuales, según parece, ya son cosa del pasado.    

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