Princess Nokia: “Quiero que mi música se sienta como un lugar seguro para las mujeres”

La rapera neoyorkina iba a tocar mañana en Buenos Aires, pero debió suspender la gira por problemas de salud

Por  YUMBER VERA ROJAS

mayo 4, 2026

“Descarada, despiadada e insistente”, son algunos de los adjetivos que suelen recibir las canciones de Princess Nokia. Y es que el álter ego de Destiny Nicole Frasqueri supo construir, desde su debut discográfico, 1992 Deluxe (2017), una carrera a punta de fuerza y autenticidad, de empoderamiento y resistencia. Mientras que su sonido nunca dejó de mutar, tras colgar sus primeras canciones a internet, convirtiéndola en la reina under de la música urbana. Haciendo honor, además, a sus raíces afro nuyorricanas, al cocinar un sofrito condimentado por el boom bap, el trap, el disco soul, el trip hop y el rap old school. De lo que puede dar fe su más reciente álbum, Girls, lanzado en octubre de 2025, y que iba a servir de excusa para preparar su primer desembarco en la capital argentina, pero que se suspendió días antes de su presentación (que iba a ser mañana), debido a problemas de salud. De todas formas, la semana pasada, antes del comunicado oficial publicado el sábado, Nokia habló con Rolling Stone y hasta se mostró enutiasmada con su debut en Buenos Aires.

“Estoy feliz y emocionada. Me refiero a que estoy realmente emocionada, más allá de las palabras y del puro verso que hay en este tipo de situaciones”, afirma esta neoyorquina de 33 años, al otro lado del zoom, desde la megalópolis estadounidense. “Actuar en Buenos Aires era una de mis grandes metas de este año, y es increíble que se haya podido dar. No me lo puedo creer todavía. Quiero conectar con la gente de allá, me gustaría conocer a toda la gente que me vendrá a ver”. Sobre la performance que ofrecerá, la artista, que fiel a sus raíces dispara en el mano a mano bocaditos de español con sabor a Caribe, adelanta: “Mi setlit repasará cada álbum que hice y cada una de mis épocas, porque el tour de Girls no sólo se enfoca en esas canciones. Será una especie de retrospectiva de mi discografía, ordenada de manera cronológica”.

Al momento de tocarlas en vivo, ¿cuál es la canción de Girls a la que ver convertida en un clásico?

Creo que todas las canciones de Girls son muy importantes. Si tuviera que describir al disco, te diría que es como capturar a la lluvia dentro de una botella. Cada vez que entré en el estudio a hacer alguna canción de ese repertorio, no duré más de dos horas. Es más: me llevó menos de una semana hacer todas las canciones del disco. Al terminar cada sesión, la sensación que me embargaba era la de que había hecho algo eléctrico y emocionante. 

En comparación con tu álbum anterior, I Love You But This Is Goodbye, que explora más la música urbana, Girls pareciera estar intencionalmente inclinado hacia el sonido del rap de los años 90. ¿Ésa era la intención?

No era la intención, en Girls también le presto importancia a otros géneros. Es algo que me interesa hacer en cada una de mis producciones: abrir el abanico de estilos. Ése es el tipo de artista que soy. Hago todo tipo de música porque me gusta, y porque lo deseo así. Si mis colegas pueden, ¿por qué no lo puedo hacer yo también? Me siento muy capaz para todo. No considero a Girls un álbum enteramente de rap. Hay tres canciones para cada género. Todos cuentan una historia, e incluso a veces son historias diferentes.  

A propósito de las historias, si hay un rasgo que atraviesa a tu obra ése es el de la mujer como eje de tus letras. En ese sentido, ¿qué te interesa explorar?

Sólo quiero que mi música se sienta como una forma de seguridad para las mujeres. El mundo puede ser muy inseguro para nosotras, ¿sabés? Incluso, tener conversaciones con hombres puede ser muy inseguro. Así que mis canciones son literalmente un espacio seguro para aquellas mujeres que no tienen el privilegio de ser tan libres o de ser tan empoderadas. Espero que las mujeres argentinas y de otras partes del mundo escuchen mi música y encuentren en ella inspiración para escapar de los entornos inseguros, de las personas inseguras y de los hogares inseguros. Y que eso les de perspectivas, a través de pensamientos inteligentes.

¿Cuánto influye para una artista de ascendencia latina como vos crecer rodeada del cosmopolitismo neoyorquino?

¡Dios mío! Crecer en la ciudad de Nueva York fue muy interesante. Cuando empecé a relacionarme con otras comunidades latinas, me encontraba ya en la secundaria. Eso se convirtió en un gran cambio de vida para mí, y lo digo en el mejor sentido posible. Conocí a muchas personas que me enseñaron un montón sobre la latinidad, una cultura que no logré curtir donde crecí. Si no hubiera sido así, quizá no la hubiera experimentado. Fui a una escuela latino-católica profunda, donde nuestra cultura tenía una gran presencia. La mayoría de mis compañeros y compañeras eran hijos de padres que había inmigrado a los Estados Unidos. Gracias a eso es que pude aprender a hablar español.

En canciones como “Lo siento”, “Brujas” o “Dragons” mechaste algunos versos en español. ¿Cuáles fueron tus referencias para animarte a hacerlo?

La razón por la que me animé fue que crecí escuchando a bandas de Colombia, México o Chile. Fue el mejor curso de música que he recibido, lo que me hizo tener un gran amor por la música latina. Por ejemplo, me encanta Café Tacvba, me encanta Maldita Vecindad, me encanta Molotov. No hubiera experimentado eso si mi familia y amigos mexicanos de la escuela latina no lo hubieran compartido conmigo. Empezaron a llevarme a los recitales de Julieta Vanegas, Bebé y Ximena Sriñana. Así fue como aprendí español: traduciendo esa música. Eso me llevó más tarde a descubrir a raperas que son influyentes en mi música como La Mala Rodríguez o Ariana Puello. Eso le dio mucho sentido a mi vida.

Tomando en cuenta que hoy existen tantas raperas y cantante de música urbana en la industria musical, ¿cómo logaste hacer tu propio camino?

Si te soy honesta, más que un obstáculo, eso lo siento como una brisa en el parque. Vivo en una burbuja completamente diferente, vivo en un planeta distinto al del resto de la industria y al del resto de mis compañeras. No lo sé. Siento que vivo en el planeta Nokia, y siempre estoy en el planeta Nokia. Nunca sé qué más está pasando, no le presto atención a nada más. Sólo atiendo a lo que está en frente de mí, y a este mundo muy extraño que he creado para mí misma. Creo que eso habla de mis valores, porque la mayoría de las mujeres no son afortunadas de poder tener esa libertad en un mundo tan complicado e intrínseco. Así que les pido, por favor, que confíen en sus propios mundos.

¿Alguna vez la multinacional de telecomunicaciones de la que tomaste prestado su nombre te hizo quilombo por usarlo?

No, no, en lo absoluto. Me aman.

CONTENIDO RELACIONADO