febrero 28, 2022

El exorcismo de Dios

Los productores de esta cinta deberían saber que tratar de superar a la mejor película de terror de todos los tiempos es tan difícil como vencer al mismo demonio

Alejandro Hidalgo 

/ Will Beinbrink, Joseph Marcell, María Gabriela de Faría

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Cineplex

Está más que demostrado que existen dos cosas imposibles de lograr en el cine. Hacer una buena película basada en un videojuego e intentar superar a El exorcista, la mejor película de terror de todos los tiempos. El exorcismo de Dios, la nueva película de Alejandro Hidalgo, el autor de La casa al fin de los tiempos, trata de hacer lo segundo y fracasa miserablemente, del mismo modo en el que lo hicieron directores de la talla de John Boorman y Paul Schrader o William Peter Blatty, el fallecido autor de la novela en la que se basa el clásico de William Friedkin. 

Esta nueva copia barata de El exorcista se une a tres secuelas oficiales, así como a títulos infames como El anticristo, El exorcismo de Emily Rose, El último exorcismo, El rito, Con el diablo adentro, La posesión, Líbranos del mal, La posesión de Deborah Logan, Exorcismo en el Vaticano, #exorcismo, La crucifixión, La reencarnación, La posesión de Hannah Grace, Proyecto exorcismo y numerosas películas provenientes de Corea y de la India, que buscan sacar provecho del demonio y sus víctimas, para terminar siendo derrotadas.

El exorcismo de Dios cuenta la historia de un sacerdote estadounidense llamado Peter Lewis (Will Beinbrink), quien intentando exorcizar en México a una joven, sucumbe ante el poder del demonio Balbán. Dieciocho después, Peter descubre que Balbán ha regresado y ha poseído a una joven llamada Esperanza (María Gabriela de Faría de El paseo 2), además de enfermar mortalmente a los niños del orfanato donde el sacerdote hace obras de caridad. Para combatirlo, Peter se unirá al sacerdote Michael Lewis (Joseph Marcell), un exorcista veterano que dice groserías y con tendencias etílicas. 

En realidad, la excusa de historia no logra envolver y es absurda a más no poder. Eso nos lleva a los sobresaltos, los cuales son varios y están bien logrados, gracias a la fotografía del venezolano Gerard Uzcátegui y al trabajo de maquillaje de Ian Cromer y LaSander Washington (el Jesús poseído, la virgen demoniaca y el ataque a los huerfanitos alcanzan a poner los pelos de punta). Pero no se equivoquen, esta es una película endemoniada en el mal sentido de la palabra. Actualmente, el director David Gordon Green, el encargado de resucitar a Michael Myers en las nuevas entregas de Halloween, se encuentra realizando una nueva secuela del clásico original de 1973. No se le augura nada bueno, ya que con el diablo no se juega.