Ecos de un crimen

Un escritor de novelas policíacas se refugia con su familia en una casa para escribir su próxima novela y comienza a cuestionar su realidad, en este mash-up entre El resplandor y La isla siniestra

Cristian Bernard  

/ Diego Peretti, Julieta Cardinali, Carla Quevedo, Diego Cremonesi

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de HBO MAX

En los últimos veinte años, el cine argentino está viviendo una nueva edad de oro. Basta con nombrar títulos como Nueve reinas, El secreto de sus ojos, El clan, Un cuento chino, Relatos salvajes, El ciudadano ilustre, La ciénaga, Carancho, El perro, Animal, La flor o La patota, para darnos cuenta que gran parte de lo mejor del cine del siglo XXI procede de la tierra del mate y la pampa.

Diego Peretti hace parte de ese selecto grupo de actores argentinos conformado por Ricardo Darín, Óscar Martínez, Guillermo Francella, Darío Grandinetti y Leonardo Sbaraglia. Sus películas No sos vos, soy yo, Tiempo de valientes, El robo del siglo, La señal y La noche que mi madre mató a mi padre (donde hace de él mismo), son evidencia de un gran talento y de un amplio rango actoral que sirve de manera elocuente y eficiente, tanto para la comedia ligera como para el drama profundo.  

En Ecos de un crimen, la película dirigida por Cristian Bernard (76-89-03, Regresados, Germán, últimas viñetas), quien vuelve al cine luego de estar dedicado por más de diez años a la televisión, Peretti colabora de nuevo con la actriz Julieta Cardinali (ellos trabajaron juntos en la adaptación argentina de En terapia, la serie israelí sobre psicoanálisis que, a su vez, fue adaptada magníficamente por Rodrigo García para HBO). 

Aquí la pareja de actores ya no hace de paciente y terapeuta, sino de esposos. Peretti interpreta a Julián Lemar, un escritor de novelas policíacas, y autor de la popular saga de El escorpión.  Cardinali es Valeria, esposa de Julián y madre de sus hijos. Al parecer, Julián no está muy estable emocionalmente y Valeria decidió alquilarle una casa a la entrometida Mercedes (Carola Reyna), lejos del mundanal ruido, para que su esposo pueda escribir con toda tranquilidad su nueva novela. Pero quienes conocemos al derecho y al revés la película El resplandor de Stanley Kubrick, sabemos que esa no es una buena idea. 

En una noche tormentosa y en medio de un corte de luz, llega a la puerta de los Lemar Ana (Carla Quevedo), una mujer que supuestamente está huyendo de su pareja (Diego Cremonesi) el cual, según ella, mató a su hijo y ahora quiere asesinarla a ella. Acto seguido, llega a la casa el hombre, exigiendo que le entreguen a su mujer. Como si se tratara de una versión libre y oscura de El día de la marmota, Julián va a vivir una serie de posibles desenlaces ante la encrucijada que está viviendo. Quienes disfrutamos La isla siniestra de Martin Scorsese, ya sospechamos que el desequilibrado escritor puede estar mezclando la realidad con la ficción.

El guion de Gabriel Korenfeld adereza con varios sustos efectistas al mejor estilo de El conjuro, a esta mezcla poco original entre la obra de Stephen King y la cinta de Kubrick, el tributo a las películas de suspenso clase B de los años cincuenta gestado por Scorsese. y el clásico Psicosis de Alfred Hitchcock. El resultado es una cinta decepcionante y con un final hilarante e inverosímil, que no les hace justicia a sus actores y que se aparta de la calidad a la que nos tiene acostumbrados el cine argentino.