El robo diurno ocurrido la semana pasada en el Museo del Louvre —catalogado como “el mayor robo del siglo” y una “imagen deplorable de Francia”—, donde fueron sustraídas ocho piezas de la Corona francesa de valor incalculable, finalmente halló dos de sus cuatro sospechosos.
En los días posteriores al crimen, las autoridades habían advertido que, “si no atrapan a los ladrones en las próximas 24 o 48 horas, las joyas probablemente desaparecerán”, ya sea por un posible desmontaje de las piezas o por una huida ilegal del país. Tras una búsqueda exhaustiva, la policía francesa informó que logró arrestar a dos sospechosos, mientras que la investigación continúa para localizar a los otros dos involucrados. Sin embargo, se teme que las joyas ya hayan sido desmanteladas.
Te puede interesar: El robo del Louvre marca el mayor del siglo: “una imagen deplorable de Francia”
Fue este pasado domingo, exactamente siete días después del suceso, que la fiscalía parisina confirmó las detenciones recientes, añadiendo que uno de los sospechosos planeaba escapar de París desde el aeropuerto de Roissy. Mientras que el medio francés Le Parisien ha informado que el segundo sospechoso se encontraba en el noreste de la capital. Ambos podrían permanecer hasta 96 horas detenidos en la cárcel.
Además, el medio francés también reveló que ambos sospechosos ya poseían antecedentes criminales previos, con alrededor de treinta años de trayectoria en operación, y se ha sugerido que podrían haber estado siguiendo órdenes.
¿Qué sucedió en el Museo del Louvre?
Una de las pinacotecas más visitadas de Francia —y del mundo—, el Museo del Louvre de París, cerró temporalmente sus puertas tras un inesperado acontecimiento: cuatro individuos sustrajeron nueve joyas de la Corona francesa del siglo XIX, cuyo valor se considera incalculable.
Días después del robo, en la Galería de Apolo, la fiscal Laure Beccuau informó que el valor estimado de las piezas —entre ellas una tiara, un collar de zafiros y unos pendientes pertenecientes a las reinas María Amelia y Hortensia; un collar de esmeraldas y pendientes de María Luisa; un broche relicario, y una tiara con lazo de ramillete de la emperatriz Eugenia— asciende a 88 millones de euros. Los cuatro ladrones, disfrazados de guardias de seguridad, lograron escapar en motocicletas.
Durante la huida, una corona con más de mil diamantes cayó al suelo, permitiendo conservar rastros de ADN que facilitaron la identificación de los sospechosos.
“Lo que es seguro es que hemos fallado, ya que alguien pudo aparcar una grúa para muebles en pleno centro de París y subir a ella en pocos minutos para llevarse joyas de valor incalculable”, declaró el ministro del Interior, Gérald Darmanin, a la emisora France Inter.


