Doja Cat da un divertido giro ochentero en Vie

En esta ocasión, se centra en los sonidos synth-pop y R&B de la Década de Hair, con resultados tanto erráticos como divertidos

Por  ROB SHEFFIELD

Greg Zwolle

Doja Cat

Vie

Cuando Doja Cat decide volver a los ochenta, no se anda con juegos. En Vie, Doja dedica todo un álbum a los sonidos pop y R&B de la Década de Hair, lleno de tonos pastel y neón y solos de saxofón mega cursis. Siempre le ha gustado el synth-pop de los ochenta, reflejado en éxitos como ‘Kiss Me More’ y ‘Say So’. Pero esta vez, no se queda a la mitad. El disco comienza con ‘Cards’, con un sample del tema de Knight Rider, y termina con ‘Come Back’, con una muestra de la banda sonora de la película de suspense erótico de Brian DePalma/Melanie Griffith, Body Double. No puedes acusar a Doja de no haber hecho su tarea sobre los ochenta.

En su último álbum, Scarlet, de 2023, apostó por la agresividad del hip-hop, con el objetivo de demostrar su valía como rapera confrontativa y con calle. Pero en Vie, se centra en el synth-pop de los ochenta: mucho Prince, mucho Janet Jackson, mucho Klymaxx, Nu Shooz, Naked Eyes y Billy Ocean, además de prácticamente todos los éxitos que Jimmy Jam y Terry Lewis han producido. Casi pueden oírse sus hombreras. En estas canciones, se presenta romántica y provocadora, presumiendo: “Huelo a helado y feromonas”.

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Vie puede ser un disco irregular, pero por eso mismo suena a Doja Cat. Ella parece enorgullecerse de haber construido una de las carreras más entretenidamente enloquecedoras que existen —con altibajos tan pronunciados. Este año ha lanzado el excelente sencillo veraniego ‘Jealous Type’, producido por Jack Antonoff y Y2K, pero también apareció en los Óscar para el extraño homenaje a James Bond, cantando a todo pulmón ‘Diamonds Are Forever’ y acertando aproximadamente el .007 % de las notas. Ella convierte los desastres rutinarios en parte de su encanto. Es una estrella del pop que se divierte como lo hacían en la vieja escuela —no se toma a sí misma demasiado en serio y está más que dispuesta a caer de frente de vez en cuando.

Trae de nuevo a SZA, su compañera de dueto más famosa, para ‘Take Me Dancing’, que se inspira directamente en el funk falso de Prince de Ready 4 The World. (Es todo un logro sonar como Ready 4 the World pero NO sonar como Prince). SZA es la única artista invitada en el álbum, lo cual es una sorpresa, teniendo en cuenta que no debería ser muy difícil conseguir por teléfono a algunos de sus artistas favoritos de los ochenta con un solo éxito. No es ‘Kiss Me More’, pero es un placer frívolo, con SZA al lado para presumir: “Estoy más allá de las drogas que necesitas”. Doja canta el estribillo: “Eres tan intenso, chico, tan romántico/Me coges bien y me llevas a bailar”.

‘Come Back’ y ‘Stranger’ son temas destacados al estilo Prince, éxitos para la pista de baile con bajos funk y solos de saxofón que se salen de lo común, a medio camino entre los primeros Quarterflash y Christopher Cross. También, se luce en temas lentos como ‘Acts of Service’, donde Doja revela: “Acabo de borrar a Raya, eso debe significar que soy tu proveedora”. En la balada en falsete ‘All Mine’, hace otra referencia estrictamente para los incondicionales de los ochenta cuando dice “Agárralo y llévatelo” —una cita de Grace Jones, cuando interpretó a una villana de Bond en A View to a Kill.

Jack Antonoff es el productor ejecutivo aquí, con nueve de las canciones, y este concepto encaja perfectamente con él, dado que es un fanático de los ochent —como cualquier Swiftie puede confirmarte, él y Taylor sabían que estaban destinados a trabajar juntos desde la primera vez que conectaron gracias al sonido de la batería en ‘She Drives Me Crazy’ de Fine Young Cannibals. Además, dado que Doja lanzó Vie una semana antes de The Life of a Showgirl, hay que reconocerle el mérito por sus títulos de canciones extremadamente swiftianos: ‘Gorgeous’, ‘Stranger’, ‘Lipstain’ (un título genial), ‘All Mine’ y ‘Take Me Dancing’. Ahí está la mitad de la letra de ‘New Romantics’.

Así que la producción es impecable, con detalles de época precisos y exactos, hasta el último latido del bajo, a la vez que suena fresca y actual. El punto débil de Vie es la composición, ya que pocas de estas melodías tienen un gancho dinámico que te haga imaginar que podrían competir por un puesto en la lista de los 40 principales entre Madonna y Gregory Abbott. La mayoría de las canciones siguen la misma fórmula —melodías pop ligeras con breves interludios de rap— por lo que tienden a mezclarse entre sí, incluso cuando son de gran calidad.

‘Aaahh Men!’ destaca entre los otros temas, donde Doja se lamenta de no poder vivir con ellos, pero tampoco sin ellos, y se pregunta: “¿Soy gay o solo estoy enojada?”, mientras dice: “Me da vergüenza porque eres tan molesto, pero mi ADN quiere tu D dentro de mí”. Sin embargo, mantiene la esperanza con su ideal de felicidad romántica, prometiendo: “Si te comportas bien, tendrás una película, una limo [limusina]/Dos cadenas, una cena y un beso ahí abajo/Y todos tus nuevos fans gritando: ‘¡Eres mi héroe!’”. Aquí se muestra bastante amable con los chicos, como en ‘Make It Up’, donde revela: “¿Lo escuchaste? Soy una dominante sumisa”. ‘Silly! Fun!’ hace honor a su título, con sintetizadores ochenteros y coros vocales sacados directamente de los dibujos animados de los sábados por la mañana. ‘Lipstain’ es su sensual oda a dejar chupetones en un hombre como forma de reclamar su territorio. Como ella dice: “Todas las chicas son reinas, pero yo soy la jefa/Tenemos que marcar nuestro territorio en ellos, chica”. A menudo canta en francés a lo largo del álbum, como si rindiera homenaje a la actuación de Prince en Euro-gigolo en Under the Cherry Moon.

Doja no podría sonar más diferente del rap fanfarrón que mostró en Scarlet. En Vie, se acerca más al pop brillante de sus álbumes revelación Planet Her y Hot Pink —sí, los álbumes que más tarde repudió como “pop mediocre” hecho para “ganar dinero”. (Nadie renuncia más rápido a sus propios álbumes de éxito). Pero es el sonido de Doja Cat en su versión más juguetona e impredecible.

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