diciembre 15, 2020

Destino vs. tiempo

En 1946, Walt Disney y Salvador Dalí comenzaron un cortometraje de poco más de seis minutos que se concluyó hasta 57 años después. El proyecto llamado 'Destino' cumplió 10 años en el 2013 de haberse logrado, y por fin, exhibirse al público

Por  ROLLING STONE

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Disney-Dalí

EXTRAÍDO DE RS120, MAYO 2013

Era 1945. Alfred Hitchcock se encontraba rodando Spellbound, una película protagonizada por Ingrid Bergman y Gregory Peck en la que el guion exigía una escena onírica. Para filmarla solicitó la ayuda del único artista que consideraba capaz de recrear las imágenes creadas por el subconsciente: el pintor español Salvador Dalí. La escena no satisfizo a ninguno de los dos, por lo que hay pocos segundos de ésta en el filme; sin embargo la presencia del español en Hollywood tuvo un acierto inesperado: fue gracias a Spellbound que coincidió con Walt Disney.

Por aquellos años las finanzas de los estudios no iban bien, así que –ya entrado en perder dinero– en lugar de producir filmes de gusto popular, Disney decidió atraer artistas y autores de vanguardia para que colaboraran en sus animaciones. Debido a esto, su encuentro con Dalí no pudo ser más afortunado. Las coincidencias estéticas fueron inmediatas y el timing, alentador: después de Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930) Dalí seguía interesado en trabajar en cine –además de Spellbound colaboró con los hermanos Marx en el guion de Giraffes on Horseback Salads (que nunca se rodó)–, de modo que comenzaron a idear un cortometraje en el que –a la usanza de Disney– se narrara una historia de amor. Dalí, a cambio, tendría el control estético.

La melodía que llegó del sur

Mientras tanto en México, el joven compositor chiapaneco Armando Domínguez, a quien apodaban “El chamaco”, ya gozaba de reconocimiento gracias a su canción «Miénteme» y a que, luego de sus estudios en el Conservatorio Nacional, viajó a Estados Unidos, donde permaneció 10 años trabajando en la escena musical.

Debió ser justo por esa época que una cantante y bailarina chihuahuense llamada Dora Luz –de quien desafortunadamente se sabe poco– escuchó una de sus composiciones: un bolero maravilloso, tristísimo, llamado “Destino».

En este punto, el hilo de la historia se pierde, pero se sabe que en 1943, Dora Luz –quién estaba trabajando con Disney en Los Tres Caballeros (donde filmó una secuencia que provocó que la llamaran “la novia del pato Donald”)– grabó para él una versión en inglés de “Destino». Disney, fascinado por la interpretación, se la mostró a Dalí y fue claro que esa sería la música del cortometraje. La letra –“Leyeron en la palma de mi mano la línea de mis bienes y mis males y nunca me dijeron mi destino de amor…»– era perfecta para narrar la historia de dos jóvenes enamorados luchando contra el tiempo.

De la metáfora a la realidad

Pero además de los protagonistas, el filme entero tuvo que luchar contra el dios Cronos. Debido a problemas financieros, el proyecto de la dupla Disney-Dalí fue detenido.

Luego de eso, quizá la única referencia que exista a Destino en el lapso de tiempo entre su cancelación y su exhibición, sucedió en los años sesenta durante el screen test de 26 segundos que Andy Warhol hizo de Dalí. Recargado en un fondo liso y con la mirada fija en la cámara, el español aparece ante la lente de Warhol absorto por la melodía que sonaba al fondo del estudio: Destino, su proyecto fallido.

Por fortuna, en 1999, Roy Disney –sobrino de Walt– descubrió el filme inconcluso y decidió terminarlo. Para ello llamó a John Hench –experto en animación que había ayudado a Dalí con los dibujos en 1946 y que para entonces tenía 95 años– y en 2003, en coyuntura con el lanzamiento en blu-ray de Fantasía, Destino pudo ser, finalmente, presentado al público.

Hoy, el cortometraje ya está disponible… Disney y Dalí lo consiguieron. Pero “ay, que negro destino, que difícil camino se tuvo que andar».

A continuación te presentamos el cortometraje de Destino: