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Crítica: Viva Edy, la historia de una música indestructible

Un sentido homenaje a uno de los músicos más grandes e infravalorados de la salsa y el jazz latino.

Carlos Ospina 

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Distrito Pacífico

Uno de los momentos más reveladores de la miniserie documental Get Back de Peter Jackson (inclusive para los expertos en The Beatles), tiene que ver con Billy Preston. Este músico humilde y extremadamente talentoso, llega a los estudios y al poner las manos en los teclados, deja perplejos a John, Paul, George y Ringo con su magia.

Ese mismo impacto es generado por Darlene Love, Merry Clayton, Lisa Fischer, Tata Vega, Judith Hill, Jo Lawry y Claudia Lennear en el estupendo documental 20 Feet From Stardom (2013), que se centra en estas cantantes, desconocidas para mucho, pero que contribuyeron de manera esencial, para que The Rolling Stones, Joe Cocker, Lou Reed, Tina Turner, Bruce Springsteen, Stevie Wonder, Elton John y Michael Jackson, entre otras estrellas, pudieran llegar a la cima de los listados. 

Por increíble que parezca, para muchos amantes de la salsa y el jazz latino, Edy Martínez es alguien tan desconocido como lo es para los rockeros el recientemente fallecido Sixto Rodríguez, protagonista del maravilloso documental Searching for Sugar Man (2012). Sin embargo, la contribución de Martínez a los géneros musicales a los que pertenece es mucho más impresionante que el aporte de Rodríguez al folk y al rock. 

El documental Viva Edy busca hacer visible a un músico invisible. Desde sus inicios en la ciudad de Pasto hasta su establecimiento en Nueva York en la década de 1960, su carrera como teclista y percusionista ha sido una montaña rusa de colaboraciones notables. El primer largometraje documental de Carlos Ospina nos muestra cómo la vida de Martínez ha estado colmada de ritmo y melodía, donde cada día es una oportunidad para crear algo muy especial. 

A lo largo de su carrera, este músico ha tenido el honor de compartir el escenario y el estudio con algunas de las figuras más icónicas de la música latina y del jazz, como Tito Puente, Dizzy Gillespie, Celia Cruz, Eddie Palmieri, Héctor Lavoe, Willie Colón, Ron Carter, Larry Harlow, Machito, Mongo Santamaría, Gato Barbieri (Martínez hizo parte de la banda sonora de la cinta El último tango en París) y, especialmente con Ray Barreto, en una trayectoria que abarca más de cien álbumes. 

Junto a Barreto, Martínez trabajó en varios de sus álbumes por un período de siete años, colaborando en Señor 007, el curioso homenaje a la banda sonora de las películas de James Bond e Indestructible, todo un clásico de la salsa y la grabación más importante de su carrera. ¿Por qué Edy no logró alcanzar el estatus y la popularidad de los artistas con los que trabajó? El documental de Ospina se queda en el homenaje y no nos da respuestas. 

Uno de los aspectos más decepcionantes a la hora de embarcarse en el proyecto de realizar un documental sobre la vida y obra de un artista, radica en los derechos de autor. Viva Edy, es un tributo a un gran músico que carece de la música que da cuenta de su talento, por lo que termina pareciéndose a esos videos de YouTube que comentan sobre artistas y piezas musicales, a veces con una gran profundidad y sentido del análisis, pero sin poder ilustrar sus palabras. 

Eso no significa que el documental de Ospina tenga las características de un video precario hecho por amateurs. Todo lo contrario. Este trabajo goza de una estupenda factura que se enriquece con unas hermosas secuencias de animación y varias escenas oníricas donde se nos muestra a un niño en el planeta Marte (haciendo referencia a uno de sus proyectos musicales), soñando con la percusión, el piano y con su hermana desaparecida (quien inspiró a The Other Road, otro estupendo álbum de Barreto que cuenta con los indispensables arreglos de Martínez). Ya era hora de reconocer al Billy Preston de la salsa. ¡Viva Edy!   

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