Hablar de The Asylum es hablar del equivalente cinematográfico de comprarle salmón a un hombre que lo vende en el baúl de su auto: uno sabe que no debería, pero la ingenuidad combinada con la curiosidad morbosa vence. Esta productora ha hecho de su marca un mal chiste. Sus películas parasitan títulos de éxito (Transmorphers, Atlantic Rim, Sharknado), cuestan menos que un comercial de remedio para la gripe y parecen escritas por Chat GPT.
En ese ecosistema podrido de cine-basura autoconsciente que no pierde un solo centavo de inversión, llega Terremoto magnitud 9.0, dirigida por Brian Nowak, el autor de Jurassic Domination, otro de esos salmones olorosos de baúl de auto. La premisa es tan absurda que parece uno de esos bocetos en servilleta hecho por un estudiante de cine de primer semestre al que le falta mucha cultura cinéfila pero que la compensa con un entusiasmo desbordado. Un hotel recién construido se hunde en la tierra tras un terremoto, dejando atrapados a un grupo de guapos desdichados que deben escapar antes de morir… o matar de tedio al espectador primero.
Tenemos al héroe sin carisma (Matthew Gademske), la novia embarazada y diabética (Angela Cole, que parece actuar leyendo la letra pequeña de una receta médica), un arquitecto sufrido, un jefe de obra histérico y otros personajes con cara de “me van a matar en 10 minutos”. Y sí, todos mueren de las maneras más ridículas posibles. Un ascensor asesino, una avalancha (o al menos eso pareció) y un helicóptero cortando gente a la mitad, como si fuese más bien un mockbuster de Final Destination más que una cinta de desastres “original”.
Además de las actuaciones dignas de la peor película porno, los efectos especiales merecen capítulo aparte: El CGI es tan malo que haría sonrojar a un videojuego de CD-ROM producido en 2001. El agua parece clipart en movimiento, los derrumbes parecen renderizados en Paint 3D y los helicópteros parecen de juguete. En un momento, los sobrevivientes intentan escapar manejando dentro de un estacionamiento inundado y tratan de encontrar sus respectivos autos presionando el control de acceso vehicular (spoiler alert: el parqueadero está casi vacío). El público ríe, pero no porque sea gracioso sino porque no hay otra manera de soportarlo.
The Asylum suele coquetear con la categoría de “tan malo que es bueno”. Pero ellos no son los estudios Troma (El Ataque de los tomates asesinos, El vengador tóxico, Los surfistas nazis deben morir). Ni siquiera el hombre y sus amigos robots amantes de las películas malas de Mystery Science Theatre 3000 aguantarían algo así. Terremoto magnitud 9.0 es tan sosa, predecible y ridícula que ni siquiera alcanza a ser un camp divertido. Es simplemente un desastre… pero no de los que tiembla la tierra, sino de los que hunden el alma y adormecen el cerebro.