Crítica: Héroe por encargo (Freelance)

En este placer culposo, un ex militar viaja a un país suramericano a eliminar y luego a proteger a un dictador que es malo, pero no tanto.

Pierre Morel 

/ John Cena, Alison Brie, Juan Pablo Raba, Christian Slater, Alice Eve, Marton Csokas

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Relativity

Pierre Morel junto con Olivier Megaton y Louis Leterrier, hace parte del grupo de directores de cintas de acción procedentes de Francia, discípulos de Luc Besson. Morel debutó con un largometraje escrito y producido por Besson de corte distópico y con unas sorprendentes escenas de parkour llamada Distrito B13 (2004), pero luego se distinguió con una sólida cinta también escrita por Besson y protagonizada por Liam Neeson, conocida como Taken (2008), cuyas dos secuelas fueron a su vez dirigidas por Megaton. 

Pero desde Taken, la carrera de Morel no ha logrado mantenerse con una serie de cintas mediocres (París en la mira, The Gunman, Peppermint) que, pese a que contaban con el apoyo de Besson, dejaron mucho que desear.  

Lo mismo sucede con su último trabajo Héroe por encargo, una basura disfrutable que, sin embargo, es mucho mejor que los tres títulos anteriormente mencionados. Esta especie de versión libre de la cinta No me maten, soy dentista (1979) nos muestra a Mason Pettits (John Cena), un soldado perteneciente a las Fuerzas Especiales estadounidenses, al que le encargan la misión de eliminar a Venegas (el colombiano Juan Pablo Raba repitiendo con Morel luego de ser el villano de Peppermint), un dictador suramericano. La misión sale mal y su equipo es prácticamente eliminado, dejándolo con muchas heridas.    

Pettits, quien se graduó como abogado, tiene que adaptarse a una nueva vida profesional junto con su esposa Jenny (Alice Eve) y su pequeña hija Casey (Molly McCann). Sebastian (Christian Slater), uno de los sobrevivientes de la misión y amigo de Pettits, lo invita a pertenecer a su empresa de seguridad privada. El ex militar, sediento de aventura y con su matrimonio balanceándose en la cuerda floja, decide aceptar la misión de proteger a Claire Wellington (Alison Brie en la película equivocada), una reportera caída en desgracia que tiene la oportunidad de entrevistar a Venegas.  

El guardaespaldas viaja con la reportera y se encuentran con el dictador, quien al principio es odiado por Pettits, pero luego este va entendiendo que este gobernante no es tan malo como piensa (aunque la cinta se desarrolla en Paldonia, un país suramericano ficticio, en realidad fue filmado en Colombia). 

Un grupo de mercenarios liderado por el coronel Jan Koehorst (Marton Csokas), es enviado por ambiciosas multinacionales sedientas por explotar los recursos de Paldonia, para eliminar de una vez por todas por Venegas, pero Pettits es lo suficientemente inteligente para comprender la situación y termina protegiendo a Venegas, a Wellington y, en últimas, al pueblo de Paldonia.

Tal vez la cinta hubiera funcionado mejor como un thriller político más que como comedia de acción con diálogos ridículos y situaciones aún más ridículas. Pero John Cena es un actor de enorme carisma (convirtió al peor superhéroe de DC en un personaje icónico), y Morel todavía sabe cómo orquestar unas secuencias de acción decentes. Piense en un casete de VHS empolvado listo para ser visto una noche de un fin de semana en compañía de una pizza grasosa y unas buenas cervezas, y se hará una idea de lo que significa disfrutar de este placer culposo sobre un presidente suramericano que parecía muy malo, pero que en realidad no era tan malo. 

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