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Crítica: Gol gana

El director de Jojo Rabbit nos entrega una comedia deportiva, basada en hechos reales, que nos enseña mucho sobre la verdadera naturaleza del éxito.

Taika Waititi 

/ Michael Fassbender, Elisabeth Moss, Will Arnett, David Fane, Kaimana

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Cinecolor

Taika Waititi, el actor, guionista y director neozelandés de ascendencia maorí y judía rusa, ganó reconocimiento internacional con su película Lo que hacemos en las sombras (2014), un documental falso de comedia y terror que coescribió y codirigió y protagonizó. Luego llegaría Cazando salvajes (2016), una entrañable película de aventuras que fue muy elogiada por la crítica.

Además de interpretar a Korg, un personaje de piedra, Waititi dirigió Thor: Ragnarok (2017), la tercera entrega del popular superhéroe de Marvel, cuyo estilo humorístico y su enfoque fresco al personaje, alejado de las pomposidad recargada de los cómics, recibieron elogios. El resultado fue todo un éxito, tanto de crítica como de taquilla.

Acto seguido, dirigió Jojo Rabbit (2019), quizás la mejor cinta en la filmografía del director, que aborda temas sensibles sobre la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva de un niño alemán que descubre que su madre está escondiendo a una niña judía en su casa. La cinta, en la que el director interpretó a Adolph Hitler, fue nominada a la Mejor Película en los Premios de la Academia en 2020 y obtuvo el premio al Mejor Guion Adaptado.

Waititi regresó al MCU con Thor: Amor y trueno, la cuarta parte de las aventuras del superhéroe, que fue víctima del trending actual que consiste en odiar sin verdaderos argumentos todo lo producido por Disney y los estudios Marvel. De una manera objetiva, hay que decir que la cinta es muy entretenida y cuenta con una maravillosa versión femenina del Dios del Trueno, encarnada por Natalie Portman.

Entre los muchos proyectos televisivos en los que se encuentra involucrado (La serie de Lo que hacemos en las sombras, The Mandalorian, Reservation Dogs, Our Flag Means Death), Waititi encontró tiempo para dirigir Gol gana, una película inspirada en hechos reales y que bien puede pensarse como una pieza de compañía para la adorable serie Ted Lasso.

El 11 de abril de 2001, el equipo de fútbol de Samoa Americana participó en el peor partido de fútbol de la historia, al ser goleado por Australia en la eliminatoria de Oceanía para la Copa Mundial de Fútbol de 2002, con un marcador que terminó en Australia 31 – 0 Samoa Americana. Durante una década, la selección de Samoa Americana se mantuvo al final de la lista, hasta que se contrató a Thomas Rongen, un entrenador de origen holandés y estadounidense atribulado y temperamental, cuyo objetivo no oficial era restaurar el honor de Samoa Americana con un tan solo un gol.

Estos sucesos ya habían sido narrados en el cine en Next Goal Wins, el estupendo documental de 2014 de Mike Brett y Steve Jamison. Ahora Waititi y el coescritor Iain Morris han convertido la historia en una cinta argumental que se ajusta a la estructura narrativa canónica de la comedia deportiva protagonizada por un equipo de perdedores que, liderados por un entrenador renegado, logran disfrutar de las mieles de la victoria, al mejor estilo de The Bad News Bears, The Longest Yard, Slap Shot, The Mighty Ducks, Cool Runnings, Ladybugs, Talladega Nights, Benchwarmers, Dodgeball, Kicking & Screaming, Blades Of Glory, Semi-Pro o Campeones, por nombrar algunos de los títulos más representativos del género.

La elección del actor encargado de interpretar al entrenador es atípica a más no poder. Michael Fassbender, quien regresó a las pantallas después de cuatro años de ausencia encarnando al asesino despiadado sin nombre en The Killer de David Fincher, lleva a cabo aquí su primera interpretación cómica y lo logra. Junto a él encontramos a Elisabeth Moss (otra extraña en el mundo de la comedia) y a Will Arnett como la ex esposa de Rongen y su nuevo compañero, pero aquí quienes se lucen son David Fane como Ace, el entrenador saliente que además es el camarógrafo del programa de televisión más popular de samoa americana; y el actor no binario Kaimana como Jaivah, el encantador y talentoso jugador transgénero de la selección.  

Waititi realiza una cinta dispersa y ligera, que nos enseña unas lecciones bien intencionadas y significativas sobre el verdadero significado del éxito y sobre cómo el deporte se disfruta más cuando se recupera su sentido lúdico, el cual, en últimas, es la esencia de este (¡tomen nota, fanáticos neuróticos del fútbol!). Y esto también se aplica al cine. Su cinta divertida y sin pretensiones se siente tan refrescante como las playas de Samoa americana y tan amigable como sus habitantes; y su humor funciona en la mayoría de los casos, así como los momentos duros y trágicos que el director sabe contrapuntear con experticia. 

Quienes esperaban un nuevo Jojo Rabbit probablemente quedarán decepcionados, y aquellos que están empecinados a criticar a Waititi, especialmente porque se atrevió a hablar sobre dinero en relación con sus películas de Marvel, tendrán más justificaciones para seguir atacándolo. Pero los que seguimos, amamos y entendemos las intenciones de este talentoso autor, sentiremos que nuestro corazón se hace un poco más cálido y blando a la salida de los cines. Eso es algo muy especial.