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Crítica: El color púrpura (The Color Purple)

El musical basado en el libro de Alice Walker y la cinta de Steven Spielberg, llega a ser un trabajo de bella factura y maravillosamente interpretado por su elenco femenino.

Blitz Bazawule 

/ Fantasia Barrino, Taraji P. Henson, Danielle Brooks, Colman Domingo, Halle Bailey, H.E.R., Ciara

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Warner

En 1985, Steven Spielberg nos sorprendió con su cinta El color púrpura, basada en la aclamada novela homónima de Alice Walker. Este fue un trabajo serio y profundamente conmovedor que marcó un cambio de registro para un director que nos tenía acostumbrados a relatos de fantasía, abordando temas como el racismo, el sexismo, la violencia doméstica, la sexualidad y la búsqueda de la identidad personal. 

La actriz Whoopi Goldberg nos entregó un poderoso debut como Celie, una mujer afroamericana que vivió en la Norteamérica de la primera mitad del siglo XX, en su lucha por encontrar una voz y un lugar en el mundo, en un contexto de discriminación y opresión sistémica. Celie, abusada por su padre, es forzada a casarse con un hombre abusivo apodado Míster (Danny Glover en uno de los mejores papeles de su carrera) a una edad temprana. Tanto la novela como la película de Spielberg narran las experiencias de Celie a lo largo de los años, incluyendo su relación con su hermana Nettie (Akosua Busia), su amistad con la cantante Shug Avery (Margaret Avery), su apoyo a la recia Sofia (Oprah Winfrey) y su viaje hacia el autodescubrimiento y la liberación personal.

Veinte años después, se estrena en Broadway el musical basado en El color púrpura, con la música de tres grandes figuras de la música Pop de los años ochenta: Brenda Russell (recordada por su hermosa balada Piano in the Dark), Stephen Bray (compositor de los éxitos de su amiga Madonna como Angel, Into The Groove, Causing A Commotion y Express Yourself, entre otros, y baterista para la agrupación Breakfast Club), y Allee Willis (la fallecida compositora de los éxitos What Have I Done To Deserve This, para los Pet Shop Boys y Neutron dance para las Pointers Sisters).   

Siguiendo el mismo proceso de cintas clásicas como Hairspray, The Producers y la reciente Mean Girls, que se convirtieron en populares musicales de Broadway y que luego fueron llevadas de nuevo al cine, llega la segunda adaptación de The Color Purple, esta vez producida por Spielberg, Winfrey y Quincy Jones (compositor de la banda sonora de la cinta de 1985), y dirigida por Samuel Bazawule, un rapero y productor procedente de Ghana conocido como Blitz The Ambassador

En su tercera película luego de la cinta independiente The Burial of Kojo (2018) y Black is King (el acompañamiento visual al álbum de Beyoncé que acompañó a la versión en acción real del clásico animado de Disney The Lion King), Bazawule deja que sus tres protagonistas brillen con luz propia. Fantasia Barrino, la concursante de American Idol convertida luego en estrella del R&B, reemplaza a Goldberg como Celie (Whoopie aparece brevemente como una partera) y se consagra de la misma manera como Jennifer Hudson, otra concursante de Idol y parte del elenco del musical de Broadway, lo hizo en Dreamgirls; Taraji P Henson, la maravillosa actriz de The Curious Case Of Benjamin Button, Hustle & Flow y Hidden Figures, es la hija del predicador (David Alan Grier) y cantante emancipada Shug Avery; y Danielle Brooks, la protagonista de la serie Orange is the New Black, reemplaza a Winfrey como Sofia, papel que ya había interpretado en Broadway. Junto con ellas veremos en papeles breves, pero contundentes, a Halle Bailey, la talentosa actriz de la versión en acción real de The Little Mermaid, como Nettie, la hermana de Celie; y a las estrellas musicales H.E.R. como Squaeak y Ciara como Nettie en su versión adulta (Rihanna y Beyoncé fueron en algún momento consideradas para esta cinta).   

Pese a que estamos hablando de un musical, los aspectos duros de violencia y tragedia siguen estando presentes en la nueva versión de El color púrpura (pese a que Spielberg suavizó mucho las asperezas del libro de Walker). Aquí, Celie sigue siendo violada por su padre Alfonso (Deon Cole de la serie Black-ish), quien se lleva a los dos hijos resultantes de la relación incestuosa para darlos en adopción, y entrega a su hija como si se tratara de un animal a las garras de “Míster” Johnson, quien, en un principio había pedido la mano de Nettie. Colman Domingo nos entrega un retrato compasivo de este hombre machista y maltratador, quien en realidad siempre ha estado enamorado de Shug Avery y que no lo oculta, para humillación de Celie. 

Nettie huye de su casa cuando el padre intenta abusar de ella y busca refugio en la casa de Míster y Celie. Pero cuando Nettie se niega a las propuestas sexuales del esposo de su hermana, la bota de su hogar en medio de la lluvia, para consternación de Celie, quien no puede hacer nada al respecto.   

Avery visita a su amante y vive unos días con la pareja, finalmente encontrando amistad (y romance), con Celie. Mientras tanto, Harpo, el hijo de Míster (Corey Hawkins, Dr. Dre en el biopic Straight Outta Compton), se casa con la indomable Sofia, quien también se hará amiga de Celie, pero cuyo espíritu es aplastado por el racismo. A medida que pasan los años y las décadas, la lucha de Celie por sobrevivir y existir se vuelve cada vez más difícil y, a la vez, heroica.

Vale la pena decir que la relación erótica entre Celie y Avery se suaviza aquí, del mismo modo como los comentarios hirientes de la cantante hacia la esposa de su amante, además de su alcoholismo y drogadicción. Otro aspecto que no se trata con profundidad tiene que ver con la forma como los racistas blancos aplacan el espíritu indómito de Sofia, algo que en la versión de Spielberg se desarrolla con mucha más fuerza. Esto puede deberse a que la cinta de casi tres horas de Spielberg se hubiera convertido en una película de más de cuatro horas con la adición de los números musicales. Curiosamente, la película de Bazwule dura menos que la versión de 1985.

Los números musicales, los cuales están bien logrados y se acompañan de coreografías espectaculares, también le restan el sentido de tragedia a la historia original, edulcorándola irremediablemente. Es así que el resultado es una obra inferior a lo logrado por Spielberg, pero no por ello deja de ser una película hermosa, bien dirigida y con un elenco más que destacado. 

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