Crisis sanitaria por el resurgir de un virus erradicado: El sarampión 

A inicios del siglo XXI la infección era controlada, sin embargo la reducción de su vacuna trajo consigo nuevos brotes. No solo en México, sino en América

febrero 13, 2026

Daniel Cardenas/Anadolu via Getty Images. Un hombre recibe una dosis de la vacuna contra el sarampión durante una campaña masiva de vacunación, en un parque de la Ciudad de México, México. 11 de febrero de 2026

En las primeras semanas de enero se reportó un incremento en la cantidad de casos de sarampión en México. De acuerdo a datos del Sistema Especial para la Vigilancia Epidemiológica de las Enfermedades Febriles Exantemáticas, actualizado al 10 de febrero de este año, se han reportado 23.068 posibles casos de esta enfermedad, 9.074 han sido confirmados. En el mismo reporte se muestra una tabla con los estados y la cantidad de afectados en la entidad. Entre el 2025 y 2026 los estados más afectados —sumando los dos años— se encuentran Chihuahua (4.505), Jalisco (2.193), Chiapas (529), Michoacán (297), Guerrero (281), Sinaloa (234) y el resto de entidades que no rebasan los 200 casos. En la Ciudad de México se reportaron 196.

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y su erradicación está directamente relacionada a las campañas de vacunación. Siendo una infección que se transmite solo entre humanos, su transmisión se puede dar a través del contacto directo con gotas de Flüge —secreción de moco o saliva— o exposición directa con un infectado. Tiene una incidencia alta a finales de invierno y primavera. El virus se puede manifestar con fiebre, tos, coriza —congestión nasal—, conjuntivitis y erupción maculopapular que inicia en la cara y se extiende de forma cefalocaudal —de la cabeza a los pies— y centrifuga. También puede presentar complicaciones como: otitis media, bronconeumonía, laringotraqueobronquitis (curp) y diarrea. En casos extremos, de acuerdo al Centro para el Control y prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) uno de cada 20 niños con sarampión contrae neumonía —es la causa común de muerte por esta enfermedad en menores. Uno de cada 1000 niños presenta encefalitis —inflamación del cerebro—, puede provocar convulsiones, sordera e incluso alguna discapacidad intelectual. Uno a tres de cada 1000 niños muere por complicaciones respiratorias y neurológicas. La enfermedad es más propensa en las infancias o en personas con alguna condición de inmunodeficiencia. 

Previo a la implementación de un esquema de vacunación, las epidemias de este tipo se daban en un periodo de dos a cinco años, con una duración de tres a cuatro meses aproximadamente. No fue hasta 1963 cuando John Enders descubrió una vacuna y se comenzaron campañas de vacunación para erradicar esta enfermedad, sobre todo en países desarrollados como Estados Unidos. Para el año 2000 la infección se declaró eliminada en esta nación, sin embargo, la realidad es distinta en la actualidad. El sarampión sigue siendo una enfermedad con una alta tasa de morbimortalidad ya que no se ha conseguido una adecuada cobertura de vacunación. 

Desde hace unos años el virus ha reaparecido en el mapa, en el primer semestre del 2008 se reportaron 131 casos de sarampión en Estados Unidos, desde entonces, hasta el 2019 la cifra ascendió a 2.089. Los reportes del 2006 de sarampión no habían sido tan drásticos hasta que se registró un rebrote en las primeras semanas de 2019 en el mismo periodo del año. En ese entonces, los países más afectados fueron los siguientes: República Democrática del Congo, Madagascar y Ucrania. Para el 31 de julio de 2019, 182 países notificaron 364.808 casos de sarampión a la Organización Mundial de la Salud. Los países que resultaron más afectados son aquellos que no tenían una cobertura completa de vacunación. Hay brotes que surgen por la complejidad de la región, su extensión geográfica y su demografía, siendo el acceso a las vacunas más heterogénea de acuerdo a sus circunstancias. 

En la actualidad las vacunas que se aplican contra el sarampión requieren de dos dosis así se previene la infección al 100%. Para que la enfermedad no se propague se debe cumplir con una cobertura que alcance el 95% de la comunidad vacunada, ya que, al ser una enfermedad altamente contagiosa puede seguir propagándose. 

En México se han realizado campañas de vacunación desde 1970 aplicando solo la vacuna contra el sarampión, sin embargo, para 1988 la vacuna anti-sarampión monovalente se sustituyó por la vacuna triple viral, la cual incluye inmunidad contra la rubéola y parotiditis, es así que a partir de esta vacuna se inmuniza tres enfermedades en una inyección. Los resultados permitieron reducir drásticamente la cantidad de casos, principalmente entre 1973 y 1975, aunque, a mediados de la década de los setenta hubo un repunte con más de 20.000 casos. La última epidemia vista el siglo pasado formó parte de una pandemia, entre el bienio de 1989 y 1990 con 20.381 y 68.782 casos. En este periodo se intensificaron acciones operativas para aumentar la vacunación en grupos de preescolar y escolar, reduciendo la cantidad de casos a partir de 1991 y una ausencia total de casos autóctonos desde 1997. El seguimiento de las coberturas de vacunación, el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la reducción de personas susceptibles después de la epidemia, sumado a otros factores, permitió que para 1994 sólo hubieran 128 casos, 12 en 1995 y dos en 1996. Entre 1997 y 1999 no se registraron casos. En el 2000 se registraron tres brotes, pero en total fueron 30 infectados. En el 2001 se registraron tres casos en una familia de extranjeros y el caso fue importado por el padre de familia.

La Organización Panamericana de las Salud (OPS) lanzó alarmas sobre esta enfermedad al iniciar el 2026 debido a que la cantidad de casos en la “Región de las Américas” aumentó desde 2025. Según la organización, en la región fueron confirmados 14.891 casos de sarampión, incluyendo 29 decesos. De estos datos México tuvo 6.428 casos confirmados, EE.UU. tuvo 2.242 y Canadá 5.436.

Estas cifras no son aisladas respecto a una cobertura completa de la dosis recomendada. La OPS explica que “el mayor número de casos” se dan en el “contexto de brotes ocurridos en comunidades de baja aceptación a la vacunación” en países de la región. “El 78% de los casos no estaban vacunados” y un “11% la información era desconocida” o “no estaba disponible”. Respecto a la aplicación de las vacunas, México cubría la primera vacuna en un 80-89% y la segunda se cubría en un 80 % menos. Respecto al antecedente de vacunación, 93% de los casos no estaban vacunados o tenía un historial de vacunación desconocido. 

De acuerdo a Animal Político la aplicación de las vacunas contra el sarampión fueron retrasadas y sufrieron imprevistos por las políticas de austeridad que tuvo el ex-presidente Andrés Manuel López Obrador al iniciar su mandato, aún antes de la pandemia por Covid-19. En el 2018 la cobertura para la primera dosis de sarampión en menores de un año fue del 97%. Mientras que la segunda para niños y niñas de 6 años fue del 99%, arrojando una inmunización total en esas edades. El año siguiente la tendencia cambió, de acuerdo a la OPS la vacunación descendió a un 73%. Es decir, de 4.3 millones de infantes que les correspondía la vacuna SRP —la vacuna triple viral contra sarampión, rubéola y paperas— 2.812 millones fueron vacunados, dejando a 1.5 millones menores de edad sin ser inmunizados. Según el medio, esto es confirmado por el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA) en los datos entregados a la Auditoría Superior de la Federación. A esto se suma que la administración pasada compró 105.000 dosis menos de las requeridas, así como el retraso de la adquisición de estas vacunas con el fin de reducir costos por las políticas de austeridad. Las vacunas llegaron para el último trimestre del año pero no fueron aplicadas. La Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) informó que las vacunas “no cumplieron con las especificaciones de calidad y seguridad requeridas”. “Las pruebas de potencia y termoestabilidad para el componente de rubéola resultaron fuera de especificación por presentar una potencia inferior a la mínima aceptable y no haber aprobado la prueba de estabilidad ante la exposición a una temperatura de 37°C por 7 días”, mencionó el organismo.

En la conferencia matutina del 11 de febrero de la presidenta Claudia Sheinbaum el director del IMSS, Zoé Robledo, presentó una serie de resultados dados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) donde mostró los hallazgos del nivel de seroprevalencia —cantidad de anticuerpos que tiene un grupo personas respecto a un virus— en distintos rangos de edad de la población mexicana. Explica que de acuerdo al antiguo esquema de vacunación, se aplicaba la primera dosis al año y después hasta los seis años de edad, sin embargo, Robledo explica que esto provocaba deserción al momento de aplicar la segunda dosis, es así que, a partir del 2021 se aplicó un nuevo esquema de vacunación donde la primera vacuna se realiza al año y la segunda seis meses después. En entrevista con la periodista Azucena Uresti, el director del IMSS profundizó en el tema explicando que de acuerdo a los estudios de seroprevalencia, en contraste con los estudios de la OPS —que muestra que en periodos pasados se completaba la segunda dosis—, se mostró que en las muestras de sangre realizadas por la encuesta resultaron que la inmunidad era del “47%” dando a entender que las segundas dosis no se aplicaban. Robledo explica que se han creado “bolsas” de “no vacunados” siendo el segundo grupo más vulnerado jóvenes adultos de “21 a los 24 años”. Aún así, no se termina por aclarar el aumento esporádico de casos entre el 2018 y el 2019. 

Consultando información del Ensanut 2022 se menciona que el cubrimiento de vacunas estuvo por debajo del “95%”, siendo una “reducción significativa” en la aplicación de la primera dosis de SRP en 2022 respecto al año 2021 (72.6% contra el 61.8%). Se menciona que México es uno de los “14 países en los que residen 75% de los niños con dosis cero”. El estudio analiza el cubrimiento de vacunas básicas como Hepatitis B,  Neumocócica, Rotavirus y BCG —tuberculosis—. Entre las múltiples causas que han provocado la disminución de la vacunación, se menciona que hay bibliografía que identifican los siguientes problemas: “Fallas en los servicios de atención primaria, disminución en la demanda, abasto insuficiente, situaciones financieras adversas, problemas regulatorios, fallas en gobernanza y mecanismos de transparencia, incumplimiento de los procesos regulatorios o falta de armonización de la política de regulación nacional con la internacional”. 

ROLLING STONE en Español consultó al doctor Alejandro García-Robles Ortiz, médico especializado en Pediatría, profesor titular en la Universidad Anáhuac y en la Universidad Westhill. El doctor Ortiz comentó que al tratarse de una enfermedad “altamente contagiosa” se requiere del equipo médico necesario para tratar a los pacientes sospechosos de ser portadores, material que comenta: “No se ha mandado”. Se emplean cubrebocas, guantes, batas y escudos faciales “para que se puedan revisar a los pacientes” que presenten el “cuadro clínico” y que “por ausencia de vacuna tengan signos y síntomas compatibles de la enfermedad”. Menciona que también no se toma en cuenta el material que requiere el resto del personal de salud, como el de intendencia. “Se necesitan diferentes tipos de químicos para erradicar al virus de las superficies”, tales como el cloro y sustancias antisépticas, por ejemplo la Clorhexidina.

Explica que las “vacunas están siendo insuficientes” respecto a su abasto, siendo una situación que el gobierno no ha previsto, tomando en cuenta que es una inyección que forma parte del esquema nacional de vacunación. “El problema de esta vacuna es que a pesar de que se aplica a nivel público, también se aplica a nivel privado” dice Ortiz, planteando que la aplicación dentro del sector privado es altamente demandada, no solo para pediatras e infectólogos, sino de escuelas, oficinas, y empresas grandes compran la vacuna para sus empleados o para vacunar niños. “Ellos —el gobierno— quieren tener el control sobre todas las vacunas que se aplican en México, a pesar de que hay vacunas suficientes para distribuir al sector privado y distribuirlas en diferentes áreas”, dice el especialista, indicando que tienen bloqueada la distribución privada, “algo que nunca había pasado con esta vacuna”. Si bien menciona que el porcentaje de vacunas aplicadas desde el sector público es proporcionalmente mayor al privado, refiere que la población se apoya en los servicios de vacunación del sector privado debido a los recortes que sufrieron las instituciones públicas como el IMSS, lo que ha provocado desabasto en el servicio público.  

De acuerdo al Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) para 2025 uno de los programas más afectados fue: Atención a la salud y el Programa de vacunación, con una reducción de 20.536 millones de pesos y 10.056 millones de pesos. De acuerdo al documento, la inversión en el sector salud sufrió disminución del 11.0% respecto a 2024, siendo la inversión total del 2.5% del PIB, cuando a nivel internacional la sugerencia de inversión mínima es del 6% del PIB. 

Como se mencionó, los grupos más susceptibles son las infancias y grupos con inmunodeficiencia. El doctor Ortiz comenta que los casos que ha atendido se deben a que los padres de familia por distintos motivos no aplicaron ninguna dosis, o no completaron el esquema de vacunación. Aproximadamente ha dado consulta a más “de 100 casos”, la mayoría intervenidos a tiempo y sin complicaciones. “Menos del 10%” de ellos requirieron hospitalización y “ninguno tuvo necesidad de terapia intensiva”. 

En la actualidad, una variable importante es la desinformación. La presencia de contenido en redes sociales que desacredita la importancia de las vacunas ha generado confusión y ha influido negativamente en las campañas de inmunización. Un ejemplo es la cantidad de desinformación que circuló en su momento respecto a la efectividad y prevención de la vacuna del Covid-19, durante la pandemia. Tomando en cuenta la facilidad que resulta inventar datos o bien, tergiversar el contexto y la información científica para crear narrativas fatalistas en redes sociales. La manipulación así como el sesgo cognitivo se convierte en un factor de riesgo para la sociedad civil. 

El doctor Ortiz comenta que los movimientos antivacunas “son causantes” de que una enfermedad ya erradicada en algunos países como en EE.UU. regrese. “Éramos desde hace muchos años libres del sarampión”, sin embargo países como Canadá donde hay localidades con altas concentración de comunidades menonitas, desconfían de las vacunas, aún cuando años previos accedieron a participar en campañas de vacunación. Las creencias de la comunidad así como la desinformación ha influido en la resistencia para vacunarse.

En un artículo de la Asociación Canadiense de Salud Pública (CPHA por sus siglas en inglés) se cita un informe del Consejo de Academias Canadienses donde se estima que la desinformación influyó en más de 2 millones de canadienses para que no se vacunarán contra el Covid-19, provocando la muerte de apróximadamente de 2.800 muertes. Estos datos reflejan el impacto que tiene la desinformación en la salud pública, enfatizando que los grupos más vulnerables son las poblaciones con menor acceso a información. 

La desinformación que circula en la actualidad permite que enfermedades como el sarampión —ya controladas— sigan provocando estragos, sobre todo en las infancias. “Los virus no desaparecen de la faz de la tierra, simplemente la vacunación evita que tengan un vehículo para reproducirse”, dice Ortiz, enfatizando lo relevante que es mantener el esquema de vacunación. “Es como un efecto dominó, si todos estamos vacunados, todos vamos a repeler el virus” en cambio “si uno no se vacuna va a atraer el virus y si otro tampoco lo está se contagiara y propagará el virus” haciendo propenso que resurjan epidemias ya erradicadas en el pasado.

La administración actual anunció que las medidas para reducir el contagió se realizará a través de campañas de vacunación y priorizará los estados con más casos de contagios reportados. El secretario de salud David Kershenobich explicó el 11 de febrero que Chihuahua fue uno de los estados en presentar la mayor cantidad de infecciones, con 49% de casos de todo el país. Explicó que el brote se pudo controlar con la “aplicación de 1.8 millones de vacunas”. El Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el doctor Ramiro López Elizalde informó que se cuentan con 28 millones de vacunas disponibles para aplicarse, siendo adicionales a las 14.3 millones de vacunas aplicadas en el 2025 y 2026. Menciona que han recibido acompañamiento técnico con la OPS y la OMS para dar seguimiento a la expansión del virus. Al recibir notificación de un caso sospechoso, dice que se activa un “cerco vacunal”, el cual consiste en vacunar 25 manzanas alrededor e inmunizar a la población local.  Los grupos prioritarios a vacunar son niñas y niños entre seis meses y 12 años de edad, aunque, tomando en cuenta lo que mencionaba Zoé Robledo sobre las “bolsas” de adultos sin ser inmunizados, también se incentiva a vacunar a personas entre 13 a 49 años de edad que no han recibido su segunda dosis. En caso de haberla recibido no es necesaria otra dosis . La aplicación de estas vacunas comenzará en estados que tengan mayores focos de infección y, posteriormente, se aplicará en el resto de los estados. También se creó una plataforma para dar a conocer los puntos de vacunación que hay en todo el país, es: donde vacuno.salud.gob.mx

ALONSO MORALES

Redactor

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