enero 17, 2023

Caroline Polachek se inspira en el europop italiano para probarse el traje de diva: «Quiero ir contra lo efímero»

Luego de su exitosa ópera prima, la cantante neoyorquina se prepara para lanzar un disco exuberante, experimental y libre

Por  BRITTANY SPANOS

Foto: Nedda Afsari

Parada en la cocina durante una fiesta en una casa en Roma no hace mucho, Caroline Polachek escuchó una canción que le pegó profundamente. “Ti Sento” (Te oigo), el single de 1985 del grupo pop italiano Matia Bazar, es una cumbre de kitsch europop ochentoso: synth-pop burbujeante bien maridado con voces operísticas. Polachek tiene una alta estima por las divas (ama a Céline Dion por “cómo se bajó siendo un ícono, con todo lo puro, sanador y sólido que eso pudo ser), y la actuación de la cantante de Matia Bazar, Antonella Ruggiero, se volvió un referente central para ella. “Lo da todo y la canción se eleva aún más –dice Polachek–. Su performance es tan intensa que te da la sensación de que los ojos se le van a salir del maldito cráneo. Es como si se estuviera electrocutando. Esa canción se volvió un faro en términos de hacia dónde quiero ir y qué quiero intentar”.

Polachek espera tener su propio momento de divismo con su próximo disco, Desire, I Want to Turn Into You, anunciado para el mes próximo. Polachek quería crear una obra física, canciones que se esparcieran por todo tu cuerpo y te hicieran sentir como ella cuando escuchó Matia Bazar por primera vez. “Quiero ir contra lo efímero”, dice. Polachek está en el tercer –y probablemente mejor– acto de su carrera. En 2008, su banda Chairlift la pegó en el indie con su single “Bruises”, que llegó a sonar en una publicidad de Apple. La cantante pronto se lanzó como solista, editando un puñado de experimentos cerebrales y componiendo para estrellas como Beyoncé.

El primer disco de Polachek, Pang, llegó en 2019 y fue su trabajo más elogiado, no sin buenas razones. Se asoció con el productor Danny L Harle, del colectivo musical PC Music. Mientras el sello generaba un espacio para los artistas más excéntricos del pop, Harle se hizo conocido por su producción clásicamente prístina, evidente en colaboraciones con Charli XCX y Carly Rae Jepsen. Con Harle, Polachek pudo operar desde los suburbios de las tendencias dominantes, exhibiendo su rango casi operístico entre arreglos gancheros y producción experimental.

(Foto: Nedda Afsari)

Pang fue víctima de un muy mal timing: salió a fines de 2019 y Polachek salía de gira para promocionarlo justo cuando llegó la pandemia. El 11 de marzo de 2020, dio el que sería su último show por un buen tiempo en el club londinense Heaven. “Caí con Covid dos días después, incluso antes de que empezara la cuarentena –recuerda–. Para cuando me sentía de nuevo bien, viajar ya era imposible”.

Polachek y su novio, el artista Matt Copson, terminaron viviendo en Londres un año y medio. Por suerte, Harle vivía ahí también. Polachek considera a Desire como una gran colaboración con el productor. “Me di cuenta muy pronto de que Harle era todo lo que necesitaba para este disco”, dice.

Entonces surgió otro problema: a mediados de 2021, su abogado la llamó para avisarle que estaba al borde de un problema de papeles serio si permanecía en el Reino Unido. Naturalmente, la neoyorquina lo resolvió viajando a España con Harle y el productor irlandés-escocés Sega Bodega. Juntos trabajaron en un estudio que ella conocía, nutriéndose de la “atmósfera increíble” de un país en plena reapertura. Incluso hizo una nueva amiga: Arca, la artista experimental nacida en Venezuela y basada en Barcelona que trabajó con Kanye West, FKA Twigs, Rosalía y The Weeknd. Arca y Polachek fueron juntas a varias raves. “De pronto, el mundo de la música se fundía con mi propia realidad”, dice.

Pero los cimientos de ese nuevo mundo musical que Polachek parecía construir eran, antes que nada, los sentimientos. El título Desire, I Want to Turn Into You, según explica, tiene un significado dual. “Por un lado, se puede interpretar por el lado del ‘you’ –dice–. Todos conocemos la sensación de enamorarnos, ese deseo obsesivo de querer saberlo todo, de convertirnos en esa otra persona. Pero, por otra parte, quizás el deseo mismo sea aquello en lo que te querés transformar”.

Por un tiempo, Pang y Desire tuvieron una coexistencia bizarra. Aunque tiene más de tres años, Pang se ha mantenido vigente entre los seguidores de Polachek. Cuando al fin pudo volver a girar, en 2021, lo hizo por salas con el doble de capacidad de las previstas antes de la pandemia. Entonces, el single “So Hot You’re Hurting My Feelings” se volvió un hit gracias al baile viralizado en TikTok donde los fans emulaban la suave coreografía de su clip. “Siento que conecté tanto con los oyentes [durante la pandemia] y no sé por qué –reflexiona Polachek–. Es como que una llave giró en ese momento”.

Polachek editó el primer single de Desire, “Bunny Is a Rider”, en julio de 2021, antes de arrancar la gira de Pang. El tema, sofisticado, pero extremadamente divertido, se volvió un favorito de los fans. Le siguieron el efervescente “Billions” y “Sunset”, de inspiración flamenca. Mientras abría para Dua Lipa durante un tour de seis semanas, Polachek y Harle reservaron estudios en el camino. Empezaban a grabar a las 9 a.m. y se quedaban hasta la hora de salir a escena. “Lo loco era que, en esa gira, no estaba segura de que lo que hacíamos estaba bueno o si tenía que ver con el disco –dice–. A la distancia, ese es justamente mi material favorito”.

Polachek tenía programada una serie de fechas que terminó posponiendo para ponerles toda su atención a los toques finales de Desire. Su actividad, de cualquier modo, siguió siendo intensa. Antes de esta entrevista, por ejemplo, estuvo ensayando todo el día con su banda. El día anterior, tuvo pruebas de vestuario para su próxima gira. 48 horas antes, había estado mezclando un par de temas. “Ha sido un verdadero torbellino –admite–, siento que durante todo el último año nunca termino de recobrar el aire”.

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