P&R: Caroline Polachek

La artista neoyorkina reflexiona sobre Pang, la visión que tiene de sí misma y la influencia del surrealismo en su música

Por  MELISA PARADA BORDA

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Nedda Asfari

Van cuatro meses del 2022 pero Caroline Polachek siente como si hubieran pasado mil. Desde el inicio del año no ha tenido descanso pues antes de acompañar a Dua Lipa en casi 30 fechas de su gira Future Nostalgia, grabó y editó el video musical de ‘Billions’, una canción que necesitó de mucha experimentación para llegar a su punto ideal. En medio del ajetreo del tour y de la preparación del disco que le sucederá a Pang –y semanas antes de su presentación en Coachella–, Caroline tuvo una conversación reveladora con ROLLING STONE.

Cuando lanzaste ‘Billions’ mencionaste que el exceso de abundancia de este mundo te abrumaba, ¿a qué te referías?

Pareciera como si no hubiera límite en qué tantos recursos naturales extraemos a fuerza de este planeta, para bien o para mal. Obviamente nuestra población sigue creciendo y creciendo, pero el mundo del arte, la cultura y la tecnología también lo hace y creo que gracias al internet y nuestro sentido de conexión con los otros, no hay límite en qué tan interconectados podemos estar. Encuentro muy abrumadora la dimensión de esto.

También dijiste que no elegías bandos, ¿qué te hace escoger uno?

A lo que me refería realmente era a ver las cosas sin moralidad, es decir, no mirar las cosas en términos del bien y el mal sino en qué tanto nos mueve e impresiona la velocidad de la vida en la Tierra en 2022. Pienso mucho en que la cultura ahora mismo está forzando a las personas a mirar las cosas a través de unos lentes polarizadores, “Esto está bien, esto está mal. Esta persona es buena, esta persona es mala”. Creo que nuestro sentido de identidad está siendo forzado a existir bajo las líneas de lo que está bien y lo que está mal, las cosas siendo blancas o negras, y estoy muy en contra de eso.

La vida y las personas tenemos matices.

Sí, pero tampoco es algo nuevo, esto ha pasado desde siempre.

Hasta ahora hemos escuchado dos sencillos de tu siguiente disco, ¿qué tan diferente va a ser de Pang?

Este va a ser mi séptimo álbum y todos mis discos son diferentes los unos de los otros. Eso es todo lo que voy a decir.

Hay una teoría en Internet que dice que Pang tiene que escucharse comenzando por ‘Parachute’ y acabando en ‘The Gate’. ¿Qué opinas?

Ambas canciones hablan sobre esta idea de la llegada, pero creo que hay un malentendido común sobre ‘The Gate’ porque la canción es realmente sobre el deseo de un encuentro y que en él te digan que es posible ser libre y estar segura al mismo tiempo. Todo el punto de la canción es básicamente no creer que sea posible, pero querer que me digan que sí lo es. Entiendo por qué la gente pensaría que esa es la tesis final del disco y es hermoso que puedan leerlo de esa forma, pero para mí hay una cronología real y la forma en la que lo secuencié es como debería ser escuchado.

A veces pasa que los fans teorizan un montón pero al final el significado es más simple.

Pienso que una vez sacas un disco, le pertenece a quien lo escucha, ya no me pertenece más. Es su álbum ahora y si significa esto para ellos, entonces es un significado real. Todas estas teorías pueden ser reales al mismo tiempo.

¿Tienes alguna teoría sobre un trabajo propio o de otro artista?

Creo que no tengo, quizás soy un público muy pasivo. No tengo ninguna teoría de conspiración sobre algún disco pero quizás debería, quizás ese es mi nuevo propósito para 2022. Les llamaré cuando piense en alguna.

Después de Chairlift te convertiste en Ramona Lisa, luego en CEP y ahora eres Caroline Polachek, ¿crees que has alcanzado tu forma final?

¡Nunca! De hecho creo que todos estamos en constante cambio. Creo que como artista es muy fácil estancarse y limitarse por lo que has hecho en el pasado, y someterse a la imagen que tienen los demás de ti. La gente te está diciendo, “Eres un elfo”, “Eres un hada”, “Eres una indie rocker”, “Eres experimental”, y comienzas a creerlo. Yo no creo lo que me dicen, no creo que ninguno de nosotros tenga que creer lo que le es dicho sobre nosotros mismos, y esa es una forma de libertad: dejar de escuchar.

¿Cómo te ves a ti misma en estos momentos?

Me veo como una atleta porque eso es lo que esta gira me está pidiendo, es algo muy nuevo para mí porque durante la pandemia sentí que estaba metida en mi cabeza, pero ahora dar tantos shows es físicamente exigente. Tocamos casi cada día, creo que he tenido dos días libres al mes, así que estoy muy cansada pero intrigada por el proceso de convertirme en una mejor performer. Me siento como una deportista.

¿Cómo te has sentido al hacer tu nuevo álbum?

Honestamente, este disco ha ido muy lento… bueno, digo eso pero todos mis álbumes los he hecho así [ríe], pero lo curioso de trabajar despacio es que desarrollas esta idea de lo que es un álbum y haces dos canciones, y al mes siguiente desarrollas otra idea completamente nueva. Es un viaje, en cualquier momento piensas que un disco es una cosa pero continúa cambiando y cambiando, y en mi experiencia solo se pone mejor.

Tu proceso creativo suena muy dinámico.

Me tuve que adaptar a un par de situaciones, obviamente con la pandemia no pude hacer sesiones con otras personas. Tuve mucha suerte al haber vivido en Londres en ese tiempo porque estaba muy cerca de Danny L. Harle, que es con quien hago mucha de mi música. Cuando las restricciones se levantaron pude ir a trabajar con él en su estudio, y también compuse un montón en la casa, pero ahora tengo que acostumbrarme a trabajar en la gira. Sin embargo, creo que una cosa que hace que el proceso de este álbum sea muy diferente del anterior es que de hecho no me guio mucho por el texto y las letras como lo hice en Pang, Pang trataba más sobre el storytelling, este es más sobre el sentimiento y la energía, y me interesa más la estructura de las canciones. Estoy pensando mucho en la fluidez y no tanto en las palabras.

Caroline, ¿te consideras una persona espiritual?

Sí, claro. Creo profundamente en el poder de la visualización, es algo que me ha ayudado un montón, especialmente cuando estoy bajo mucha presión. Es casi como ser artista e imaginar algo que no existe, pero también es como ser cantante. Cantar es una forma de espiritualidad porque no puedes verlo, tocarlo ni medirlo. No tienes una máquina frente a ti que pueda medir qué tan afinada o no estás, es algo que sientes. La gente habla sobre las voces de los cantantes, pero en realidad estás cantando con tu cerebro, no con tu garganta. La forma en la que alguien usa su voz tiene todo que ver con su sentido de imaginación y su espiritualidad. En defensa de los cantantes, cantar es una demostración del pensamiento y no de un músculo.

Eso es hermoso porque se suele pensar que es algo netamente físico.

Sí, estás usando tu cerebro para mover el aire que hay alrededor de ti. Es increíble, es como magia.

El año pasado ‘So Hot You’re Hurting My Feelings’ se hizo tendencia TikTok. ¿Recuerdas cuándo descubriste que estabas siendo viral?

Mi celular comenzó a sonar, muchos amigos comenzaron a escribirme que la gente estaba haciendo el baile de ‘So Hot’ y al principio pensé, “Ja, ja, solo son unas pocas personas”, pero luego los mensajes no paraban. Decidí intentar hacerlo yo misma (realmente no estoy tanto en TikTok, me gusta verlo pero no publico mucho), entonces hice una versión de mí haciendo el baile en la casa y estalló.

Algo que pasa ahora es que hay música que ha sido creada evidentemente para hacerse viral, ¿lo has notado?

Sí, pero la música siempre se ha adaptado a diferentes formas, ya sea para radio o para experiencias psicodélicas en conciertos. La música siempre se ha construido alrededor de diferentes formatos experimentales y eso no es algo malo.

En tu carrera has trabajado con muchos artistas como Charli XCX y Beyoncé, no solo como invitada sino como compositora. ¿Cómo te adaptas a proyectos tan distintos entre sí?

De todas las colaboraciones que he hecho, hay muchas más que no han funcionado y que nunca salieron. Algo que he aprendido es que cuando intento adaptarme al trabajo de alguien más, no funciona, en cambio cuando soy yo misma, sí. [‘No Angel’ de Beyoncé] la había hecho para mí, y compuse siete canciones solo para ella con su voz en mi mente, pero a no le gustaron, ella quería la que había escrito para mí.

¿Has aprendido a que tienes que ser genuina?

Bueno, lo que pasa es que tu visión de alguien nunca va a ser tan interesante como tu propia narrativa y tu propio gusto. Tienes que seguir tu propio gusto.

¿Qué tienes en mente cuando decides colaborar con alguien?

Honestamente, mucho de eso se resume en suerte. He intentado muchas colaboraciones diferentes y he intentado mantener la mente abierta respecto a con quién entro a la sala, pero usualmente puedo notar muy rápido si tengo un lenguaje creativo en común con alguien o no. Lo interesante es que no tiene nada que ver con qué tan bien nos llevemos, a veces me he juntado con personas que me parecen idiotas pero hacemos un buen trabajo juntos. Otras veces digo como, “¡Por Dios!, me llevo muy bien con esta persona, nos divertimos mucho en la fiesta de otra noche, ¡claro que vamos a tener una buena sesión!”, y luego nada fluye en el estudio. Entonces he aprendido a mantener la mente abierta sobre ese tipo de cosas, pero también intento ser muy fiel: si hay alguien con quien trabajo bien, voy a querer seguir haciendo cosas con elle una y otra vez. Quizás se convierta en un obstáculo para mí porque tendería a repetir colaboraciones en vez de intentar cosas nuevas, pero no creo que sea un problema.

Y si a los fans les gustó una canción que hiciste con cierto artista, van a estar ansiosos por escuchar qué más van a crear juntos.

Pienso que es importante reinventarse todo el tiempo. Es un baile divertido entre ambas cosas.

En varias ocasiones has trabajado con Charli XCX, una de las principales figuras del hyperpop así ella no se encasille como tal. ¿Qué es lo llamativo de estos subgéneros tan distintos del pop mainstream?

Nunca he hecho pop mainstream. Surgí en los 90 como una amante de la música y por eso creo en la música alternativa y en que puede tener su propio espacio en el mainstream. Crecí escuchando artistas como Björk, Radiohead, Fiona Apple, PJ Harvey, Massive Attack, y estas bandas no estaban en la radio pero aun así eran enormes, así que en mi mente yo aspiraba a continuar con el legado de esta línea alternativa.

Estudiaste arte en la Universidad de Nueva York, ¿cómo relacionas la música que haces con el arte, no como concepto, sino como algo visual o plástico?

La palabra arte tiene mucho peso, para mí significa “fino arte”. Lo que el arte contemporáneo realmente significa es jugar con vida; no estás jugando con pintura, lienzos ni esculturas. La música es interesante porque tenemos un medio muy específico, jugamos con el sonido, y yo soy cantante entonces juego con una forma específica de hacer sonido. Pero de todos modos pienso que los músicos que están haciendo el trabajo más importante están, en últimas, jugando con vida, no solo con sonido sino con lo que significa estar vivos en el mundo en 2022. Están jugando con lo que significa ser libres, lo que significa el poder y las formas que puede tomar el amor, y en ese sentido los grandes músicos de todos los tiempos han sido artistas en el sentido contemporáneo.

Tus videos musicales son simples pero aun así tienen muchas cosas por desentrañar. ¿Qué encuentras de especial en el surrealismo?

Me interesan mucho los símbolos porque son una especie de lenguaje compartido que es muy sencillo, puedes hacer algo muy simple que tenga un gran significado. En un video musical donde tienes unos cuantos minutos para trabajar, el lenguaje simbólico es una forma de comunicar mucho y muy rápido. Creo que hay algunos peligros en el surrealismo, creo que se ha vuelto un lenguaje publicitario, en general ha perdido el significado y se ha separado de la verdadera intención de los surrealistas de los años 20 cuando era muy político. Ahora, como una estética, es muy apolítico así que trato de no caer en cosas que se sientan extrañamente surreales, pero me atrae mucho su esencia, este lenguaje universal de los símbolos.

¿Por qué dices que ha perdido el sentido y es apolítico?

Porque creo que se ha convertido en una forma muy fácil de hacer publicidad. Simplemente puedes hacer algo que “no tenga sentido”, y puede ser considerado como intelectual pero no estoy convencida.