Caifanes está por cumplir 40 años en la escena musical, pero su estatus como una de las bandas legendarias del rock en español se consolidó hace mucho tiempo. Gracias a éxitos como ‘Afuera’, ‘No Dejes Que…’ o ‘Viento’, la agrupación sigue abarrotando recintos alrededor de México, Estados Unidos y demás países. Actualmente son de las pocas bandas de rock en español que pueden pararse al nivel de artistas internacionales en cuanto a popularidad y afluencia de gente en sus conciertos.
Hoy en día, Caifanes no tiene intenciones de detener su gira para grabar un álbum completo y ocasionalmente se encierran de forma exprés en el estudio para grabar sencillos, como su más reciente lanzamiento: ‘Y Caíste’. ¿Por qué? ¿Qué es lo que lleva a la banda a mantenerse constantemente viajando y presentándose en distintas ciudades? Alfonso André, baterista de la agrupación, se reunió con ROLLING STONE en Español para profundizar en cómo ha cambiado la dinámica de Caifanes tras cuatro décadas en la escena.
Caifanes es de las pocas, sino es que la única banda que en festivales es puesta al mismo nivel de artistas de talla internacional. ¿A qué crees que se deba esto?
La verdad es que no tengo la más remota idea. Si lo supiera ya lo estaría vendiendo en botellitas. Creo que se debe más al público que es muy especial y muy fiel; ha estado con nosotros en las buenas y en las malas. No es el típico público que sigue a los artistas de moda y cuando sale un éxito nuevo de temporada se olvidan de lo anterior. El público de Caifanes se ha mantenido al pie del cañón. Nos siguieron cuando cambiamos de nombre incluso a Jaguares y cuando regresamos en 2011 como Caifanes. Además se ha estado pasando la estafeta con el tío raro pasandole el casete al sobrino y el abuelito al nieto. Se ha ido pasando de generación en generación. Ahora en los conciertos está lleno de chavitos súper jóvenes que nos preguntamos de dónde salieron porque no habían ni nacido cuando grabamos esas canciones y las cantan a todo pulmón.
No deja de sorprendernos. No sabemos muy bien a qué se debe, pero supongo que tiene que ver un poco con que Caifanes nunca ha estado de moda. Es una banda que tiene seguidores que realmente se ponen la camiseta y están ahí porque realmente se sienten identificados con lo que hacemos.
Supongo que también tiene que ver con la forma en que hacemos las cosas; siempre con el corazón. Cada canción que sacamos es algo que nos tiene que convencer realmente y si no se queda enlatado.
Llevas tocando casi 40 años al lado de Saúl y Diego. ¿Cómo ha cambiado su dinámica? ¿Crees que se entienden mejor hoy en día?
Estamos en un muy buen momento musicalmente. También están Marco y Rodrigo acompañándonos en el escenario y creo que la banda está sonando muy bien. Estamos muy amarrados, muy compenetrados y nos llevamos muy bien, cosa que no ha sucedido anteriormente en Caifanes. Ha habido muchas broncas en distintos momentos, sobre todo cuando éramos más chavos. Luego los egos también se salían de control. Ahora creo que apreciamos lo que cada quien trae a la mesa. Creo que hemos madurado en ese sentido y sabemos que Caifanes somos todos lo que estamos ahí, incluyendo a los nuevos elementos.
Hace unos dos años platiqué con Rodrigo Baills (guitarrista) y me comentó que la dinámica en Caifanes era “como si un espíritu estuviera ahí funcionando”. ¿Coincides con esta idea de que hay una mística que envuelve al grupo?
Pues no sé qué sea, pero sí hay algo raro. Yo creo que tiene que ver con las personalidades de cada uno de nosotros y nuestra forma de hacer música. Es una manera de trabajar muy visceral. Se siente casi como desconectar la cabeza y dejarte fluir. Es como conectar con otra dimensión. Por ejemplo, nuestro nuevo sencillo ‘Y Caíste’ surgió como un palomazo mientras ensayábamos otras cosas. De repente Rodrigo empezó a tocar el riff de la rola, comenzamos a improvisar sobre él y poco a poco fue tomando forma. Al final del día se trata de dejarte llevar y permitirle a la música que te vaya marcando el camino.
En otras entrevistas has dicho que no tienen la intención de detener su gira para grabar un álbum de estudio. ¿Qué es lo que los hace querer estar constantemente dando conciertos?
El placer que nos da hacerlo. Lo más duro de la pandemia fue no pisar el escenario por casi dos años. El parate ahí arriba y sentir la energía, el cariño y la entrega del público de Caifanes es… siempre decimos que mucho de lo que pasa en un concierto de Caifanes sucede abajo del escenario y es esa energía la que llega a nosotros; la que nos alimenta y la que nos hace vaciarnos en el escenario. Es un intercambio de energías que va creciendo constantemente.
Es algo que la pandemia nos hizo perdernos por casi dos años y ahora que regresamos lo hemos apreciado más que nunca. Ya no tenemos 20 años y queremos aprovechar el tiempo que nos queda haciendo esto que tanto amamos. Realmente es algo muy placentero para nosotros.
Estamos haciendo estas visitas como relámpago al estudio, como el caso de ‘Y Caíste’ que la grabamos apenas a inicios de este año en Seattle en el mismo lugar donde grabaron bandas como Pearl Jam, Temple Of The Dog, Alice In Chains y Soundgarden.

Hay canciones como ‘Afuera’ que han visto modificaciones. ¿Cómo es que el público que asiste a un concierto de Caifanes ha recibido estas nuevas versiones?
Creo que a fans hardcore u old school no les gusta. Incluso yo también extraño el arreglo original. A mí me gusta mucho la batería que hice para la versión de ‘Afuera’ de seis octavos, la que aparece en El Nervio Del Volcán, pero ya le agarré cariño también a esta nueva versión. Se presta mucho a improvisar porque hay una parte muy libre que nunca sabemos cuánto va a durar, así que en esa parte siempre estamos jugando y dándonos chance de improvisar.
A la mayoría de fans de antaño seguramente no les gusta mucho, pero creo que a los chavos, a nuestros fans más jóvenes les gusta un poco más, tal vez porque no ubican tanto la versión del disco. Yo creo que todos la disfrutamos, tanto el público como nosotros, porque es un momento muy lúdico y de mucho desmadre, así que también está padre, pero sí extraño la versión original.
Este año se cumplen 35 años de El Diablito y me llama la atención que en este álbum se encuentra la canción ‘Antes De Que Nos Olviden’ porque muy probablemente Caifanes es una banda que nunca será olvidada. ¿Cómo ves este contraste entre lo que fue este tema hace 35 años y lo que es Caifanes hoy en día?
Estamos muy agradecidos con el público que nos ha regalado esta carrera y que no nos olvida, no nos ha olvidado y no nos va a olvidar. Esperemos que no se olviden de nosotros ya que no estemos aquí. Ojalá así sea, como el caso de otras bandas legendarias que ya no están con nosotros y que las recordaremos siempre. Somos una banda muy privilegiada y con una carrera envidiable. Este año estamos por cumplir 40 años de seguir dando guerra y ha sido un viaje maravilloso.
En estos 40 años es inevitable que se creen reglas o pautas dentro de la misma banda. En otras entrevistas has dicho que el seguir las normas va en contra del proceso creativo. ¿Cómo conviven estas dos disyuntivas en una banda con tanta trayectoria como Caifanes?
A la hora de crear, que es la parte importante de todo esto, pues es dejarte llevar y que tu instinto te muestre el camino. La misma música nos va conduciendo a donde deba de llegar. En esa parte creo que es fácil, incluso. En la convivencia y demás pues vas aprendiendo. Estamos en un momento de mucha armonía entre nosotros. Ya conocemos las manías de cada uno de los integrantes y de dónde cojea cada uno. Es difícil estar en una banda porque es como un matrimonio entre todos los integrantes y sin sexo en el mejor de los casos. Entonces es una relación complicada y se trata de aprender a manejarlo para poder seguirlo haciendo. Lo que nos gusta es tocar juntos y para hacerlo hay que aprender a convivir.


