Bratty, un bedroom pop a la mexicana

Platicamos con la artista mexicana acerca de su más reciente álbum, 'tdbn', el feminismo, su corta pero exitosa trayectoria y más

Por  BÁRBARA MOURINHO

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
Compartir en email

Fotos Cortesía GTS Talent / Universal Music.

Jenny Juárez, mejor conocida como Bratty, está encaminada a ser una de las promesas mexicanas más reveladoras de los últimos años. Con su proyecto de bedroom pop, garage y surf, Bratty ha tomado inspiración gracias a los sonidos californianos de sus bandas favoritas (The Aquadolls, Best Coast, Alvvays, Señor Kino) para encontrar su propio estilo y lanzarse a un mundo artístico que, hoy en día, sigue siendo poco explorado por la audiencia y los artistas mexicanos.

Sin embargo, este no ha sido ningún impedimento para que Jenny se abra paso con su propuesta fresca y vanguardista desde el 2017, con tan solo 16 años cuando empezó a navegar en la música como Bratty. Un año después lanza su primer EP, Todo Está Cambiando, grabado y producido desde su habitación.

Para el 2019, estrenó junto a Ed Maverick el tema “Ropa de Bazar”, que ha acumulado más de 38 millones de reproducciones en Spotify. En ese mismo año entregó su primer disco LP, Delusión, que recibió una excelente respuesta de sus seguidores. En este 2021, Bratty regresa con una nueva producción discográfica, tdbn, conformado por 10 canciones que buscan crear un aura de esperanza y motivación después de los momentos tan complicados que ha vivido el mundo entero durante el último año.

Platicamos con Bratty acerca de su más reciente álbum, el feminismo y su corta pero exitosa trayectoria:

¿Cómo fue el proceso para crear tdbn?

Se podría decir que empezó poco después de Delusión, todas las canciones que están en el disco las escribí mas o menos por esas fechas del 2019. Fue un proceso sin presiones para ir viendo poco a poco qué salía, grabar todas las ideas en notas de voz y de ahí ir decidiendo lo que sirve y lo que no.

Me senté a componer todo el disco durante la pandemia, estaban pasando muchas cosas por mi mente, fue cuestión de grabar todos los demos en mi cuarto y de ahí llevarlos al estudio. El proceso de grabación duró como seis meses. Fue mi primera vez grabando en un estudio, y trabajando con otros productores, aprendí muchas cosas, hubo lagrimas, felicidad y de todo grabando este disco, mucho trabajo y cariño detrás. 

Estuviste trabajando con un gran equipo creativo¿cómo fue la experiencia?

Lo que más buscaba era encontrar a alguien con quien me pudiera entender y comunicar, cada productor tiene su estilo y a veces no entienden el estilo de los artistas, para mí esa química era necesaria. Para este disco trabajé con 4 personas en el tema de producción. Uno fue Dan Solo, con él conecté muy rápido, también trabajé con Ángel Bejar, un amigo culichi que tiene una banda y produce su propia música, me gustó mucho lo que estaban sacando y le pedí ayuda con algunas canciones. Con Andrea Martinez, que es mi bajista y toca conmigo y con otras bandas, es una morra muy talentosa y le entró a la producción porque es amiga muy cercana. Por último estuvo coproduciendo con Santiago Casillas (Little Jesus) para una canción del disco.

¿Sientes una conexión más profunda con alguna de las canciones del nuevo álbum?

Eso es algo que yo misma me he preguntado, pero es la primera vez que me pasa con un disco, no sé cual es mi favorita, todas son diferentes y hablan de cosas diferentes. No podría escoger una, cada tema es muy especial y muy único a su manera. 

¿Cómo supiste que la música era el camino que querías seguir?

Empecé a los 16 y 17 años a cantar en público como Bratty, creo que no hubo un momento específico en el que me decidiera a seguir este camino, siempre supe que quería estudiar música pero todo era muy incierto para mi, yo quería estar detrás de todo el arte, detrás de los conciertos, detrás del estudio. La verdad es que soy una persona introvertida, y nunca me vi como la protagonista en un escenario pero fue pasando poco a poco. Siempre he sido de la mentalidad de dejar que las cosas fluyan, para bien o para mal, si algo está destinado a pasar, pasará y si no, pues no hay problema. 

¿Qué te motivó a buscar tu propio estilo y no ceder ante lo que normalmente está impuesto en la industria musical?

Es una realidad que hay un cierto estereotipo impuesto en la industria cuando se trata de las mujeres, todo es mas dirigido al pop y a enseñar tu cuerpo, pero creo que cada vez hay más artistas que se salen de la caja y hacer otro tipo de música, por ejemplo Billie Eilish, que ha defendido mucho que las mujeres no tenemos que encasillarnos en cierto género, vestirnos de cierta manera, hablar de ciertos temas con nuestra música.

Creo que he seguido el camino de la música que a mi siempre me ha gustado escuchar, tengo un gusto especial por las bandas californianas de dream pop, surf. También nace de una necesidad, nadie estaba explotando ese sonido aquí en México y mucho menos mujeres, me motivó más a ser parte de algo nuevo. Hubo muchos comentarios al principio, más en mi ciudad, Culiacán, que es un lugar en donde normalmente se escucha mucho corrido, mucho regional y si te quieres ir a lo indie, escuchan a Arctic Monkeys, entonces todo nace de eso, de querer traer una nueva propuesta a mi país y siempre estar en constante evolución. 

Te puede interesar: Zoe Wees sobre ‘Golden Wings’: un EP inspirado en la pérdida de un ser amado y el encuentro del amor propio

¿Han habido retos a vencer en lo que va de tu carrera?

Tengo la fortuna de que no me ha pasado algo desagradable, obviamente siempre ha existido esta cuestión de que te ven que eres morra, y que estás joven y piensan que no sabes nada; no entienden que hay un trabajo muy profundo detrás. Yo escribo, grabo y produzco todas mis canciones, me he buscado mis gigs sola, al principio tuve que ser mi propia mánager, tour manager, manejar mis propias finanzas, hacer mis propios diseños. Afortunadamente se han sumado varias personas a mi vida que me han ayudado con todo eso. Pero ese ha sido el mayor reto, el tener que trabajar doble por el hecho de ser mujer y de ser tan joven, para demostrarle a la gente que sí sabes hacer lo que estás haciendo. 

¿Cómo crees que la música puede influir en el movimiento feminista? Considerando la situación de nuestro país.

Siento que es una buena manera de expresarnos, hoy en día ya podemos tocar el tema de forma artística. Hay muchas morras haciendo eso, en todos los géneros musicales, y eso nos ha unido a todas como mujeres. Creo que ha sido una buena forma de sororidad, en el pasado nos enseñaron mucho a competir entre nosotras, “tu eres otra Carla Morrison, tu eres otra Natalia Lafourcade”. Varias amigas me han platicado que entre ellas tenían que competir por un lugar en el cartel de algún evento, solo había plaza para una mujer y el resto eran artistas hombres. Las cosas son muy diferentes ahora, hoy en día nos apoyamos mucho entre todas, nos empoderamos, porque solo nosotras entendemos las situaciones que se viven en la industria por ser mujer. Creo que la música ha afectado al movimiento de buena manera, se ha hecho un gran impacto. 

¿Quién es Bratty para ti? ¿Un alter ego o una extensión de Jenny?

Todavía lo estoy descubriendo. Al principio si fue una forma de intentar escapar de mi misma para poder decir lo que estaba sintiendo, pero al final del día Bratty y yo somos una misma persona, si Bratty crece, yo crezco. Todo este mundo me ha enseñado un montón de cosas, tanto en lo personal como en lo profesional, pero es algo que no he definido. Al finald el día, Bratty es mucho más que una morra de Culiacán que canta, Bratty es una empresa, es una marca, es un equipo de muchas personas, algo que ha crecido orgánicamente, venimos desde abajo y hemos encontrado nuestro lugar poco a poco.

Escucha el nuevo disco de Bratty, tdbn, aquí: