“No hay que politizar una tragedia como esta”, dicen algunos internautas en redes sociales, refiriéndose al terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, que sacudió a Colombia este 10 de agosto. La afirmación es utilizada principalmente por usuarios afines al entrante gobierno de Abelardo de la Espriella en respuesta a quienes aseguran que el presidente colombiano estaría priorizando las ayudas humanitarias de países cuyos gobiernos son afines a su ideología por encima de las provenientes de otros países. Lo cierto es que, aunque fuerte, esta afirmación surge de algunos hechos que han generado dudas. Pese a eso, hay varios matices que se deben tener en cuenta a la hora de abordar este tema.
Lo mejor es comenzar por el principio. Horas después del sismo, ya con información sobre la magnitud de los daños y un primer registro de fallecidos, desaparecidos y estructuras afectadas, comenzaron a llegar los primeros anuncios de ayuda humanitaria internacional. Estados Unidos anunció un aporte de 15,5 millones de dólares, mientras la ONU y distintas organizaciones internacionales también activaron mecanismos de asistencia para atender la emergencia, entre ellas agencias como la OMS, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Internacional para las Migraciones. A su vez, al país norteamericano se sumaron México, Ecuador, El Salvador, Chile, Perú, Panamá, Argentina, Brasil, Venezuela, Israel, España, Italia, Cuba, Bolivia, Guatemala y Ucrania, entre otros. Los ofrecimientos fueron diversos: desde equipos especializados de búsqueda y rescate, como los 47 rescatistas que Ecuador puso a disposición de Colombia, hasta personal médico, asistencia técnica e insumos humanitarios.
Mientras algunos países comenzaron a movilizar recursos y equipos hacia Colombia, otros encontraron obstáculos para hacer efectiva su oferta. Es precisamente en este punto donde comienzan los cuestionamientos sobre una posible selección de la ayuda internacional por parte del nuevo Gobierno.
Algunos de los ofrecimientos que avanzaron con rapidez fueron los de El Salvador, que anunció el envío de dos aviones con 100 toneladas de ayuda humanitaria preparadas según las necesidades transmitidas por las autoridades colombianas, mientras que Emiratos Árabes Unidos confirmó el envío de un puente aéreo con insumos para los damnificados. Israel, por su parte, ofreció asistencia especializada y fue incluido posteriormente entre los países cuyos equipos de rescate serían recibidos por Colombia, junto con Estados Unidos, Ecuador y El Salvador.
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En contraste, hubo ayudas que no tuvieron el mismo desenlace. El caso más evidente es el del Gobierno mexicano, que tenía preparadas toneladas de insumos y un contingente de 255 militares para apoyar las labores de búsqueda y rescate, pero aseguró que su despliegue dependía de una solicitud oficial del Gobierno colombiano, que hasta entonces no había llegado. Una situación similar fue expuesta por Naciones Unidas, que señaló que tampoco había recibido una petición de ayuda por parte de las autoridades colombianas, pese a que el sistema humanitario estaba preparado para prestar asistencia. China, por su parte, llegó a pedir públicamente que Colombia estableciera un canal oficial para coordinar la ayuda internacional. Su embajador en el país, Zhu Jingyang, solicitó al Gobierno que diera a conocer al funcionario encargado de gestionar esa asistencia.
Esperamos que el gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto.
Ayudennos a transmitir este mensaje, por favor, ¡es urgente!— Zhu Jingyang (@zhu_jingyang) August 11, 2026
La explicación que comenzó a conocerse en las horas siguientes apuntaba, sin embargo, a un criterio más específico: el Gobierno no estaría cerrando la puerta a la ayuda internacional en general, sino a la llegada de determinados equipos extranjeros de búsqueda y rescate. Según El País, el entonces director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Javier Pava, consideraba que el país tenía capacidad suficiente para atender estas labores, con 23 equipos de búsqueda y rescate urbano (USAR) disponibles. Por eso, su recomendación habría sido priorizar otro tipo de asistencia, como hospitales de campaña, alimentos y tecnología para la gestión de desastres.
Pero la decisión no fue definitiva. En las horas siguientes, Colombia terminó solicitando equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador, mientras que otros ofrecimientos quedaron por fuera. El cambio se produjo después de la salida de Pava de la dirección de la UNGRD y la llegada de David Tamayo al cargo. De acuerdo con El País, entre los factores considerados para aceptar o descartar algunos equipos estaban sus certificaciones y las capacidades que ya tenía Colombia para responder a la emergencia.
Ante los cuestionamientos, el canciller Omar Bula salió a defender la actuación del Gobierno y negó que Colombia haya rechazado ayuda internacional por razones políticas. Según explicó, el país ha trabajado con los gobiernos y organismos que han ofrecido asistencia y las decisiones sobre qué tipo de apoyo recibir responden a las necesidades identificadas durante la emergencia. “Trabajamos sin ninguna consideración ideológica ni política”, aseguró Bula, quien también señaló que Colombia ha recibido cooperación de distintos países, independientemente de sus posiciones políticas.
Sin embargo, mientras el Gobierno sostiene que no ha rechazado asistencia y que las decisiones responden únicamente a criterios técnicos, el caso mexicano volvió a poner en discusión los requisitos para que los equipos extranjeros puedan ingresar al país. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este 13 de agosto que una brigada de rescatistas de la Secretaría de la Defensa Nacional de México permanece a la espera de autorización para entrar a Colombia. Según explicó, el equipo está certificado internacionalmente y se encuentra listo desde el 10 de agosto, pero las autoridades colombianas habrían solicitado una acreditación adicional para permitir su ingreso. “Están certificados, pero piden otra certificación”, afirmó Sheinbaum al referirse a la situación. La presidenta mexicana cuestionó la exigencia colombiana y reiteró que su Gobierno mantiene disponible el contingente para apoyar las labores de búsqueda y rescate.
El episodio vuelve a dejar sobre la mesa una pregunta que atraviesa la respuesta internacional al terremoto: ¿qué criterios está utilizando Colombia para determinar qué equipos extranjeros pueden ingresar y cuáles deben permanecer a la espera?


