Este jueves 6 de febrero, a partir de las 21 hs en la sala Humboldt de Niceto Club, se llevará a cabo la fiesta Harsh, cuya grilla sintetiza diferentes manifestaciones de la música popular contemporánea bailable paridas en este siglo: desde la EDM hasta la paleta de estilos que cocinó PC Music. De este último sello y colectivo artístico proviene Umru, el acto internacional de la fecha.
“Normalmente, en mis sets toco música de artistas que me gustan y también algo de mi propio material. Pero, tomando en cuenta que esta es la primera vez que actuaré en Buenos Aires, intentaré pasar más música propia que ajena”, advierte el productor y DJ originario de la ciudad de Nueva York, llamada de WhatsApp mediante.
Este baluarte de 25 años, además de hacerse un nombre a partir de su peculiar estética sonora, desembarca en Buenos Aires con la aureola de haber puesto su talento al servicio de otros artistas, entre los que destaca Charli XCX, quien el domingo pasado recibió sus dos primeros Grammy gracias a su álbum Brat (2024). “Si bien no participé en ese disco, me alegra lo que le pasó porque desde que la conozco ha trabajado muy duro. Hace tiempo que ella esperaba un reconocimiento como ese”, explica este alquimista de la nueva electrónica y del avant pop. “Aún no es una artista popular, pero me parece que tiene las condiciones para serlo. Es emocionante la manera como lo intenta, y lo que le pasa a la gente con su música”.
Dentro de la carrera de la reina del hyperpop, Umru es conocido por producir los singles “I Got It” (cuenta con los feats de Brooke Candy, CupcakKe y Pabllo Vittar), y “Click” (ahí participaron Kim Petras y Tommy Cash). “Esa invitación coincidió con el comienzo de mi carrera”, afirma. “Me contactó e hicimos esas canciones. Recuerdo que la mayoría de la gente hablaba sobre el productor que estaba trabajando con ella. Es por eso que fue importante para mí que me convocara y recomendara. Además, se trató de la primera vez que trabajé con un artista que apuntaba a entrar en las carteleras musicales. Luego de eso, me llamó más gente para que los produjera, y tuve que aprender a hacerlo realmente”.
Si bien el tête-à-tête musical entre la británica y el estadounidense devino en la fecundación de más canciones, todavía inéditas, nunca consiguieron concretar una gira. Aunque él llegó a ser el DJ de Charli en algunos de los afters del tour “Pop 2 Shows” (2018). “Toqué en sus fiestas de Nueva York, Filadelfia y París”, repasa. “Fue genial haber sido parte de ese momento”. A pesar de que no volvieron a hacer nada a juntos, no se cortó la relación del todo. “Sigo trabajando con varios de los productores de Brat, su más reciente álbum, como A. G. Cook y Finn Keane”, dice. “Ya sabes cómo es el futuro: impredecible. Por eso no descarto que nos encontremos una vez y hagamos un poco más de música”.
Al atender el teléfono, Umru avisa que se llama así, que no es un alter ego. De hecho, su nombre es Umru Rothenberg, y es de ascendencia estonia. Quizá por esa cuestión genética hizo buenas migas con el rapero estonio Tommy Cash, cercano al universo de PC Music, cuando el productor y DJ fue parte del sello inglés. Sin embargo, su historia en la música se remonta a más atrás. “De joven, siempre me equivocaba con la producción musical y con el software de música electrónica”, evoca. “Empecé a meterme en el mundo del pop a los 15 o 16 años. Más tarde, a los 18 años, fue que hice esos temas con Charli. En esa época, ya era parte de PC Music, y estoy muy agradecido de que me invitaran a sumarme”.

PC Music fue el caldo de cultivo de varios microestilos musicales de los últimos 10 años, entre los que destaca el hyperpop: subgénero del pop experimental caracterizado por su maximalismo y por tomar prestados recursos de la música electrónica y del hip hop. “El hyperpop se usó para describir a mucha música”, aclara el neoyorquino sobre el invento británico. “Era música pop inspirada y basada en internet, y que derivó en otras escenas”. No obstante, actualmente la obra del artista trascendió esa etiqueta. “La mayor parte de mi trabajo como productor fue con artistas que estaban tratando de hacer algún tipo de música pop”, señala. “Aunque como DJ estoy más cerca de la electrónica. Así que trato de seguir haciendo ambas cosas”.
Pese a su lucidez, originalidad y a esa identidad musical tan singular, Umru se distinguió por mantener un perfil bajo, en comparación con otros artistas que emanaron de la misma escena, como Danny L Harle, el ya mentado A.G. Cook, DJ Bellzz o la desaparecida Sophie. “La verdad es que dediqué más a producir música para otros artistas, como Charli XCX, que a hacer música propia”, confiesa. “También el año pasado estuve haciendo muchos sets como DJ, lo que tampoco me permitió concentrarme en preparar mis lanzamientos. Pero no me quejo, me la pasé genial en los últimos años. El público que me sigue sabe lo que hago. De todas formas, espero poder reactivar pronto esa faceta”.
Si bien está lejos de sacar un álbum, el igualmente remixador puso a circular el año pasado dos nuevos singles, que hacen alusión al presente de su estética musical: “Records” (con el feat de Chase Icon) y “Matter of Time” (junto a Warpstr). Este último fue lanzado por intermedio de la disquera de culto escocesa Luckyme. “Hudson Mohawke (reconocido productor y DJ escocés) participó en la creación de este sello, que reúne a un perfil de artistas de la electrónica underground que me interesa”, justifica Umru acerca de una escudería que reclutó a figuras del calibre de Iglooghost, Nosaj Thing y Kučka “Mi intención es hacer más música electrónica, más música de baile. Cosas inspiradas en la música de club y en propuestas como la de DJ Chase”.
En 2022, tras publicar varios singles, remixes y EP, el nativo de Nueva York sacó su primer álbum: el exquisito Confort Noise, que cuenta con colaboraciones originarias de la cosmogonía PC Music, entre las que sobresalen las de Tommy Cash, Cecile Believe, AJ Simons y Hannah Diamonds. “Invité a mucha gente distinta a trabajar en ese proyecto”, enfatiza. “Surgió en la pandemia, lo que me obligó a hacerlo todo fuera de línea, enviando música de ida y vuelta. Fue muy divertido tener a tantos artistas diferentes juntos y hacer combinaciones de gente que no tiene nada que ver entre sí. A ellos les sorprendieron esos cruces, y a mí también. Digamos que fue un trabajo colectivo”.
Ante la consulta de si también se animaría a cantar, el artista devuelve: “No creo que sea muy hábil en eso. Lo hice en uno de los tracks de Confort Noise, y siento que no salió bien. Por eso me gusta trabajar con gente que se dedique a cantar”. Si bien ese álbum es una estupenda forma de introducir al público en su mundo, Umru revela que aún sigue persiguiendo su idiosincrasia. “Me gustan los sonidos fuertes, grandes y brillantes, cosas que se sientan nuevas. Pero también me gusta usar elementos de la música pop, todo eso que antes se consideraba cursi o vergonzoso”, ilustra. “Ese ha sido el leitmotiv de mucha de la música del hyperpop. Es como volver a contextualizar cosas que son demasiado obvias, y llevarlas al extremo a ver qué pasa”.
En su debut porteño, el acto foráneo compartirá bandejas con los locales Evar, Proteccion, EQ, Dayvan, Maja y Okte. Y, como buen geek, viene dateado. “Mucha música de Argentina la conocía a través de SoundCloud, y es una escena a la que vengo siguiendo desde hace tiempo”, sorprende. “Si bien hay un par de productores a los que conozco hace unos nueve años, existen otros que fueron influyentes para mí. También hay gente con la que vengo trabajando, y que hasta ahora no conocí, entre los que están Swaggerboyz y Six Sex. Aprovecharé la semana en la que estaré en Buenos Aires para entrar en contacto con todos ellos y con la música que se está haciendo en el under de la ciudad en este momento”.
Tomando en cuenta que forma parte de la banda de sonido de un tramo de la generación milenial y centenial, Umru entiende su rol como artista en una época en la que la ultraderecha gana cada vez más espacios en el mundo occidental. “Es importante concebir comunidades que no dependan de los gobiernos para apoyar a las personas que más lo necesitan y que están en riesgo en este momento. Al menos en los Estados Unidos”, opina. “Y con esto me refiero a la gente que potencialmente puede ser deportada del país o que no tiene acceso a la atención médica. Si hay algo que puedo hacer como artista, creo que es ayudar a generar esos espacios seguros para que no les hagan daño”.


