Todos los discos de The Cure, comentados uno por uno por Robert Smith

Recuerdos, secretos y anécdotas sobre cada uno de los álbumes de la banda, en la voz del excéntrico líder. El texto forma parte del nuevo bookazine de Rolling Stone que ya está en todos los kioscos

Por  ROLLING STONE

octubre 27, 2023

CHUCHO CONTRERAS

Esta nota, publicada originalmente en 2008, es parte del bookazine de colección sobre The Cure, que Rolling Stone acaba de lanzar en Argentina.


Poco antes de la salida del undécimo álbum de The Cure, Bloodflowers (2000), Robert Smith terminaba una sesión de fotos y, sin parar para sacarse el maquillaje, con los labios pintados y su característico pelo parado todavía en pleno esplendor, se sentaba con Rolling Stone en el bar de un hotel de la ciudad de Nueva York. Frente a él, una pila de CD de The Cure. Smith los fue pasando entre sus manos y nos contó la historia de su grabación… a veces con una sonrisa, otras con una mueca de espanto.

La tapa del nuevo bookazine coleccionable de Rolling Stone dedicado a The Cure.

En ese momento Smith estaba convencido, como lo ha estado muchas veces, de que el último trabajo de la banda era el punto final de su discografía. Como siempre, se equivocó. Y en 2004 y en 2008 Rolling Stone volvió a hablar con Smith para actualizar esta discografía revisada por su autor.

Three Imaginary Boys/Boys Don’t Cry (1979/1980)

Casi todos los sellos grandes habían rechazado el demo. Entonces tres compañeros de escuela del suburbio londinense de Crawley firmaron con el sello Fiction Records de Polydor. Bajo la tutela del propietario del sello, el productor Chris Parry (que ya había conseguido que Jam y Siouxsie and the Banshees firmaran para Polydor), The Cure grabó su disco debut, Three Imaginary Boys, en los estudios Morgan de Londres. La grabación estuvo lista en solo tres noches. Al año siguiente, Fiction volvió a empaquetar la mayor parte del disco con algunos de los primeros singles, con el título Boys Don’t Cry.

“Escribir las canciones para ese primer disco me llevó unos dos o tres años. Escribí “10:15 Saturday Night” y “Killing an Arab” cuando tenía dieciséis, y cuando grabamos el disco tenía dieciocho. Pero algunas de las canciones todavía no me convencían. Las más pop, como “Boys Don’t Cry”, son canciones ingenuas hasta la locura [risas]. Pero considerando la edad que tenía y el hecho de que no había hecho nada más allá de ir a la escuela (no había tenido ninguna experiencia de la vida real, todo estaba sacado de los libros), diría que algunas son bastante buenas.

En ese momento The Jam estaba grabando su disco ahí. Ellos iban de día y nosotros nos colábamos de noche para usarles el equipo (con un conocido que nos dejaba entrar) para grabar nuestro álbum. Solamente les usamos un poco cinta magnética y esas cosas.

Es el disco de The Cure que menos me gusta. Obvio, eran mis canciones y el que las cantaba era yo, pero no tenía control sobre ningún otro aspecto del disco: la producción, la elección y el orden de las canciones, el arte… Todo lo hizo Parry sin pedirme el visto bueno para nada. Incluso a esa temprana edad, ya estaba muy enojado con este tema. Había soñado con hacer un disco y de repente lo estábamos logrando, pero mi aporte era ignorado de pe a pa. Decidí que a partir de ese día íbamos a pagar nosotros mismos, para tener control total”.

Seventeen Seconds (1980)

Durante la gira por Reino Unido como teloneros de Siouxsie and the Banshees, Smith comenzó a tocar en las dos bandas (el guitarrista de los Banshees había desertado). Smith usaba la misma ropa casual indistintamente con una banda y la otra, lo que llevó a un reseñista de New Musical Express a escribir que The Cure “no tenía imagen ni estilo propios”. Cuando llegó el momento de volver a los estudios Morgan, el bajista Michael Dempsey expresó su disgusto por las nuevas canciones de Smith, demasiado atmosféricas para él, y fue reemplazado por Simon Gallup. Embelesado con los nuevos sintetizadores que aparecieron en ese momento, Smith también incorporó al teclista Matthieu Hartley.

“Con el dinero que sacamos de Three Imaginary Boys conseguí diez días de estudio de grabación. Al final usamos ocho, así que recuperé el dinero de los dos últimos. Fue una suerte porque en cerveza gastamos mucho más de lo que había pensado. Hicimos todas las fotos el día que terminamos de grabar, como a las ocho de la mañana. Le dije al tipo: “¿Podrías hacer algunas tomas desenfocadas?”. Y son las que usamos, porque en las que estaban en foco nos veíamos realmente muy mal.

Durante la grabación Seventeen Seconds, honestamente, yo sentía que estábamos creando algo que nadie más había hecho. A partir de ese momento, cada vez que entré al estudio con un disco pensaba que iba a ser la última vez. De esa manera trataba de convertirlo en algo que fuera una especie de hito. Siento que Seventeen Seconds fue una de las pocas veces que lo logré.

Con “A Forest” quería hacer algo que fuera realmente atmosférico y que tuviera un sonido fantástico. Chris Parry me dijo: “Si lográs que este sonido sea pasable para la radio, vas a tener un éxito tremendo”. Yo le contesté: “Pero es que así es como suena. Es el sonido que tengo en mi cabeza. No me importa si es pasable en la radio”. A veces él creía que intencionalmente yo boicoteaba el éxito, pero no era así. Una de las razones por las que a la gente le gusta la banda es porque nunca están seguros de lo que viene después. Si fuéramos predecibles, no habríamos durado tanto”.

Faith (1981)

Según confesión expresa del propio Smith, Faith es el “difícil tercer álbum” de The Cure. Grabado durante un mes en varios estudios diferentes, este oscuro disco nació de la muerte, el aislamiento, las drogas y el alcohol.

“Todos habíamos perdido a un miembro de la familia, y eso realmente influyó en Faith. Los demos iniciales que hicimos, que los grabamos en el comedor de mamá y papá, son bastante optimistas. Pero, en cosa de dos semanas, el estado de ánimo de la banda había cambiado por completo. Escribí “The Funeral Party” y “All Cats Are Grey” en una noche. Eso realmente marcó el tono del álbum.

Cuando hicimos la gira para presentarlo, el ambiente entre nosotros era muy pesado. No era sano, porque estábamos reviviendo un momento malísimo, noche tras noche. Y todo se volvió increíblemente deprimente. Por eso tengo sentimientos encontrados sobre Faith.

Además, mucha gente en nuestro entorno empezó a reaccionar mal ante el hecho de que estábamos teniendo éxito, aunque en una escala muy limitada. Había muchos celos y amargura y gente que nos decía: “¡Cómo han cambiado!”. Habíamos cambiado porque no íbamos a los mismos pubs de siempre, porque salíamos de gira por Europa… así que perdimos a muchos amigos y estuvimos como mucho más aislados. Y nos emborrachábamos para olvidar las penas y tocábamos estas canciones”.

Pornography (1982)

El cuarto álbum de The Cure comienza diciendo: “No importa si todos morimos”. Era todavía más oscuro que todo lo anterior, por lo que el pasquín británico Rip It Up escribió: “Ian Curtis en comparación es un canto a la vida”. Smith empezó a usar fijador para el pelo, y el labial también se le hizo costumbre. La falta de imagen nunca volvería a ser un problema para The Cure.

“Al momento de grabar Pornography, la banda se estaba desmoronando por culpa del alcohol y las drogas. Estuve muy en otra sintonía la mayor parte del tiempo, así que no estoy seguro de si mis recuerdos son correctos.

Sé que grabamos algunas de las canciones en los baños, para que transmitieran una sensación realmente horrible, porque los baños del lugar eran muy lúgubres y mugrientos. Simon no se acuerda pero tengo una foto mía, sentado sobre la tapa del inodoro, revisando alguna de las letras. Es una foto trágica.

Nos sumergimos en el lado más sórdido de la vida y eso tuvo un efecto muy perjudicial para todos. Consumíamos un cine y una imaginería muy siniestros, para ponernos a tono. Pero después empecé a pensar: “¿Realmente valió la pena?”. Teníamos poco más de veinte años y nos dejamos sorprender, más de lo que me hubiera imaginado, por lo viles que podemos ser los humanos, lo bajo que podemos llegar a caer.

Hay un cierto tipo de fan de The Cure que actualmente piensa que Pornography es lo mejor que hicimos. Pero en ese momento la mayoría nos odió. Fue la única vez que tocábamos las canciones nuevas y la gente se iba o nos tiraba cosas al escenario. Y, la verdad, probablemente no éramos tan buenos arriba del escenario [risas].

No tengo recuerdos particularmente gratos de este disco, pero creo que es una de las mejores cosas que hemos hecho y nunca se habría hecho si no hubiéramos llevado todo a un punto completamente excesivo. Hay gente que me dice que nada de lo que hicimos después tuvo el mismo tipo de intensidad o pasión. Pero no creo que puedas hacer muchos discos así. Al menos si querés seguir vivo”.

Japanese Whispers (1983)

Buscando deshacerse de su “imagen de ídolo oscuro” y dejar atrás la sordidez de Pornography, Smith abandonó su lúgubre departamento de Londres y se volvió a vivir a la casa de sus papás. The Cure, que ahora eran Smith, Tolhurst y un elenco cambiante de personajes, armaron un EP lleno de singles francamente alegres.

“Me tomó algunas semanas recuperarme, en el cuarto en el que había pasado mi infancia, porque estaba totalmente ido. Pero tomé una decisión: ser una estrella pop [risas].

Les llevé “Let’s Go to Bed” a los de Fiction, la escucharon adelante mío y, la verdad, no pusieron buena cara. Se miraron entre sí como diciendo: “Se nos fue. Lo perdimos”. Y me dijeron: “No podés venir con esto en serio. Tus fans te van a odiar”. Yo entendía lo que decían, pero igual quería hacer borrón y cuenta nueva. Estaba cansado de ver siempre el mismo lado de la vida. Quería hacer algo que fuera alegre de verdad. Pero yo mismo me tiraba para abajo: “No va a funcionar”, me decía. “Nadie me va a creer. Es ridículo pensar que voy a pasar de ídolo gótico a estrella pop en tres sencillos pasos”.

Pero de repente “Let’s Go to Bed” empezó a levantar polvareda, particularmente en la costa oeste, donde habíamos empezado a tener un público nuevo, adolescente y predominantemente femenino. Pasamos de los góticos intensos, desadaptados y psicóticos a una audiencia de gente amable que tenía los dientes blancos y las encías en orden. Fue una transición muy extraña, pero la disfruté. Me resultó muy divertido.

Después salieron “The Walk” y “Love Cats” y en ese momento me sentí totalmente liberado. Con “Love Cats”, mi idea era hacer una especie de versión Disney de algo jazzero, algo estilo Aristogatos. Y de repente todo lo que hacíamos empezó a venderse”.

The Top (1984)

Del 82 al 84, Smith repitió esporádicamente su papel en Siouxsie and the Banshees. Tocar la guitarra en la banda de otra persona le permitía ganar metraje en vivo sin cargar con toda la responsabilidad. Smith también formó un proyecto paralelo (The Glove, inspirado en la invasión británica) con el bajista de Banshees, Steve Severin. Lanzaron un único álbum, Blue Sunshine, en 1983. En 1984, cuando Smith volvió al estudio para trabajar en The Top, estaba sin banda y casi sin ideas.

“Los de Fiction prácticamente me obligaron a hacer otro disco de The Cure. Tenía contrato con ellos y, si hubieran querido, podrían haberme impedido tocar con los Banshees.

Pero The Top fue lo más cerca que estuve de hacer un disco solista. Realmente no tenía una idea muy coherente de lo que iba a ser el disco y creo que se nota. Probablemente sea el álbum más irregular de The Cure.

Supongo que los Banshees y The Glove no ayudaban, porque en lugar de poner las mejores ideas en el estudio con The Cure, bueno, estaba un poco disperso. Hay un par de canciones de The Glove, “Sex Eye Makeup” y “Blues in Drag”, que quería que estuvieran en The Top. “Dressing Up” en realidad iba a ser una canción de The Glove, pero se la escondí a Severin al final, pensando “esta me gusta demasiado” [risas].

Toqué todos los instrumentos excepto la batería. Cuando lo vuelvo a escuchar, me viene a la mente una imagen extraña, en la que yo estoy sentado en el medio del piso del estudio rodeado de pequeños bongos, cucharas y cosas así. Y me sentaba ahí e inventaba cosas con una guitarra acústica. [El productor] Dave Allen tocaba conmigo, después de un par de semanas grabando lo edité. No creo que ninguna de las canciones haya preexistido a las tomas; son canciones que fueron inventadas más tarde, con el material que grabamos.

Pero fue triste, porque las reseñas fueron pésimas, y eso me lastimó la confianza que tenía en mi propia forma de trabajar. Así que paré ahí”.

The Head on the Door (1985)

Deseoso de volver a sentir el poder de una banda real, Smith amplió The Cure a cinco integrantes. A 180 grados de The Top, The Head on the Door se grabó como un set de tomas en vivo. El éxito de “Close to Me” en MTV consolidó la imagen de Smith (pelo + labial), lo que lo indujo a cortarse el pelo bien cortito para la siguiente gira por Estados Unidos.

“Cuando estábamos haciendo los demos de The Head on the Door, pensé: esta es la banda. El álbum tiene una frescura realmente fantástica y entre nosotros había un ambiente muy agradable. Todos nos llevábamos bien y la banda se volvió mucho más como una familia. Esa vieja mentalidad de pandilla se estaba volviendo un poco obsoleta. En ese momento tenía veinticinco años y me di cuenta de que tenía que crecer un poco.

Compré una buena acústica de metal, de seis cuerdas, y apenas la agarré empecé a tocar los acordes de “In Between Days”. Realmente nunca me había tomado el trabajo antes, porque no tenía una buena guitarra.

Porl [Thompson] siempre ha sido un gran guitarrista y Boris [Williams] es un baterista extraordinario. Nunca podríamos haber intentado hacer “Six Different Ways” antes. Porque nunca tuvimos un baterista que pudiera tocar 6/8. Era hermosa la sensación de estar en una banda que realmente suena bien. Pensé: “Guau, ojalá toquemos siempre así”.

Muchas de las letras surgieron en conversaciones realmente extrañas que tuvimos en el estudio. Por ejemplo, tuvimos una discusión muy estúpida sobre la cantidad de maneras de despellejar a un gato. Era realmente una pavada [risas]. Y no sé quién fue que dijo: “Hay seis maneras diferentes”, y me pareció un buen título por el tempo, 6/8.

MTV sacaba micros de noticias a cada hora, donde decían cosas como: “Confirmamos que se ha cortado el pelo”. Yo decía: “¿Hablan en serio o se hacen los graciosos?”. Aunque nunca me gusta el look que tengo, creo que me veo particularmente mal con el pelo corto. Pero en ese momento, durante esa gira, me lo corté porque estaba harto: “pelo y labial, pelo y labial”.

Kiss me, Kiss me, Kiss me (1987)

Para la grabación de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me, The Cure se retiró a una bodega en el sur de Francia. En cuanto a la composición, el álbum fue el primer esfuerzo grupal de la banda y, según Smith, se convirtió en un disco doble simplemente porque se estaban divirtiendo tanto que no querían parar. “Just Like Heaven” le abrió a la banda las puertas del Top 40 de Estados Unidos.

“Las comidas eran lo mejor. habían venido las comidas eran lo mejor. Habían venido las chicas, así que la conversación se elevaba un poco por encima de lo que suele ser un típico grupo de pibes.

Después de terminar de grabar cada día, me iba de paseo, me sentaba en algún lugar del bosque y escribía otra canción. Así que terminamos muy rápido. No hicimos lío con la producción. Y de hecho algunas de las canciones tienen un sonido conmovedoramente ingenuo.

Habíamos armado un juego al que le decíamos “el jurado”. Todas las chicas se sentaban en el sofá en la parte de atrás de la sala de control y les daban a las canciones una puntuación del uno al diez. Así que este disco tiene una gran participación femenina. No les gustó “Fight”, pero porque en realidad no es una canción muy de chicas. Pero los pibes más cuadrados de la banda me decían: “¡Esto es rock de verdad! Esto es lo que tendríamos que estar haciendo, no esas pavadas”. “Shiver and Shake” era mi canción ideal de pibe cuadrado. “The Perfect Girl”, en cambio, era muy femenina. Creo que probablemente por todo eso el disco tuvo un atractivo tan grande y le fue tan bien.

Recuerdo que, en la gira presentación del disco, estábamos en Los Ángeles, y había unas chicas que se habían sacado la ropa y se habían echado enfrente del micro para que nos nos fuéramos. Y recuerdo haber pensado: “Esto no es realmente lo que pensaba que iba a pasar con esta banda”.

Disintegration (1989)

La felicidad se convirtió en angustia en 1989, cuando Smith cumplió treinta años y empezó a hacer un balance de su vida. Quería volver a hacer un disco “importante” y hablaba de la posibilidad de disolver The Cure después de hacerlo.

“Suena muy testarudo, pero todos querían algo de mí. No me estaba siendo fácil ser una estrella pop, todo el tiempo sentía que se esperaba que me convirtiera en algo aun más grande, y eso realmente me afectaba.

Me deprimí mucho y comencé a consumir drogas nuevamente: en particular alucinógenos. Cuando íbamos a hacer el disco, decidí que tenía que hacer como un monje y no hablar con nadie. En retrospectiva, era un poco pretencioso, pero en realidad quería que el ambiente fuera un tanto incómodo para los demás.

Todo el mundo estaba esperando lo que iba a venir después de “Just Like Heaven”. Pensaban que íbamos a seguir con la onda pop alegre con un poco de tristeza ocasional. Pero hicimos todo lo contrario.

Escribí “Love Song” para Mary, mi esposa, como un regalo de casamiento. La incluí en el disco para hacerlo más romántico todavía. Pensaba que era la canción más débil, pero se convirtió en número 2 en Estados Unidos. Fue por Janet Jackson que no llegó a la cima. Yo pensaba: “De todas las canciones que hice, justo esta”. Fue bastante decepcionante.

En ese momento me di cuenta de que, a pesar de mis mejores esfuerzos, en realidad nos habíamos convertido en todo lo que no quería que fuéramos: una banda de rock de estadio [risas]. La mayoría de las relaciones dentro y fuera de la banda se estaban desmoronando. Ponerle de título al disco Disintegration fue una especie de apuesta al destino, y el destino se lo tomó en serio. La idea de la banda como familia también se vino abajo después de Disintegration. Fue el final de la edad de oro”.

Wish (1992)

Tres años pasaron desde el lanzamiento de Disintegration, y el rock alternativo ya se había convertido en algo terriblemente popular. Con Wish, The Cure volvió a los oídos de una audiencia en constante expansión. Gracias a los singles “Friday I’m in Love” y “High”, la banda siguió tocando en estadios, un proceso que culminó con la película y dos discos en vivo, Show y Paris.

“Cuando grabábamos wish me sentía mucho más aislado, como si lo estuviera haciendo por mi cuenta y los demás simplemente estuvieran tocando bajo mis órdenes. Había días en que era genial, y otros días era realmente horrible.

Pero, segundo después de Bloodflowers, Wish es en realidad mi álbum favorito de The Cure. Lo que pasa es que cuando lo grabábamos yo sentía que no estábamos haciendo nada especial, como que estábamos haciendo un disco más. Supongo que eso es lo que me parecía mal. Era como consolidarnos donde estábamos. Íbamos a volver a salir de gira y conseguiríamos más fans e íbamos a tocar en lugares más grandes, y de alguna manera… perdí el entusiasmo. Hay elementos en las letras y en mi forma de cantar que sugieren que casi estaba como siguiendo una rutina.

El concierto de Show en Detroit había sido la presentación de la banda en la cima de sus poderes. Llevábamos juntos, en ese momento, ocho años. Y el vínculo entre todos era muy estrecho. Pero organicé lo de la película porque sabía que después de la gira de Wish la banda se iba a desmoronar.

Porl se fue y, poco después, Boris. Y después Simon. Perry [Bamonte, guitarra] y yo un día estábamos sentados en un lugar hablando sobre hacer demos para un nuevo álbum, y nos empezamos a reír porque nos dimos cuenta de que ya no teníamos banda”.

Wild Mood Swings (1996)

Agotado por las extensas giras y por el mantenimiento de la entidad comercial en la que se había convertido The Cure, Smith se tomó un tiempo para reformar la banda. Aunque, según admitió él mismo, escribió muchas de las canciones de este disco pensando en la rotación en la radio, el largo descanso desde Wish le costó caro a la banda. Al salir, Wild Mood Swings ya estaba preparado para el fracaso comercial.

“Cuando volvimos a juntarnos para hacer wild Mood Swings, recuperé la sensación de diversión de antes. Y se nota en el disco; tiene algunas canciones bastante dementes. Pero fue una pena, porque al salir lo destruyeron. Los fans también lo odiaron. Es la única vez que me han decepcionado.

Supongo que fue porque “The 13th”, con esa onda salsera recontra chiflada, fue lo primero que escuchaban de la banda en años, y bueno, después de eso no creo que le dieran una oportunidad al material.  Hasta ese momento cada disco había vendido más que el anterior, y de repente la discográfica se enfrentaba con una horrible caída en las ventas. Pero es que no tenían idea de por qué habíamos vendido tantos discos en primer lugar. Eso hacía difícil cualquier campaña de promoción posible, porque no sabían realmente qué o a quién estaban promocionando.

El disco tiene el problema de ser demasiado largo. Y está desarticulado. En ese momento estaba tratando de escribir en diferentes estilos y quería que sonáramos como muchas bandas diferentes, casi siguiendo la idea de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me. Pero, como habíamos perdido a Boris, y antes de que se acomodara Jason [Cooper], teníamos un baterista diferente cada semana. Pasó más de una vez que no me acordaba del nombre del tipo que estaba atrás del bombo”.

Bloodflowers (2000)

Terminado en mayo de 1999, pero retrasado porque, según Smith, la compañía quería lanzarlo “después de la fiebre del nuevo milenio”, Bloodflowers es un claro volantazo viniendo de Wild Mood Swings. De hecho, al igual que Faith, Pornography y Disintegration en su mayor parte, el álbum tiene una sensiblidad abarcativa y coherente, un conjunto  atmosférico colectivo que reina sobre las canciones individuales..

“Antes de hacer bloodflowers quería que fuera un disco corto, porque pienso que setenta minutos de tener al mismo artista en tu mente es, casi sin excepción, demasiado. Así que me puse un objetivo de cuarenta y cinco minutos. Pero, incluso recortándolo a nueve canciones, todavía estamos arriba de una hora. En retrospectiva, me doy cuenta de que son las canciones mismas las que probablemente necesitaban recorte. Pero a la vez, creo que la duración le juega a favor a cada una. En casa, una vez, me puse a retocar “Watching Me Fall”. La reduje a menos de seis minutos [de los 11m13s del original]. Pero simplemente no es la misma canción.

También edité la primera canción, “Out of This World”: pasó de 6m30s a 4m45s. Pero de vuelta, me decían que la introducción todavía era demasiado larga para la radio. A mí me gusta ese desarrollo lento y no quería imponerle la estructura de tres minutos y medio a nada de lo que estaba escribiendo, me parecía estúpido. Habíamos hecho un par de canciones que podríamos considerar pop en la etapa de demos y nos habían sonado muy superficiales.

Pero grabar Bloodflowers fue la mejor experiencia que he tenido desde que hice Kiss Me. Logré los objetivos que tenía: grabar un disco, disfrutar haciéndolo, y que termine teniendo un contenido realmente intenso y emocional. Y no me suicidé en el proceso”.

The Cure (2004)

En 2004, The Cure disfrutaba de un renacimiento, gracias al ascenso de discípulos como Interpol, Rapture y Thursday. Así las cosas, se metieron en un estudio de Londres con uno de los productores más cabezadura de la industria, Ross Robinson (Korn, Slipknot), y grabaron The Cure. El resultado, como era de esperar, es heavy.

“Estaba a punto de hacer el disco que quería hacer hace unos quince años. [Robinson y yo] nos conocimos a la salida de un festival Coachella. Desde la primera vez que lo vi, supe que quería trabajar con él.

Empecé a escribir canciones más heavy porque, trabajando con Ross, es normal empezar a sentir cosas oscuras y a tener mal talante. Pero lo que se hizo muy evidente es que le gustaba todo lo que hacíamos. Le gusta mucho el lado melódico de la banda y el lado pop también. Terminamos con 37 demos y entonces nos sentamos a elegir. Les poníamos puntaje a las canciones, el máximo era veinte. Realmente no salimos del estudio durante esos últimos meses. No tuvimos visitas y no estaba permitida la entrada de nadie. Fue una experiencia bastante surrealista.

Fue como un vivo de larguísima duración. Cada día era una canción diferente. Nos quedábamos frente a la cabina de control para poder ver a Ross y resolver los aspectos técnicos. Trabajábamos en un espacio muy reducido, casi uno encima del otro, con mucho contacto visual. Por la noche, mirábamos del otro lado, encendíamos la luz y era como volver a estar en la realidad. Y cada cual a su casa, hasta el día siguiente.

Todo lo que habíamos hecho antes debía culminar en este disco; esa era la mentalidad que teníamos cuando entramos en el estudio. Y yo diría que se puso más pasión en la realización de este disco que en todos los demás juntos”.

4:13 Dream (2008)

Tirando ideas para el disco número 13 de The Cure, Robert Smith se imaginó un álbum doble con 13 canciones en cada disco. El grupo había grabado 33 canciones entre 2006 y 2008, pero cuando Smith empezó a editar el material, le pareció que el proyecto iba a funcionar mejor como un LP. Después de muchos retrasos, 4:13 Dream finalmente salió el 27 de octubre de 2008. Hablamos con Smith meses antes, justo cuando se estaba preparando para entrar a grabar.

“Me siguen diciendo que el disco se atrasa y se atrasa, pero yo lo veo desde una perspectiva diferente. Yo creo que no se atrasa, lo que pasa es que le ponen un deadline innecesario, cuando todavía no está listo. Me encanta el sonido que hacen los deadlines cuando nos pasamos de largo. Creo que lo que hagamos con este álbum durará mucho más que nosotros, así que estoy decidido a que suene exactamente como quiero que suene. Dicho esto, va a estar terminado el día de mi cumpleaños, el 21 de abril.

Hemos tenido muchas dificultades para determinar qué va en el disco. Hay algunas canciones pesimistas, de siete minutos, y algunas cositas más alegres y todo lo demás. El disco cubre todo lo que hace The Cure en 33 canciones. En cierto modo, hicimos eso con Kiss Me en los años 80. Estamos tratando de hacer eso, disparar en todas las direcciones, y después reunir todo junto al final. Pero hay un ligero desacuerdo en la tropa, respecto de lo que deberíamos hacer. Hay una facción que dice que deberíamos sacar un disco que suene lo más comercial posible, galvanizar al público de The Cure nuevamente, y entonces golpearlos con el resto del material. Hay otra línea interna que dice: “A la mierda, salimos para adelante con el bajón total, y lo que no pegue en la radio lo regalamos a proyectos de cine y cosas así”.

Grabamos todos juntos en el mismo estudio. Probablemente el 75 por ciento del material resultante proviene de la primera sesión que hicimos, que nos dejó una sensación realmente buena. Aunque refinamos cosas un poco más tarde, cambiamos los tempos y volvimos a grabar. Pero la mayor parte de lo que hicimos en realidad son nuestros propios demos.

Lo bueno desde el punto de vista sonoro es que los lentos y las canciones más uptempo y todo lo que está en el medio, todo va junto. Tenemos una paleta limitada de sonidos. O sea, utilizamos cuatro sonidos de teclado en 33 canciones. Usamos siempre los mismos instrumentos básicos. Yo debo haber enchufado como tres amplis, no más. La sala es siempre la misma. Entonces, aunque las canciones son un poco raras y encajan de una forma un poco incómoda, al menos tienen el beneficio de sonar todas igual.

Nos pusimos la regla de no dejar entrar una sola visita durante todo el tiempo que estuviéramos en el estudio. A nadie se le permitió entrar. Sólo nosotros cuatro y Keith Uddin, el ingeniero, que nos conocemos desde hace años. Así que no hay un grupo más o menos aleatorio de gente con opiniones del otro lado de la cabina cuando estamos grabando. Todo el mundo conoce las debilidades de cada uno y seguimos adelante. Esa es otra razón por la que fue tan divertido hacerlo, aunque no estuviéramos de acuerdo entre nosotros. Superamos la etapa del desacuerdo a los gritos, lo cual es gratificante.

Dos de las canciones son demos antiguos de los años 80 y una más de los años 90. Justo mientras completábamos el material extra para el relanzamiento de algún disco de antes, pude escuchar todo lo que tenía en mi archivo. Tenía cientos de casetes guardados y encontré un par de cosas muy buenas. Apenas las escuché pensé: “Esto podría ser bueno. Me imagino en vivo haciendo eso”. Fui escuchando el material y eligiendo. Hay una que suena re 80. Cuando la escuches seguro la ubicás. Salió muy bien. Es del período The Head on the Door y tiene mucho rebote, pero suena genuinamente de los 80. Y no lo digo mal. La década de 1980 es parte de nuestro patrimonio. Por el momento, el título provisional es “Kat 8”.

El disco no es temático, pero capaz algunas de mis letras tienen más conciencia social. Una de las canciones salió de un libro que leí hace un par de años, The End of Faith de Sam Harris. Trata de lo absurda que es la religión organizada. Quería poner todo eso en una canción de una manera entretenida, si es que se puede hacer. Siempre pienso que otros cantantes de otros grupos no saben nada y cantan sobre temas como ese, entonces, ¿yo soy diferente en qué? Esa ignorancia de todo me da mucha vergüenza.

Pero bueno, es definitivamente la mejor alineación de The Cure en veinte años, o desde Disintegration. La sensación en el estudio es de mucha energía. Y las canciones lo reflejan. Lo digo yo, y te aseguro que tengo la vara mucho más alta que en el pasado. O sea que, si te gusta The Cure, el disco te va a gustar”.

Bill Crandall