Rubén Albarrán presenta el nuevo single de Hoppo! y reflexiona sobre la IA: “Lo digo amorosamente, que se vaya todo al carajo”

El cantante explica su rol de intérprete en la nueva canción de Hoppo!, inspirada en el estallido social de Chile en 2019 , y opina sobre los problemas de salud mental que manifestaron varios músicos en las últimas semanas

Por  HUMPHREY INZILLO

julio 21, 2023

Rubén Albarrán, Carlos Icaza, el Muñeco Villanueva y, sentado, el Chino Rodrigo Aros. Giancarlo Valdebenito, contrabajista del grupo, tomó la foto.

Gentileza Hoppo!

“Hoppo! no tiene metas, sólo tiene mota”. El slogan del grupo que Rubén Albarrán, cantante de Café Tacvba fundó en 2010 para recrear las canciones que escuchaba su madre (fallecida en 2006), se mantiene a trece años de su fundación. El quinteto, integrado por los chilenos Rodrigo (“Chino”) Aros en sitar, Juan Pablo (“Muñeco”) Villanueva en guitarra, Giancarlo Valdebenito en contrabajo y el mexicano Carlos Icaza en batería, acaba de lanzar un nuevo single “Lo por Venir”, inspirado en el estallido social de Chile en octubre de 2019. Las bases de la canción se grabaron en marzo de 2022 y este viernes la subieron, por fin, a las plataformas digitales.

Se trata de una composición de Muñeco Villanueva, que aporta una sonoridad novedosa al sonido del grupo. “Creo que es fruto de escuchar músicas muy variadas”, dice el autor desde Santiago de Chile. “Del folclore a algunas cosas de Elvis, Hank Williams, la música country, una época de los Rolling Stones, The Shadows o The Ventures. En el sello de la canción también está ese sello desértico de guitarras bien psicodélicas mezcladas con ‘Canción animal’ y la obra de Gustavo Cerati en general, con esos temas compuestos en una tonalidad menor y con una reverberancia que deja espacios y que invita a escuchar la letra”.

Desde México, Rubén Albarrán sostiene que “para interpretarla, solo dejé que mi interior hablara, pues esa atmósfera pesada, ácida y opresiva, de alguna forma la hemos experimentado todos en este nuevo mundo al que despertamos post pandemia”. No es la primera vez que el vocalista asume un rol puramente interpretativo. En Café Tacvba, hacia 2012, cuando lanzaron El objeto antes llamado disco, ya les había pedido a sus compañeros que fueran ellos los que compusiera, que lo nutrieran, que lo estimularan. “En este momento de mi vida, me siento más intérprete, y en ello encuentro la creación, me llena y satisface”, lanza el cantante. “Son como microuniversos, dentro de universos; es como si no existiera el pequeño/grande, cerca/lejos. Todo tiene que ver con la atención, el foco. Recrear también es crear; la interpretación es un lienzo. Soy gran admirador del trabajo de composición de Muñeco; así mismo de Chino, Carlitos y Gianca. Todos en Hoppo! somos creadores y compositores de cierta forma y en algún momento. Muñeco y Chino me mantenían al tanto de lo que estaba sucediendo en Chile con todo su proceso social, y yo veía como este los estaba transformando. Una medicina no fácil de tragar, con una belleza particular, así como la composición. Normalmente hago sugerencias en cuanto a la estructura o al concepto, a veces puedo cambiar el sentido de lo que se dice, para amoldarlo más a mi momento y sentimiento, pero en este caso fue un trabajo que básicamente se realizó en Chile a manos de Muñeco y Chino. Yo sólo les comentaba a la distancia lo mucho que me iba gustando, y ellos seguían trabajando por su cuenta.”

Una de las novedades es la incorporación de voces femeninas en los coros: Marcela Millie (pareja de Villanueva, juntos integran el dúo Villamillie) y María Valenzuela. “Creo que aportan un caracter orquestal, hacen una especie de coro percutido, como la banda sonora de la película La Misión [Roland Joffé, 1986]. Son sonoridades que hemos ido buscando en todo este tiempo, con las flautas bansuri que grabó el Chino y que le dan una onda world music. Yo creo que es la obra más orquestal de Hoppo! y eso es porque hemos tenido tiempo de reposar hartos meses para poderla llevar al lugar que queríamos”, explica el guitarrista.

¿Y la letra? “El ambiente durante el estallido estaba súper enrarecido. El primer verso que se refiere al humo blanquecino de los gases lacrimógenos que llegaba hasta donde vivo, a unos tres kilómetros de la Plaza Italia, bautizada luego como plaza Dignidad. La letra está bien encriptada, pero habla de cómo te rompen los sueños y la esperanza de que se podía formar una nueva sociedad. En el fondo, es como que no te queda nada más que consolarte con la gente que uno quiere, con la gente que te rodea, porque hay un desamparo muy grande. Hay una parte que habla del ambiente de pesadilla que vivimos con los militares en la calle, aquí en Chile, con los palos, un poco como los de los ecos que se quedan de todas las dictaduras que tuvimos en Latinoamérica en los años 70”.

El cantante explica su rol de intérprete en la nueva canción de Hoppo!, inspirada en el estallido social de Chile en 2019 , y opina sobre los problemas de salud mental que manifestaron varios músicos en las últimas semanas
El Muñeco, GIancarlo y Rubén.

Rubén, ¿Estaban pensando en una atmósfera sonora en particular?

Creo que es una composición muy bella. Creo que la respuesta está en las sensaciones de Muñeco y Chino: ellos vivieron el proceso social en carne propia, y lograron transmitir el sentir de esas noches en vela escuchando a lo lejos/cerca, los enfrentamientos, el ulular de las sirenas, los golpes, los gritos, las explosiones Creo que todo es una respuesta a lo que estamos viviendo; y si, al parecer el artista tendria esa facultad, de contactar con otros mundos, o el propio, pero en diferentes tiempos, probablemente futuros.

En la génesis de Hoppo!, aparte de la energía femenina, estaba muy presente el folclore, la relectura de esas canciones de Mercedes Sosa y Violeta Parra que le gustaban a tu madre. Luego, aparecieron las canciones propias y el sonido del grupo fue evolucionando… ¿Cómo definirías esa evolución? ¿Cómo encontraron esa sonoridad propia tan característica?  

A través del conocimiento y la interacción que se fue profundizando, de los individuos dentro de la banda, el lugar de cada uno, sus gustos, dones, preocupaciones; cada quien poniendo su sabor, su sazon. siempre de forma natural, libre.

El slogan original del grupo era “Hoppo! no tiene metas, sólo tiene mota”. ¿La clave de haberse mantenido durante estos 13 años es no haberse puesto metas? 

Creo que nadie dentro de Hoppo! lleva cuenta de los años, y el no éxito se debería precisamente a eso: nunca buscamos nada y existimos cada día, una canción a la vez.

Una de tus grandes actividades (y preocupaciones) es la vinculada al ambientalismo. Por estos días, las noticias indican una ola de calor inédita en el cono Norte, con temperaturas récord y proyecciones para dentro de unos años verdaderamente peligrosas. No es nada sorprendente. Aún así, para los grandes grupos poderosos (el establishment) esas señales que no son ya proyecciones sino que son reales y tangibles, no parecen ser suficientes. ¿Cómo percibís estos últimos acontencimientos?

It’s time to leave earth…[risas]. Supongo que tenemos que vivir esto. Me refiero a la humanidad. Quizás solo así aprenderemos algo.

En los últimos meses, el boom de la Inteligencia Artificial se vinculó con las expresiones musicales y artísticas. ¿Cómo vivís este fenómeno?  

Yo ya no entiendo nada, y tampoco me interesa entender. Lo digo amorosamente: que se vaya todo al carajo… [risas]. Creo que para los nativos digitales sera más fácil entender, saber manejarse y convivir con estos cambios de paradigma; para algunos que somos de la prehistoria digital, nos será muy dificil, si no que imposible; a la vez nos dará un valor cuasi arqueologico: ¿Podrá un nativo digital comprender por qué un grupo registra en sus grabaciones errores, desafinaciones, cambios de pulso y ritmo…? ¿Es  audible esa musica pretérita?, ¿O pasará totalmente desapercibida para las mentes y oidos ultraestructurados y mecanizados, preseteados para escuchar solo lo que de esa inteligencia artificial surge? Quizás sean sólo universos paralelos, multiversos.

En las últimas semanas, varios artistas (muchos de ellos músicos) manifestaron públicamente problemas vinculados con la salud mental, de ataques de pánico a depresión. ¿Sentís que este tipo de acciones sirve para que la sociedad visibilice y tome conciencia de la importancia de estos problemas?  

Yo creo que todos, en cierto grado, sufrimos de depresión, o de alguna alteración psicológica. No hay conciencia, todos vamos directo al matadero; instinto de muerte, creo que le llaman. Vivimos una crisis civilizatoria, y según lo que he leído, es momento en que a las personas se nos trastoca la realidad. Nuestras creencias y valores, que a veces son legítimas y otras absurdas, se ven cuestionados, perdemos piso, no hayamos de que asirnos. Quizás todo este cuento que llamamos “civilizacion”, las ideas de el bien y el mal, el orden social, la religión, incluso la ciencia, cumplen la función de mantenernos dentro del marco de la cordura. Pero cuando todo ello queda en entredicho, ese marco desaparece. La misma idea de locura y cordura, ¿es real?