Detrás de “Now and Then”: las dos contrastantes caras del milagro Beatle

El estreno de una "nueva" canción con la voz de Lennon casi al mismo tiempo que la edición del último trabajo de los Stones expone paralelos y abismos entre el presente y el pasado reciente de la música pop

Por  JORGE LUIS FERNÁNDEZ

noviembre 7, 2023

El eterno retorno de los Fab Four.

Cuentan que en los años sesenta, esa especie de edad dorada moderna, Beatles y Stones se ponían de acuerdo para no pisarse en los lanzamientos de singles y álbumes. O sea, hacían lo opuesto de lo que ocurre hoy, cuando ambos coinciden compitiendo en una suerte de limbo imaginario por ser “la novedad”, y reforzándose al mismo tiempo por instalarse en el imaginario colectivo como los popes clásicos de una generación que no nació con el rock.

Sorprende la coincidencia, y no está claro si se trata de una estrategia. La música y las mañas, aquí no hay duda, son las mismas de hace medio siglo. Hackney Diamonds, el vigesimocuarto álbum Stone lanzado el 20 de octubre, es la enésima repetición de una fórmula que para algunos sigue resultando y para otros no, y muestra la sempiterna necesidad que tiene el grupo de reponerse rápido de un golpe (ayer fue Let It Bleed tras la muerte de Brian Jones; hoy, tras el fallecimiento de Charlie Watts, es, bueno, Hackney Diamonds). 

La resiliencia de los Beatles es distinta. La grieta abierta entre John y Paul alrededor de 1966 (coincidiendo, sí, con la aparición de Yoko Ono) rompió un núcleo que nunca volvió a unirse. Lo único que mantuvo a los Beatles activos por cuatro años más fueron las motivaciones de McCartney, como una suerte de fan de su propio grupo. Una y otra vez Paul hizo fuerza para grabar Abbey Road, para subir a los otros tres a la terraza de Apple cuando ya no querían salir de gira. Y quince años después de la separación del grupo, logró reunir a George y Ringo para ponerle música a “Free as a Bird” y “Real Love”, los demos abandonados de John, grabados en el tristemente célebre edificio Dakota a fines de los setenta.

“Now and Then”, el track que hoy se honra como “última canción Beatle”, estaba en el mismo casete que Yoko le dio a Paul en 1994 con las grabaciones de “Free as a Bird” y “Real Love” que depararon el masivo proyecto Anthology (1995/6). Uno podría creer que Paul, George y Ringo menospreciaron la canción “entonces”, y “ahora” (ya sin George, muerto en 2001) la reconsideraron.  

La versión oficial es otra. Mientras “Free as a Bird” y “Real Love” permitieron agregar vocalizaciones y arreglos a la voz de Lennon, la grabación de “Now and Then” estaba empastada y resultaba imposible separar la voz del piano original para trabajar la canción en el estudio. Esa posibilidad quedó archivada. Pero hace poco, cuando Peter Jackson comenzó a trabajar con los archivos del film Get Back (proyecto finalmente publicado como The Beatles: Get Back), el neozelandés sugirió usar la inteligencia artificial para recuperar la voz de John intacta.

Este es el “behind the scenes” que muestra el documental Now And Then – The Last Beatle Song. Con la voz de Lennon “liberada”, McCartney agregó una orquesta de cuerdas (un recurso predilecto de los Fab Four), imitó un solo típico de Harrison, se agregaron rasgueos de George, hechos durante el frustrado “rescate” de 1994, y Starr volvió a grabar su batería. El tema restaurado se lanzó en varias plataformas el 2 de noviembre, y al día siguiente salió un videoclip dirigido por Peter Jackson.

Como en 1995, no faltarán acusaciones hacia McCartney y Starr (Olivia Harrison dio por descontado que George habría avalado el proyecto) por apropiarse de la creación de Lennon y enconarla en un universo que el ex Beatle, según sus dichos y manifestaciones, consideraba una etapa superada. Está también la cuestión temporal. Lennon grabó estas cintas poco antes de morir; diez años después de la separación del grupo. Hay un innegable “divorcio espiritual” de este Lennon respecto a sus ex compañeros, algo que Philip Norman, autor del clásico Shout! y biógrafo de Lennon, Harrison y McCartney, describió como la ausencia del famoso “sentido de unidad” del cuarteto en una reciente nota de The Guardian.

Aunque el trono de “última canción Beatle” le queda algo grande, “Now And Then” tiene finos toques melancólicos típicos de Lennon, cuyas notas agridulces sientan bien como “cierre de ciclo”. Pero lo llamativo es el demo original, la grabación al desnudo, que salió a la luz en modo no oficial a consecuencia del trabajo conjunto de McCartney y compañía. A diferencia de “Real Love” y “Free as a Bird”, que logran invocar algo del espíritu de los años sesenta, aquí los tonos morosos y fantasmales de John sentado solo al piano conforman un micromundo que, más allá de la melodía, poco tiene que ver con la versión comercial, con “la última canción Beatle”.  

Como los demos acústicos de “Strawberry Fields Forever” y algunas tomas muy personales de la caja de 4CD Anthology (“Serve Yourself”, “Borrowed Time”), “Now and Then” muestra lo insuperable que era Lennon arrojado a un plano intimista, completamente despojado, y lo poco que él mismo explotó esa faceta. Como otros artistas contemporáneos y no tanto (Roky Erickson, Neil Young, Robyn Hitchcock, Nick Drake), Lennon pulía en privado diamantes que tenían la virtud de ser imperfectos. Lo opuesto a una “Now and Then” finamente destilada.

Esta doble cara simboliza el milagro Beatle, cuya magia no se reduce a las canciones sino a la posibilidad de abrir nuevas ventanas. A que hay una “Penny Lane” detrás de “Strawberry Fields” y un “Paperback Writer” detrás de “Rain” (y viceversa); al mito de “Carnival Of Light”, agazapado en “Revolution 9”; a los álbumes sin salida comercial que John y Yoko editaron mediante Apple Corps, el sello del grupo.

La música “oficial” de los Beatles siempre presentó pespuntes que, al tirar de ellos, nos trasladó a otros mundos musicales. Esa cualidad educó y abrió la cabeza de varias generaciones.

¿Cuántos descubrirán a los Beatles con “Now and Then”? ¿Habrá más apariciones como esta, que posibiliten más colaboraciones virtuales?

Al menos por ahora no hay más. No stone unturned, diría el rival grupo del barrio de Richmond. En un disco, huelga decir, mucho mejor que Hackney Diamonds.