Grossa, el festival que mantiene la tradición platense del rock independiente

El encuentro que se llevará a cabo este fin de semana recupera el espíritu de proyectos multidisciplinarios como La Cofradía de la Flor Solar y lleva al escenario a las nuevas propuestas del rock indie de La Plata

mayo 21, 2026

Mora y Los Metegoles, una de las bandas platenses de la escena actual

La autogestión define al rock platense desde sus años fundacionales. El deseo de armar empresas artísticas imposibles provocó el nacimiento de La Cofradía de la Flor Solar y fue la idea madre que iluminó la etapa subterránea de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. De otro modo no se explica la proliferación de proyectos demenciales corriendo en forma oblicua por la ciudad que diseñó Dardo Rocha a fines del Siglo XIX.

El espíritu obstinado y con una buena dosis de romanticismo también identifica a los organizadores de Grossa, un encuentro independiente apostando todo a las bandas locales con total ausencia de nombres de peso provenientes de la escena porteña y alrededores. Este sábado, en el amplio predio del Hipódromo de La Plata, la escena indie platense presenta una captura de época con muy buen sonido de fondo. El line-up cruza a referentes de la escena de la ciudad universitaria como Shaman Herrera, Poli de Señor Tomate -presenta Jai-Yia- y Pérez, con exponentes de la generación de recambio encabezados por Carmen Sánchez,  Mora y Los Metegoles, Sofía Uzal y Bisturí.     

La fiesta de bandas que arranca a las cuatro de la tarde incluye un cuidado diseño escénico, promete instalaciones visuales, cine analógico, gráfica independiente y gastronomía local. La noche tendrá un cierra con un DJ set a cargo de Viktoria Jauregui, gesto que vuelve explícito un mix histórico de la ciudad: el diálogo entre el indie-rock y la música electrónica.

La idea de organizar un festival netamente endogámico empezó a gestarse en la cabeza de dos emprendedores gastronómicos platenses. “Los hermanos Vallejos, creadores de La Mulata, Cruel, Miraflores y Run Run, me convocaron para hacer algo en el hipódromo, un lugar alucinante y poco explorado por los platenses para estos menesteres. Se nos ocurrió ir por el lado de poner en valor lo que pasa en La Plata sin la necesidad de validarnos con un número fuerte del mainstream”, dice Lucas Finocchi, cantante y guitarrista de Mostruo!, banda relevante del rock platense de los últimos 20 años, y ahora curador musical del evento. “Apostar a recuperar una tradición que en su momento ocuparon el Outlet de Radio Universidad, Ciudad Alterna y otros festis que buscaban un poco sacar una foto de la escena local. Pero no queríamos quedarnos en la sucesión de recitales típica de cada festival, queríamos sumar cosas que hicieran que sea ‘Grossa’, de ahí el nombre, así que pensamos en cruzar con disciplinas audiovisuales, una puesta diferente a lo que se puede ver en la ciudad”.

De un modo amplio, Grossa intenta rescatar el sentido multidisciplinario que marcó a La Cofradía, espacio en donde se mezclaban músicos, escenógrafos, artistas plásticos, fotógrafos, escultores y poetas. La propuesta marcó el devenir de otro colectivo itinerante llamado Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. A puro  happening criollo la banda de Solari, Skay y Poli retomaron aquellas enseñanzas de Rocambole. Mucho antes de todo lo que conocemos del artífice de la imagen de los Redondos, tomó forma de epopeya en una fecha gloriosa que la historia del rock registra a cuenta gotas: el 10 de abril de 1970 y durante algo más de 30 horas en el  club Atenas, el gurú de La Cofradía armó un festival llamado La Maratón Beat con la participación de Almendra, Manal, Arco Iris, Moris, La Cofradía de la Flor Solar, Facundo Cabral, Diplodocum Red & Brown, Vox Dei, Pajarito Zaguri y Dulcemembriyo -la banda de Luis María Canosa y Federico Moura-.

Aquel Woodstock platense se transformó en los Lozanazos de Patricio Rey. En plena dictadura militar, cambiaba el escenario y con muchos menos participantes, pero la sustancia de originalidad y riesgo seguía presente. Varios años después, en diciembre de 1991, el concurso La Plata Rock puso en el mapa del nuevo rock argentino a bandas como Peligrosos Gorriones, Los Peregrinos (futuros Estelares) y Mister América, entre otros.

En suma, el rock platense se trata de una carrera de relevos entre generaciones de artistas. Si el fundador soñó una ciudad moderna, altiva y diferente al resto, algo de aquella compulsiva necesidad de reinventar espacios conocidos persiste en el flyer de Grosa. Ls organizadores no se cansan de repetir que diseño, gráfica, audiovisual y gastronomía forman otra parte esencial del encuentro en el predio hípico. El diseño escénico y de iluminación estará en manos de Mariano Van Gelderen y Gonzalo Monzón, con trayectoria en teatro, danza, cine y recitales; y especializados en narrativa multimedia en tiempo real. La propuesta visual también suma una instalación de Fran Carranza, gloria platense con recorrido en videomapping y cruces entre arte y tecnología. Silvia Antonio, referente de la autogestión cultural platense y creadora de Benteveo, impulsará una activación de publicaciones, fanzines y prácticas gráficas que tensionan las nociones de autoría, circulación y copyright.

Mientras que Olimpia Cine Bar desplegará un espacio audiovisual dentro del Hipódromo con proyecciones en 35mm, 16mm, Súper 8, VHS y Flashback TV, videoinstalaciones, archivo fílmico y musicalización en vivo. La propuesta funciona como un mundo aparte dentro del festival, pensado para circular y conversar a otro ritmo.

“Creo que tiene que ver con el cruce de gente, un poco la idea es celebrar que exista esto que pasa en La Plata, donde cada finde hay mil movidas que conviven en paralelo pero que pocas veces se juntan”, dice Finocchi. “Esa es la apuesta, no sabemos si es una necesidad de alguien pero apostamos a eso, por ahí estamos locos. La Plata es la ciudad donde nadie puede hacerse rico con el arte, pero en la que todo es posible, todo está cerca, alguien te ayuda, alguien te presta una cámara, una sala, una guitarra, un estudio de grabación. Si querés conseguir una fecha para tocar, siempre aparece un lugar, si querés hacer una peli, la hacés”.

No se puede complacer a todo el mundo musical platense y está muy claro que la foto completa del evento muestra una parte de la escena artística de la ciudad. El deseo de los organizadores es que sea el primero de muchos encuentros en donde convivan otras escenas dentro del mundillo del rock platense. “Y podamos ir abriendo el juego. En esta pensamos en que haya dentro del rock más indie una parte de cada cosa, desde lo más experimental con Shaman y Poli, lo más nuevo con Bisturí y Sofía Uzal, una banda ya clásica como Pérez y las que yo creo son el futuro del rock, Carmen Sánchez Viamonte y Mora y Los Metegoles. Pero es una mínima parte, si logramos que haya otras van a entrar un montón de bandas que ahora parece una locura que no estén acá, pero no hay una idea de completitud, es simplemente eso, una foto de una parte”, explica el músico y curador del encuentro. “Puede sonar grandilocuente, pero nos jugamos a que sea una celebración de la cultura local. Por eso en lugar de festival le pusimos fiesta de bandas, la ilusión es que sea una fiesta”.

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