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Cambio cambio: crisis, especulación, amor y pospandemia, entre el thriller y la comedia

El atractivo segundo film de Lautaro García Candela encuentra su universo entre la fauna de la mítica peatonal Florida, de Buenos Aires

Por  JULIETA BILIK

noviembre 24, 2023

Gentileza: Prensa Cambio cambio

La Argentina —sentimos quienes la habitamos— es un país inexplicable. Pero ciertas idiosincrasias y costumbres pueden entenderse a través del cine. La segunda película de Lautaro García Candela, Cambio cambio, logra evidenciar alguna de esas singularidades, comprenderlas y empatizar con ellas.

La historia es la de un pibe de 20 años que en la pospandemia se gana la vida en la mítica peatonal Florida, otrora símbolo de la cultura popular porteña, aunque hace ya un tiempo devenida en escenografía variopinta y sede turística. Detrás del escenario del microcentro porteño, o más bien entre sus trastos, la película encuentra su universo de personajes y poéticas.

Pablo (Nacho Quesada) es de Olavarría, trabaja para un restaurante de carnes y asados gauchescos, vive en un pequeño departamento del barrio y toca el teclado en una banda de punk (“punk melódico”, según define); su amiga Dani (Valeria Santa) es una simpática centroamericana que trabaja como “arbolito” (compraventa de dólares en la calle); y Ricki (Mucio Mancini), a cargo de una modesta talabartería, tiene en el peso de su mirada el haber atravesado varias de las crisis a las que la Argentina nos tiene acostumbrados. Ellos son el triángulo de coprotagonistas que cincelan distintas realidades del fresco porteño durante el retorno de la intervención del FMI a la economía nacional. En el ecosistema de equilibrio irrumpe Flor (Camila Peralta), quien se suma a trabajar en una tienda que vende fundas para celulares mientras estudia arquitectura. Desde entonces, la vida de Pablo, haciendo alusión al título, cambiará.

Entre los atractivos de la película hay que destacar el guion: sin fisuras ni divagues. Preciso, sorpresivo, con dosis de thriller y comedia romántica, dialoga con la realidad de su tiempo y con varias películas que le precedieron y mostraron el impacto de las sucesivas crisis y vaivenes económicos de nuestro país en la juventud urbana (como Pizza, birra faso o la serie Okupas, por nombrar algunos ejemplos). Además, la mirada del director regala una nueva versión del centro de Buenos Aires, ese que vimos tantas veces, pero que siempre podemos volver a descubrir en facetas más racionales y románticas, alejadas del caos y los trajines cotidianos.

Las actuaciones de Nacho Quesada y Camila Peralta, tal como la relación que construyen en la ficción, van creciendo en densidad y compromiso. Su naturalidad cautiva y logra emocionar. La puesta en escena, intimista en su mayoría, aunque con toques formales que denotan inteligencia de su director, se cierne sobre ellos para desnudar sus esperanzas y miedos, lo que ayuda a comprender y empatizar con la naturaleza de sus decisiones.

Cambio cambio, que se estrenó en la Competencia Internacional del 37° Festival de Cine de Mar del Plata, donde obtuvo una mención especial del Jurado, deslumbra por su contemporaneidad y sensibilidad. No deja de ser la historia de un pibe que trabaja y no le alcanza mientras ve a su alrededor cómo otros se enriquecen mediante la codicia y especulación. Nada nuevo en la Argentina de hoy. Él se las rebusca y zafa. Aunque, quizás por eso mismo, sea la hora de cambiar y lograr que muchos más puedan vivir con la certeza de un futuro mejor. En la Argentina, ese país inexplicable en el que vivimos, las urnas ya decidieron y el cambio está en camino. Ojalá sea en la dirección que referimos.

(Gentileza: Prensa Cambio cambio)

Funciones confirmadas:

Viernes de noviembre y diciembre, a las 20 hs, en Malba Cine

Sábados, a las 19.30 hs, en Cacodelphia Cine

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