[Archivo RS] “¿Nos van a acostumbrar a llenar River?”, así fue el primer show de Los Piojos en el Monumental

Los Piojos acaban de lanzar 'Ritual piojoso', el último concierto del grupo en River, de 2009. De los Archivos RS, rescatamos la crónica del inicio de la saga, su primer show en el Monumental, en 2003

Por  HUMPHREY INZILLO

mayo 30, 2024

Ciro, como Alí, en la publicación original, RS #70, enero de 2004.

Mientras crecen los rumores del regreso, Los Piojos acaban de publicar en las plataformas Ritual Piojoso, el registro en vivo del último concierto del grupo en River, el 30 de mayo de 2009. Es el corolario de una historia con ese estadio que había empezado el 20 de diciembre de 2003, cuando más de 70 mil piojosos llenaron por primera vez el Monumental Antonio V. Liberti, en el show que ROLLING STONE definió como el más importante de ese año. De los Archivos RS, rescatamos y compartimos la crónica de ese concierto, publicada en RS #70, enero de 2004.



“Ya nos acostumbraron a llenar Arpegios, ya nos acostumbraron a llenar Obras, ya nos acostumbraron a llenar el Luna Park… ¿Ahora nos van a acostumbrar a llenar River?”. Andrés Ciro Martínez, cantante y líder de Los Piojos, deslizó la frase -pícaro- cuando promediaba el recital. Los piojos reventaron el Monumental y, es cierto, no parece una utopía que vuelva una sana costumbre. 

¡Bengalas, tres tiros, humo de colores! Desde varias horas antes del comienzo del show, los fans de Los Piojos que llegaron de todo el país (e incluso del Uruguay) celebraron pacíficamente y demostraron su rol esencial en la transformación del concierto en un ritual. Pero, además, la puesta en escena nada tuvo que envidiarle a las producciones internacionales: un set de luces impresionante (que le dio un constante protagonismo al público) y la pantalla de video más grande de la Argentina (20 x 15 mts). Hubo, ¡ups!, algunos baches con el sonido.

Los Piojos abrieron con “Motumbo”, el tema más candombero (y más viejo) de su último disco. La elección, de algún modo, explica el espíritu del recital. Porque, es cierto, el show sirvió como presentación de las canciones de Máquina de sangre, pero también era obligatorio el repaso de los clásicos que llevaron a la banda hasta el olimpo del rock argentino. Entonces, los ritos piojosos arcaicos (las coreografías de manitos en “Ay, ay, ay”, la oda al Diego en “Maradó”) adquirieron una dimensión monstruosa y se mezclaron con las imágenes modernas (loopeadas y minimalistas) que desde las pantallas acompañaban nuevas gemas como “Guadalupe” y “Sudestada”. 

“Es una emoción muy grande recibir en el escenario a una gran síntesis de nuestra música”, dijo el guitarrista Tavo Kupinski, y las 70.000 personas celebraron la aparición del bandoneonista Gabriel “Chula”Clausi, de 92 años. Un respetuoso silencio acompañó el clásico tanguero de puro guapo, interpretado a dos bandoneones (¡y orquesta piojosa!) por “Tavo” y “Chula”. Pero el tanguero no fue el único invitado: Mimi Maura cantó el bolero “Amor de perros” y el guitarrista Pablo guerra, ex Piojos y Caballero de la Quema, rockeó en “Chac tu chac” y “Llevateló”. El estreno del video de “Como Alí”, en la mitad del show, le dio tiempo a los músicos para volver ataviados como boxeadores, igual que en el clip. Y, rebotín, rebotan, tocaron el hit del verano. Con “Fijate”, una conmovedora balada en la voz del bajista Micky Rodríguez, una constelación de encendedores regaló la postal más hermosa de la noche. Un seleccionado de murgas bonaerenses bailó “El balneario de los doctores crotos”, el rockandombe inspirado en un cuento de Alberto Laiseca. Y en el ocaso de la velada, “Finale” sirvió para que se agitaran las miles de banderas que vistieron al Monumental. El cierre, grandilocuente, llegó con fuegos artificiales y, otra vez, el video de “Como Alí”.