Antes de su regreso a Buenos Aires, repasá el apabullante DVD que AC/DC grabó en vivo en River

En diciembre de 2009, el grupo registró un histórico concierto en el estadio de Núñez. Este mes, vuelven a la Argentina para seguir haciendo historia

Por  DIEGO MANCUSI

marzo 5, 2026

acdc en river FOTO: SOLEDAD AZNAREZ

AC/DC en River o Spinetta y las Bandas Eternas en Vélez: el 4 de diciembre de 2009, más de un rockero porteño hubiera dado lo que no tenía por desarrollar el superpoder de estar en dos lugares al mismo tiempo. Así de histórica era la oferta: por un lado, la segunda fecha en el Monumental de una de las bandas clásicas más cercanas al corazón argentino, con la posibilidad de que jamás volvieran; por otro, un show maratónico de un prócer de la música nacional, con reunión de todos sus grupos incluida y la casi certeza –teniendo en cuenta el poco apego del Flaco por la autonostalgia– de que no habría parte dos. Así, 60 mil cebados enfilaron para Nuñez y otros 40 mil se dirigieron a Liniers (hubo una tercera posición: más o menos 1.500 vieron al Cuarteto de Nos en el entonces Teatro Colegiales) en aquella noche inusualmente fresca para un verano en Buenos Aires. Había que elegir o, si daba la billetera, sacar para ver a los hermanos Young el 2 y/o el 6 y reservarse el 4 para escuchar “Muchacha (ojos de papel)” en vivo por primera vez en casi dos décadas, cómodamente sentados en el Amalfitani.

No es que hiciera falta un incentivo extra para inclinarse por AC/DC, pero en este caso también lo había: el grupo llegaba con la promesa de dejar registradas sus presentaciones en lo que finalmente se llamó Live at River Plate, un DVD/BluRay grabado con 32 cámaras HD, el setlist completo (de cada canción se eligió la mejor performance de las tres noches) y una parva de extras. 

“David Mallet, el director, siempre pensó que había algo mágico en Argentina. Siempre dijo que la gente de ahí es muy animada. Argentina es la elección natural si buscás esa pasión”, dijeron Angus Young y Brian Johnson en una entrevista cuando salió el DVD, y no mentían: pocas veces (¿ninguna?) se vio una concurrencia más intensa de la que aparece en esas tomas. Mallet, que claramente manejaba buena data, eligió poner la cámara sobre el público casi tanto como sobre la banda, y así es como más de un argentino hoy atesora los cuernitos luminosos que se repartieron y puede contarle a parientes, amigos y desconocidos de Internet que aparece en tal minuto, tal segundo de un video oficial de AC/DC. Y se ve que quedaron fascinados de verdad, porque en 2010 reciclaron parte de ese metraje para el clip de “Shoot to Thrill” que se lanzó dentro de la banda de sonido de Iron Man 2

También hay que decir que esa reacción demencial de la gente no fue casual ni forzada: aun con todo el camino recorrido, el grupo llegaba en un momento inmejorable. Todavía estaba Malcolm Young en la guitarra rítmica (se retiraría cinco años después con diagnóstico de demencia, y fallecería en 2017), Brian Johnson estaba entero (en 2016 tuvo que hacer un parate por problemas de audición) y venían a presentar Black Ice (2008), un disco en el que el productor Brendan O’Brien pateó fuerte al medio recuperando algo del sonido mugriento de los 70 y sumándole los estribillos gancheros que les manijeaba Mutt Lange cuando le tocó estar en la pecera. Así, el nuevito metió cuatro tracks en la lista de temas (“Big Jack”, el corte “Rock ‘n’ Roll Train”, “War Machine” y el que le da nombre al álbum), misma cantidad que clásicos como Back in Black (1980) y Let There Be Rock (1977).

Hablando del setlist: irreprochable, aunque con una banda como AC/DC uno no puede evitar extrañar algún favorito personal. Además de los estrenos, estuvieron “Hell Ain’t a Bad Place to Be”, “Back in Black”, “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, “Shot Down in Flames”, “Thunderstruck”, “The Jack”, “Hells Bells”, “Shoot to Thrill”, “Dog Eat Dog”, “You Shook Me All Night Long”, “T.N.T.”, “Whole Lotta Rosie” (con la gorda inflable de rigor) y “Let There Be Rock”. A la hora de los bises sonaron “Highway to Hell” y “For Those About to Rock (We Salute You)”, exactamente igual que cuando vinieron en 1996. Y bueno, ponele que “Moneytalks” podría haber estado, ponele que nos quedamos con las ganas de “If You Want Blood (You’ve Got It)” o “Stiff Upper Lip” o “Who Made Who”, pero nadie salió de River reclamando nada, con la posible excepción de quienes no estuvieron a gusto con Las Pelotas como teloneros y lo expresaron tirándoles de todo, botellas incluidas.    

En lo visual, el despliegue acostumbrado: dos regias gorras de Angus como leitmotiv del escenario, pantalla central y dos periféricas, una pasarela larga, el cantante colgado de la campana en “Hells Bells”, el guitarrista sacándose el uniforme escolar y moviendo el culo sin el más mínimo atisbo de sensualidad en “The Jack”, pirotecnia variada en “Back in Black”, “Thunderstruck”, “T.N.T.” y “Highway to Hell”, los cañonazos de “For Those About to Rock (We Salute You)” y la Rosie obesa del tema de marras. Así, con hard-rock vieja escuela tocado con sangre y fibra y una metralleta de estímulos para acompañar, AC/DC dio en su segunda visita a la Argentina una seguidilla de shows muy difícil de superar. Rondaban los 60 años y podían no volver más, pero -con algunas bajas- vuelven: si en 2009 te la gastaste en el show del Flaco, ahora tenés revancha. 

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