“¿Cuánto hace que estuvimos allá? ¿Doce años? Dios mío, el tiempo vuela demasiado rápido, loco”. Ante la cámara de su celular, Angelo Moore se impresiona al sacar la cuenta de cuánto tiempo pasó entre la última visita de Fishbone a la Argentina y la próxima, el viernes 30 de octubre en La Trastienda. La reacción tiene sus motivos: aunque la frecuencia de lanzamientos de su material en estudio haya mermado, Moore estuvo lejos de tirar la toalla estos últimos tiempos. Como una fuerza ingobernable, el líder y fundador de Fishbone (y a la fecha, único miembro original) supo mantenerse activo al frente de su banda, en proyectos en paralelo y como invitado de una extensa lista de artistas que va de Jane’s Addiction a Red Hot Chili Peppers pasando por Gwen Stefani, Tokyo Ska Paradise Orchestra y Bad Brains.
Moore -en voz y saxo- fundó Fishbone en 1979, en Los Ángeles, California, junto con sus compañeros de secundaria, y con el pasar del tiempo se volvió un grupo ecléctico y delirante capaz de hacer convivir al ska con el metal, al funk con el reggae y al punk con la música soul. En todo ese tiempo, la banda fue un espacio de militancia política y social, y también una puerta giratoria con músicos que fueron y volvieron aleatoriamente, hasta llegar a esta formación actual, donde conviven integrantes clásicos con nuevas incorporaciones.

Con esta alineación, en 2025 Fishbone grabó Stockholm Syndrome, su primer disco en 19 años, una experiencia que Moore reconoce haber sorteado como un desafío. “Fue bueno poder hacerlo. Algunas de esas canciones pudimos terminarlas con la formación anterior, y otras son composiciones completamente nuevas. Me hizo sentir que estamos realmente bendecidos de poder continuar y sostener esto”, dice antes de su próxima visita porteña.
El show de La Trastienda tendrá una cuota extra, ya que será parte de la gira que celebra los cuarenta años de In Your Face, el álbum debut de Fishbone, la chispa que encendió una llama que continúa encendida cuatro décadas más tarde. “Se siente bien cuando veo que viene toda esa gente a los conciertos. Eso me hace saber que lo que estábamos haciendo con Fishbone siguió hacia un futuro que es este presente, y que a la gente todavía le importa lo suficiente como para venir y experimentarlo”, reflexiona Moore, de 60 años.
¿Esperabas que durara tanto?
¿Si esperaba qué cosa? [risas] No sé, man. Es difícil pensarlo cuando una banda atravesó transiciones con tantos miembros, formaciones y cosas por el estilo. Nunca sé cuándo se va a terminar, cualquier día puede ser el último. Nunca sabés cuándo va a ser ese día así que seguís y seguís hasta que la mierda hace que todo cambie. Más allá de eso, cuando la oportunidad se presente, lo que voy a pensar es que Dios quiso que Fishbone continuara todo este tiempo y transmitiera este mensaje y la magia en la música. Y como esa oportunidad sigue estando ahí, tenemos miembros nuevos, man. Es una lástima que otros hayan elegido irse, pero supongo que así lo quiso el destino, así que ahora hay una formación nueva, junto con un miembro original, Chris (Dowd, tecladista), que se fue por 20 años y ahora volvió, y tenemos a Spacey T, que ya fue parte de las “Special Forces” de Fishbone (la manera en la que Moore se refiere a los integrantes de la banda). Y tenemos a los pibes nuevos, están Hassan (Hurd, batería), James (Jones, bajo) y JS (Williams, trompeta y teclados).

¿Cómo se lleva una formación que es mitad de antiguos músicos y mitad de tipos nuevos?
Es un desafío para mí que estos tipos reinterpreten la música, pero lo hacen muy bien. Pero es un poco distinto a como yo estaba acostumbrado a que fuera, tanto para escucharlo como para tocarlo. Veo a este crecimiento y me parece que está bien, tenemos la chance de crecer una nueva rama o un nuevo árbol, así que eso hace que tengas nuevos frutos, nuevas hojas y cosas por el estilo. Si la gente cambia, la música también. Pasa con esta alineación, la música tiene una interpretación distinta a como era antes. Estamos en llamas, eso te lo puedo asegurar.
Fishbone siempre jugó bajo sus propias reglas. Hicieron un aniversario de su debut, y en vez de hacer una edición aniversario, invitaron a otros artistas de distintos estilos a regrabarlo.
Es un gran disco de karaoke. Es muy lindo ver cómo la gente te aprecia y reinterpreta tu música. Lo pongo y es como escuchar las canciones de In Your Face de una manera más cool. Si esto creen que es mi música, me gusta, es muy loco estar escuchando esas versiones. Tengo que serte honesto, no puedo acordarme el nombre de ninguno de los que participó (se ríe) o quien cantó qué cosa, sólo recuerdo escuchar la música y sorprenderme “wow, esto suena como un tema Fishbone” y luego decir “ah, es uno nuestro” (se ríe). Se adueñaron de las canciones, las hicieron propias, y eso es lo que me gusta de ese disco.
Hablando de aniversarios, este año se van a cumplir tres décadas de su colaboración con Los Fabulosos cadillacs, ¿qué recordás de ese cruce?
“What’s New, Pussycat”, ese es un gran video. Cada vez que pienso en ellos, me acuerdo de ese clip. Los conocíamos desde hacía bastante tiempo, tuvimos la chance de tocar juntos muchas veces, cuando íbamos a Sudamérica o ellos venían para acá. Terminábamos siempre compartiendo cartel y supongo que nuestras músicas comparten un mismo tipo de pasión. Me gusta el hecho de que la música llegue lo más lejos posible y que lo haga más allá de la barrera del lenguaje y de la cultura norteamericana. Me enorgullece que nuestra música sea diversa y llegue a culturas en otros lugares del mundo, su alcance es infinito.
A la par de tu carrera como músico, desarrollaste una faceta como autor y guionista de historietas. ¿Cómo hacés vivir esos dos mundos?
Qué bueno que lo menciones. Tengo libros, cómics y todo tipo de aventuras con Dr. MadVibe’s Underground Railroad.. Tengo este (muestra un libro a la cámara), The Olegna Phenomenon, que es mi libro sobre estudios sociales, y que viene con un audio libro. Tiene un chip ahí que si apoyás tu celular te deja escucharme a mí mimos narrando todo este libro, man. Tiene un montón de fotos, arte, textos y me podés escuchar contándolo todo. Después está este, que lo podés leer desde el principio o el final, y está este otro, este es muy bueno, Ska Du? Au Ska Don’t!, que lo hice para una editorial japonesa. Está lleno de música, viene también con un chip y tiene muchas letras y textos para leer.
El disco tiene canciones muy intensas. La más cargada de todas, “My god is better”, no está disponible en casi ningún lado.
Esa te gustó, ¿eh? Esa canción no salió publicada en Estados Unidos. Es una perlita escondida, una zapada increíble que no está disponible en plataformas, tenés que salir a buscarla. Los servicios de streaming son una mierda, loco, no le pagan un carajo a los artistas. Es una cosa de la industria musical que cambió al punto en el que todas estas plataformas tienen a los artistas agarrados de las bolas o de los pelos de la concha, porque ofrecen una disponibilidad bastante amplia para la gente. No le pagan a los artistas casi nada de lo que recaudan, pero todos quieren ser vistos y escuchados, entonces deciden sacrificarse y dicen “bueno, mientras mi música esté ahí no me importa que no me paguen”. Pero tenés artistas y músicos que dependen de la plata para pagar su alquiler, sus gastos y demás, y por eso siempre priorizo a las presentaciones en vivo. El streaming va a seguir estando ahí, con Fishbone tenemos bastantes reproducciones, pero la manera en la que podés apoyar a tus artistas favoritos es yendo a verlos en vivo cuando van a tocar en tu ciudad.
El disco también tiene un tema de denuncia que fue censurado, “Racist Piece of Shit”.
Es buena esa , bien picante (se ríe). Es tan estúpido que el racismo sea todavía un tema de discusión en 2026, pero tenés que señalarlo con el dedo porque es el cáncer de la Tierra, de nuestra sociedad, es una enfermedad. Es algo tan innecesario, pero al mismo tiempo está acá. La gente inteligente debería saber que el racismo no funciona y no conduce a nada, pero no todo el mundo es así, y por eso es que nos sentimos interpelados a escribir un tema como ese y publicarlo.
Es un disco muy político, hay otros temas como “Secret Police” y “Last Call in America”… Es como que las cosas que te hacían enojar hace 40 años volvieron a estar presentes.
Las políticas de derecha eran una mierda hace 30 años y ahora parecen haber pegado la vuelta, y eso es porque Trump está en el poder, y él está haciendo cagadas. Hizo retroceder a la mentalidad de todo un país. Cuando veo cosas así, me encargo de tener a mi arte, a mi música en las puntas de mis dedos. ¿Cómo era el nombre del presidente de ustedes?
Milei.
Siempre están los hijos de puta que quieren arruinar todo. Por eso mismo agradezco tener a mi música y mi arte para poder expresar lo que siento, y con un poco de suerte ilumine, de un poco de perspectiva y educación. Son tiempos difíciles y para eso mismo tenemos la música. Pueden ser tiempos de mierda, pero acá viene la parte buena: cuando venís al show y escuchás música te soltás, podés escaparte un rato, bailar y disfrutar lo que Fishbone te da. Las cosas para disfrutar son mejor en sociedad, y cada vez son menos. Todavía tenemos a la música y al entretenimiento, y por suerte tenemos una con un mensaje que inspira y educa, que podemos llevarle a todos para que puedan estar contentos, porque hay mucha mierda dando vueltas. Cuando veo las noticias, no paro de decir “La puta madre, ¿esto es en serio?”. Es tan ridículo, está todo jodido y al mismo tiempo es un entretenimiento que la gente no puede dejar de mirar. Y el mensaje y el motivo detrás de todo esto que está pasando es horrible, es una mierda oscurísima. No tenemos que acostumbrarnos nunca a eso, man.


