Cuando Michael “Mike D.” Diamond empezó a trabajar en su primer álbum como solista, Thank you¸ que sale el 28 de agosto, lo hizo sin la presión de continuar el legado de los Beastie Boys o por lo menos, ese fue el plan.
Eventualmente, contempló la gravedad de la situación y tuvo que conciliar el hecho de que tendría que cargar con esa responsabilidad por su cuenta. “Estuvo presente la inseguridad y miedo que considero que surge cuando estás sacando algo creativo. Lo estás compartiendo con el mundo”, dijo el músico por Zoom desde Londres, vestido con una camiseta blanca extragrande.
Ayudó a innovar con su punto de vista los géneros de rock y hip-hop fusión durante su tiempop en los Beastie Boys. Junto a sus compañeros de banda, Adam “Ad-Rock” Horovitz y Adam “MCA” Yauch, quien falleció de cáncer en 2012 — el hecho que significó el fin del grupo — se empujaban para descubrir nuevos sonidos. Con técnicas y decisiones como el collage de samples en Paul’s Boutique o el giro que le dieron al punk en ‘Sabotage’. Ese espíritu creativo se manifiesta a en Thank You.
A sus 60 años, el cantautor terminó construyendo el proyecto junto a un grupo de músicos jóvenes, incluyendo sus hijos, Skyler y Davis Diamond, bajo el nombre de Mike D 5D. Contribuyeron una vibra psicodélica que rememora el estilo de rock que definió el estilo de su banda anterior, algo que acompañó con su característico rap. Las pistas que ejemplifican este sonido son: ‘What We Got’; el tema vanguardista, ‘That’s right’ e ‘It’s Time’.
“Tuve lo opuesto al bloqueo creativo”, comparte Diamond al pensar en el trayecto que lo llevó a este punto para la columna de opinión, “Last Word”, de ROLLING STONE. “No sentí la presión de ‘Tengo que hacer un disco’. Cuando entré en la zona, pude conectar con la inmersión y éxtasis del proceso creativo. Colaboré con gente y me perdía por horas hasta que me daba cuenta y decía ‘Oh, guau. Empezamos a hacer una canción y es increíble’. Esa fue mi parte favorita de elaborar el LP”.
¿Cuándo supiste que era hora de volver a la música?
No lo sabía
Entonces, ¿cómo llegaste a ese punto?
No creo que sepa. Para mí, cuando estaba dentro del flujo de trabajo, llegué a un momento donde dije “Algo ha cambiado dentro de mí por hacer esto”. Sentí que “OK, supongo que necesitaba hacer esto ahora”. No lo entendía hasta que me capturó ese sentimiento.
Beastie Boys se separó cuando Adam Yauch murió en 2012. ¿Qué tuviste que hacer para componer un álbum sin él o Adam Horovitz?
Necesitaba tiempo para procesarlo. Yauch era como un hermano mayor para mí y su presencia significó mucho para nosotros cuando estábamos en la banda. Pasé por todo eso. También tenía el lujo de tomarme un descanso para experimentar ser papá.
¿Cuál es el secreto para entrar en la mentalidad del álbum de solista?
Al principio, decía que “Todo tiene que ser nuevo y diferente”. Cuando empezamos a hacerlo, pude relajarme y cambiar mi mentalidad a “Hay ciertos aspectos que me representan, no los puedo escapar y eso está bien”. Al final, tenía que pensar en “qué estoy diciendo”, eso se resume en que tenía que ser un líder, algo insólito para mí.
Fue chistoso, dudo mucho al declarar que “soy un líder”. De pronto una parte necesaria es trabajar con mi psicólogo y otra es que la palabra “líder” está muy desprestigiada. El mundo en el que vivimos está dominado por los peores ejemplares del liderazgo egoísta.
¿Quiénes te inspiran a ser líder actualmente?
Uy dios, es una lista larga. Te contaré acerca de mis rasgos neoyorquinos que me esfuerzo para cambiar. Uno es interrumpir a la gente. En nuestra familia hablábamos al mismo tiempo, nos interrumpimos a diario. Hablábamos más que escuchar al otro. Siento que es una cuestión cultural. Sentía que no había suficiente tiempo para callar y escuchar. Recuerdo traer novias que no vivían en la ciudad y me comentaban, “Guau. Ustedes hablan al mismo tiempo” y yo les respondía, “Sí, ¿qué pasa con eso?”.
¿Qué otros hábitos de Nueva York estás intentando modificar?
Ese sentimiento de “falta de calma”, impaciencia. Al crecer en Nueva York, aspiras hacer todo más rápido, ya sea ir por un café o sentirse bien porque el tren te llevó a tu destino más rápido.
¿Qué haces para relajarte?
Cuando estaba creando el disco, iba a un centro budista cada vez que descansaba para practicar en silencio, algo que agradezco adaptar porque siento que conseguí un espacio para mis ideas. Otra cosa que es muy nueva para mí es salir a la naturaleza y pasar tiempo con mi novia, ya sea paseando o yendo a acampar. Solo me arrepiento no hacerlo antes. En nuestro mundo, donde tenemos acceso constante a la virtualidad, el desconectarse por completo y apreciar la naturaleza es más crucial que nunca.
¿Fuiste capaz de dejar de sobrepensar el proceso al crear el proyecto?
En el principio, decía como “Estoy muy libre. No me importa lo que digan”. Luego, quería sacarlo adelante y me di cuenta “Mierda, de verdad sí me importa lo que la gente diga”. Eso me devastó. De la nada, entiendes que las opiniones de la gente te afectan, que estás viejo y lento. Cualquier cosa que digas, ya no significa nada.
¿Cómo vives con esa ansiedad?
Solo es cuestión de aceptarlo como parte de la mezcla. Siento que es un privilegio darle importancia a lo que le brindas al mundo. La inseguridad viene con eso.
El Beastie Boys Book está lleno de historias de ir a tomar en bares durante tu adolescencia. Ahora que eres padre, ¿Qué piensas acerca de la libertad que te otorgaron tus padres?
Horovitz y yo charlamos al respecto todo el tiempo. El Nueva York donde crecimos era mucho más peligroso a como es ahora. Pero, teníamos esta sorprendente libertad que los niños (de ahora) nunca entenderían. Literal, si fueras un padre, te meterían a la cárcel si les dieras el mismo beneficio que tuvimos.
Los padres de quienes escogieron que crecieran en Nueva York en ese entonces, escogieron cultura en vez de seguridad y paz. O sea, “Estamos escogiendo emoción y amplitud en ciertas áreas en vez de la mundana realidad. Aceptaremos que, ‘Ah, mi niño le van a robar su plata de UNICEF’, o ‘La radio del carro no estará ahí en la mañana’, está bien”. Es muy irónico que New York sea más seguro el día de hoy.
¿Quisiste darles a tus hijos ese mismo libre albedrío?
Sí, pero crecieron donde crecieron. Es un mundo diferente. También quería tener una conversación emocional que ninguno de los padres de nuestra generación se permitieron, porque creían que “Estamos aquí [para ti] si la situación se va a la mierda, pero no te hablaremos de eso”. Puedo hablarles [a mis hijos] de cosas reales en una manera diferente.
¿Qué es un consejo que quisieras darle a tu yo más joven?
Prioriza el sueño e intenta ser amigable y simpático con los otros. Puedes decir lo que quieras, eso es válido, pero trata decirlo de la manera más amable posible.
Adam Yauch era innovador cuando grababa con los Beastie Boys. ¿Cómo lo honoraste con Thank You?
Lo extraño porque ya no puedo vivir mi vida con la posibilidad de llamarlo y decirle, “Yauch, no me creerás que esto sucedió, pero te debo contar”. Ya no tengo eso. Pero, puedo pensar en lo que él puede estar pensando, o lo qué tendría que ver con algo que me está sucediendo, o solo lo que diría de este nuevo LP. Hay mucho que es una mierda cuando un ser amado fallece, pero una de las cosas buenas es que puedes seguir teniendo esa relación.
En qué momentos, durante el proceso de crear el álbum, te preguntaste, ¿Qué pensaría él?
Cuando intentaba salirme de mi zona de confort. Sentía que esas son las cosas que [le harían decir], “Eso es lo que debemos hacer”.
Tenías 20 años cuando Licensed to Ill salió en 1986. ¿Qué piensas cuando lo escuchas ahora?
No lo escucho [risas]. No es que sea malo, pero yo lo creé, así que supongo que sería raro si lo escuchara. Sin embargo, pienso en la felicidad que Adam Horovitz, Yauch y Yo tuvimos cuando estábamos grabando los demos que luego se volvieron algunas de esas pistas.
Existe un clip de los Beasties con Joan Rivers donde califica el nombre de ese disco como “el título más estúpido que ha visto”. ¿Tenía Razón?
Es Joan Rivers, se supone que te sientas un poco menospreciado. Creo que en ese momento pensaba “Oh. Yo creo que está ingenioso. ¿No nos suma puntos por eso?”. Pero eso no sería muy propio de Joan Rivers, así que me parece justo.


