El estereotipo de la “generación de cristal” es algo que raya a cualquier joven. La generación Z ha sido acusada de ser “demasiado sensible”, que “se ofende muy fácil” y/o que “es delicada”. Este álbum surge desde ese granito de verdad que plaga la juventud y las familias del mundo. En ‘De cristal’, el opener de Disco de cristal, hace una declaración que pone este estereotipo de cabeza: “Estoy haciendo lo que puedo/Quiero dejar de hacer las cosas mal/Estoy haciendo lo que puedo/Claro que me rallo, soy de cristal”. Ese es el regalo de Ivan Herzog: tiene la capacidad de usar algo despectivo para transmitir un mensaje de autodeterminación que deja a quienes intentan derribar a los jóvenes sin munición.
Esta fue la canción que resultó más difícil de mezclar según su creador, ya que fue un gran desafío balancear los diferentes momentos dentro de esos tres minutos con 45 segundos. Esto se nota en la manera que los primeros instantes del tema rebozan de creatividad y variedad usando bucles de piano, efectos sonoros y pequeños detalles como minúsculos ruiditos que rascan el cerebro que habitan en el fondo de la mezcla. Esta cualidad se mantiene a lo largo de su duración hasta que la tensión estalla con un break de rock al final.
El video funciona para mostrar esta confrontación de sonidos y la incomodidad de enfrentar aquellas paradojas de la actualidad, como dice, “El punto más álgido en la edad moderna / Una tienda vintage de venta al por mayor / El cambio climático llamando a mi puerta / Abrir y encontrarme con un repartidor”. La puesta en escena que representa este concepto es nada más y nada menos que la terrible cena familiar incómoda que más de uno ha vivido.
En el montaje se aprecia a la hermana indiferente con el celular en la mano, el padre imprudente, el payaso de la familia que le sigue la corriente y el niñato que no hace más que correr por el lugar. La tensión crece en el comedor mientras Herzog confronta al padre y todo termina saliéndose de control con una clásica pelea de comida que despierta a la familia y los une dentro del caos final.
Otra pista destacada es ‘Incandescente’, un tema que toca habla de una relación tóxica que no hace daño por portar una aparente coraza emocional que se desmorona con un “te amo”. Esta pieza pinta el conflicto de efectos sonoros con una pista de piano emotivo que descansa sobre una cama de audios de WhatsApp. Incluso al final, se le escucha frustrado diciendo “voy a jugar al Fornite”.
La variedad de técnicas y conceptos reflejan la manera que fue concebido este proyecto. Un día de crear música con Ivan Herzog se vive de una manera “obsesiva y muy poco sana”, en sus palabras, todos los días podrían convertirse en una nueva sesión de grabación, se levanta temprano y termina tarde. Incluso, cuenta que si le llega un granito de inspiración se va corriendo para su casa a seguir trabajando sea el momento que sea. Le pone su toque a todo, desde dirigir los videos musicales, en este caso junto a Dani Riba, hasta editar la grabación en vivo de ‘Et prometo’.
La música para él es “lo primero, lo segundo, lo tercero y lo último” en su vida. No se limita a lo que crea en el estudio. Aunque, saber cómo se disfrutarán las canciones en vivo es una parte crucial de su proceso creativo. “Salir de gira me inspira a crear porque, para mí, la otra parte del proyecto es el directo… Las horas que hay detrás de los arreglos para el concierto son una locura y es lo mismo [que hacer las canciones del álbum]. Yo me encuentro en casa echándole horas y pensando cómo reaccionará la gente si hago esto e intentando anticipar cómo respirarán ese concierto”.
La primera señal de vida de este proyecto para el público fue cuando cantó en vivo “Et prometo” por primera vez al final de su gira de 2025, Tienes Que Verlo Tour. Este se convirtió en su hit más grande con más de 3 millones de reproducciones en servicios de streaming. Se trata de una declaración de amor a punta de piano y una letra en catalán que promete besos, desayunos y, sobre todo, ser un fiel compañero en las buenas y en las malas.
El disco expone su destreza a la hora de explorar arreglos distintos que gozan de una complejidad similar; muestran diferentes facetas de su identidad y diversas fuentes de inspiración. Por ejemplo, le inspira mucho el trabajo de FINNEAS, afirma que le dio el coraje para construir su propia filosofía, “Me doy la licencia de cosas, explicarlas muy detalladamente y sencillamente plantearlas y decir, ‘Si alguien lo quiere entender, ya lo entenderá’. Y hacerlo con total libertad, confiando y sin subestimar en ningún momento a la gente que lo va a escuchar. Sencillamente, decir, ‘Vale, esto es gente y tienen su propia licencia y su propia manera de entender las cosas. Ojalá lo entiendan como lo entiendo yo, pero si no lo entenderán a su manera y lo harán suyo’”.
El tinte humorístico que tienen algunas de sus canciones se deriva de su otra pasión, la comedia stand-up la cual sirve para cortar esos momentos más serios. Por eso existen pistas más ligeras y divertidas como ‘Macaco’, una canción que suena como una ‘Lazy Song’ de Bruno Mars, pero española, con bastantes sonidos de monos y con una producción que recuerda a El rey león (1994). En esta pieza aspira vivir como un primate despreocupado que no tiene responsabilidad alguna además de rascarse las axilas mientras se calienta con el sol.
También hace referencia a grandes obras como en ‘Flipao’, que describe como “una referencia directa y sin disimular a Michael Jackson” porque la inspiración le llegó justo cuando estaba obsesionado con Dangerous (1991). Un referente claro de su obra es Bojack Horseman, la aclamada serie animada para adultos que cuenta cómo el personaje titular, un caballo actor de “Hollywoob” navega las complejidades del proceso de sanación y las consecuencias de sus acciones que, en varias ocasiones, terminan dañando a las personas más cercanas de su vida.
‘10 de 100’ abre con una cita al final de la segunda temporada. En pocas palabras, el episodio muestra al personaje principal después de pasar por una gran transformación que requiere que tome pasos para mejorar su vida. Él empieza a trotar colina arriba, se rinde en poco tiempo y colapsa al suelo.
Un babuino corredor llega y le ofrece unas palabras al equino sudoroso, “Se vuelve más fácil. Todos los días se vuelve más fácil, pero tienes que hacerlo todos los días, esa es la parte difícil. Pero, sí se vuelve más fácil”. Esta frase complementa la pista de Herzog que trata del mismo tema, encontrar la motivación para seguir, incluso si solo llevas un poco de progreso. Él canta “ese 10/Más otros 10/Suman 20 y más 20 de par en par/Que del 60 a 80 son 20 más hasta 100”. El video musical lo muestra disfrutando con su familia y la descripción incluye una dedicatoria a “toda esa gente que me hace ver el 100% de mis dieces por el simple hecho de estar ahí”.
Un dato curioso es que este no es el único video con una referencia al programa. El personaje principal hace un cameo en el video de ‘Castigao’’, un tema de su debut. El intérprete explicó, “BoJack es mi fondo de pantalla, es mi creación audiovisual favorita, me parece que es un 10 en todo. Es la finura más fina a la hora de escribir y de personificar personajes, muestra ejemplos de gente que todo el mundo conocemos o que en ti mismo te puedes encontrar. Te puedes encontrar en Daine y hasta en Mr. Peanutbutter. Es preciosa la humanidad con la que se lleva… La frialdad con la que nada es bueno ni malo, sencillamente ocurre… Me parece que hay tantas lecciones de vida… No hay nada de relleno. Todo va directamente a matar y es espectacular”.
Un elemento integral de este ciclo es su familia y sus raíces catalanas, explicó, “La relación con la música y con mi familia es la misma. Mi familia se ha dedicado siempre a la música y la hemos tenido siempre como lengua materna, paterna y por todos lados. Es el mismo idioma y es una suerte para mí que hablemos ese mismo idioma porque nos hace compartir muchísimo y lo vivimos todos juntos… Al final estamos orgullosos porque estamos llevando al mundo lo que pasa en casa”.
En cuanto a la música en catalán, en este proyecto publicó sus primeras canciones en su lengua nativa, ‘Et Prometo’ y ‘Des de lluny’. Dijo, “Yo he sido muy público de música catalana durante toda mi adolescencia, muchísimo. Grupos como Txarango, Aspencat, La Pegatina, Oques Grasses y muchos más han sido un gran referente para mí”.
Herzog tuvo la oportunidad de leer una descripción de su antiguo perfil de Linkmusic que escribió cuando tenía 22 años. Esto le produjo una reflexión que pone bajo una nueva luz lo que piensa de ese periodo de su vida, “¿Qué pienso? Que no lo hacía tan mal. O sea, en cualquier otro momento te diría, ‘¡Buah! Es que yo he sido tal, he hecho no sé qué’, y lo pienso todo el rato, pero, de repente, tengo un recuerdo mío mucho más peyorativo del que era real. De repente, ahora lo veo y digo, ‘Bueno, no tiene nada raro, me parece bien’. Me parece que ese momento me sigue representando, o sea, ¡Qué maravilla!”.
Su actitud durante la entrevista refleja la manera en la que se conduce como profesional en su ambiente creativo y en vivo. Herzog tiene esa cualidad irreverente que le permite crear desde un lugar honesto, creativo y amigable. Ese aspecto de su trabajo y su personalidad es lo que produce ese sentimiento cálido cuando aparece en un video o dándolo todo en una presentación en vivo.
Su identidad cambiará mil veces con los siguientes ciclos, pero no dejará de mostrarse como es. Con cada parte de su catálogo hasta el momento, la constante es el piano y esa autenticidad infecciosa que podría llevarte a un lugar precioso si dejas a un lado esa coraza emocional y aceptas que ser “de cristal” no tiene nada de malo.


