P&R: Villano Antillano

La rapera boricua habla sobre los duelos que inspiraron su álbum Ante el umbral del peligro no siento temor, el decidir emigrar y las cosas que aún, en estos tiempos, le mantienen viva la esperanza

agosto 31, 2026

Fotografías por Josh Anton

No hay canción de Villano Antillano que no sea contundente, sin embargo, la rapera boricua afirma que su álbum más reciente es el proyecto “más serio y sustancial” que ha compartido hasta el momento. Hecho durante una época de cambios e inspirado en la lucha entre el bien y el mal que tocan animes como Berserk y Claymore, Ante el umbral del peligro no siento temor es el desahogo de distintos duelos como el haber tenido que irse de su país y el que implica entender la crudeza de la adultez. Pero la artista no se queda en el lamento, sino que toma la rabia y la tristeza como motor para seguir luchando por lo que sí vale la pena.

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A su vez, esta es la primera vez en que Villana hace un LP fuera de Puerto Rico y con personas que tienen contextos e influencias distintas a las suyas, como el productor español Groove2070. “La mayoría de esto se hizo en Barcelona. Fue un proceso eso nuevo para mí. Nunca había creado música tan buena fuera de mi país con alguien que no fuera enteramente puertorriqueño. Eso me expandió mucho los horizontes”, cuenta.

Desde su PR natal al que volvió unos días para descansar antes del lanzamiento de Ante el umbral del peligro no siento temor, Villana habló con ROLLING STONE en Español sobre lo que hay detrás de su tercer álbum de estudio.

Miss Misogyny fue un disco bien crítico y contundente con sus mensajes. ¿Qué es lo que hace que Ante el umbral sea “más serio y sustancial” que el anterior?

Miss Misogyny parte desde un punto de vista un poco cínico, incluso desde el título. Es como un abrazo a algo que es malo. Era más yo afrontando toda la misoginia y las transmisoginia que recibo dentro de la industria desde un punto cínico y posicionándome a mí misma como “Miss Misogyny”. Todos los temas partían desde esa base de cinismo y afrontar las cosas de una manera sónicamente dura, pero no necesariamente evadiendo el sarcasmo o la parodia hasta cierto punto. Siento que los temas que toco en este álbum los toco con una seriedad que se siente en la letra, en los arreglos de la música, en todo.

Lo afronté con mucha más seriedad porque me di cuenta de que hay muchas cosas serias pasando y quizás no es momento de ser cínica, quizás es el momento de ser honesta. Incluso temas tabú: la drogodependencia o cosas así que han sido muy cercanas al caminar de vida que yo he tenido que llevar por venir de dónde vengo y también por tener amistades que caminan ese trayecto. Ya no es algo que afronto desde un punto de vista de, “Vamos a tomar esto jocosamente”. Hay algo muy serio pasando y lo abordé así.

El título ya es un statement en sí mismo, y si se sabe de tu contexto y de tu historia, se puede lograr entender a qué te refieres. Pero una cosa es suponer y otra cosa es escuchar, entonces, quisiera que me contaras qué hay detrás de “Ante el umbral del peligro no siento temor”.

Cuando una crece un poco a las afueras de la sociedad, en esa marginalización extrema y profunda, una crece cara a cara con el miedo. Con el miedo a que se sepa, a que te acepten… y así sucesivamente. Eso es lo que yo me he dado cuenta ahora con el devenir de la vida y con el camino que he caminado. Di una mirada hacia atrás y pude ver todas estas cosas, pero siento que, ahora mismo, es más importante que nunca posicionarse de esa manera y pronunciarlo. Es, hasta cierto punto, un recordatorio de que estamos viviendo tiempos muy oscuros.

Creo que se espera esa reacción porque el miedo a veces paraliza, no es algo que tú puedas controlar; es un instinto animal. Lo que tú haces con eso puede ser algo super humano o también te puede separar un poco de la humanidad. Me parece superimportante que haya una figura ahora mismo que esté con el foco puesto encima siendo lo que menos se puede ser en este punto de la historia, la cosa que más es perseguida y politizada vilmente. Alguien que decida parar y decir, “Yo siento el peligro, pero me rehúso a que la respuesta sea meramente miedo”. No es que no lo sienta, es [pensar], “¿Qué voy a hacer con eso? ¿Me va a paralizar o me va a encender la llama para luchar?”. Siento que de ahí parte ese recordatorio que me hice a mí misma.


“Yo siento el peligro, pero me rehúso a que la respuesta sea meramente miedo”


Has dicho que este disco nació durante un duelo muy profundo que tuviste. Pero, justo como decías, partiendo del título, no se trata de quedarse dentro del miedo, sino de qué hacer frente a ese miedo. También hay mucho dolor y rabia, pero no se queda en la tristeza. ¿De qué manera tramitaste este duelo en un disco tan serio?

Dentro de ese darme cuenta de que estaba atravesando ese duelo, lo dividí sónicamente en tres etapas que fueron muy marcadas para mí: la negación, la ira y la aceptación. Hay un montón más, pero yo me enfoqué en esas tres.

Fueron muchos duelos, no uno solo nada más. De momento me di cuenta del duelo que es crecer, del duelo que es hacerte adulta, del duelo que es entender la fealdad del abismo y mirarlo y sentarte cara a cara con él. Nietzsche decía que lo más devastador de mirar dentro del abismo es que el abismo también mira dentro de ti.

Creo que ahí es donde surge el duelo, de verme cara a cara con el abismo y entender que nos pasa a todos los seres humanos. Por ejemplo, me tuve que ir de mi país. Nunca me había visto en posición de ser inmigrante. A pesar de venir de un país que tiene una diáspora muy prominente y tener familia que se había tenido que ir, nunca había aceptado la posibilidad de tener que irme.

Procesé ese duelo, pero fue algo que me tomó de sorpresa; yo no sabía cuánto me iba a doler irme de Puerto Rico hasta que me fui. Me vi de cara con todas estas cosas que tenía que soltar, personas, situaciones… que no es nada negativo, pero que ya no estaban alineadas hacia donde yo me dirigía. Afrontar eso es fuerte.

Pienso que por eso es que el disco atraviesa el duelo, pero no se queda ahí, porque cuando tú lo interiorizas todo, te das cuenta de que la vida continúa y hay muchas cosas maravillosas por venir. Sí, el duelo tiene que pasar, es un proceso, pero es un proceso que acaba. Dónde acabe o cuán rápido está en una.

Creo que por eso mismo también hay ese camino sónicamente de no quedarnos en la “estancadera”. Sí, podemos sentir la rabia, pero, ¿a qué nos conduce? En mi caso, es pensar en que el sincretismo de la música energice, que sea algo que te haga querer prenderlo todo y no necesariamente de un punto de vista super revolucionario. Si mínimo te prende para ir al gimnasio a entrenar, me basta con eso; o si te prende para salir por las noches a janguear, para ponerte mona y salir, pues me basta con eso, pero que sea como una inercia, que catalice algo.

Portada Ante el umbral del peligro no siento temor

¿Hace cuánto saliste de Puerto Rico?

Hace dos años y medio ya.

¿Qué es lo que pasa dentro de alguien que de un momento a otro dice, “Quiero irme”?

O no quiero irme, tengo que irme. Que también pasa porque hay quien se quiere ir y hay quien se tiene que ir. Yo soy muy impulsiva, entonces esto tenía que pasar. También, por alguna razón y no lo estoy diciendo por martirizarme ni nada, he sido muy sacrificada en el sentido de que me doy mucho al bienestar de las personas a mi alrededor. Quizás es porque soy hija mayor que me siento a veces muy responsable de las personas que amo. Me di cuenta de que, si yo quería proveer más para mis amigas, si yo quería utilizar esta plataforma que me ha dado el ser una artista de renombre internacional o de cierta notoriedad, si yo quería acceder a esta otra vida, tenía que sacrificar ciertas cosas y una de esas era irme de Puerto Rico.

A pesar de ser la cuna de innombrables corrientes artísticas y musicales, es un país sumamente conservador, machista y profundamente misógino. Ya yo había subido lo más que yo entendía que podía subir y me di cuenta de que había ciertas movidas que no me iban a permitir expandirme más. Me fui porque lo sentí correcto y me di cuenta de que era lo que tenía que pasar, además de no ser entendida porque Puerto Rico es un país ultraconservador (muy hipócritamente).

Ha habido una persecución bastante pronunciada con mi persona, específicamente cuando he estado muy en el ojo público y yo no quería seguir bregando con eso. Entonces, opté por irme, más que cualquier otra cosa, por el devenir de las personas que amo y el entender que solamente podía asegurarme de que estuvieran bien si yo estaba bien. Me lancé a rajatabla y fue mucho más complicado de lo que pensaba.

Me atrevo a ir más allá: es bien triste para una persona que viene de un país que todavía es colonia de momento decir, “Diablo, encima de todo esto y de mi estrobe personal con la soberanía, me tengo que ir”.  Los puertorriqueños somos así. Podemos coger para nuestro colono de ahora o a otro país, pero ver esa coyuntura es un poco agridulce. Mucha gente tiene esta noción errada de que por “ser parte de” ese país, Puerto Rico está bien y eso más lejos de la realidad no puede estar.

Para mí fue un poco fuerte, pero también muy bonito, encontrar comunidad en todas estas partes. Igual, soy un poco nómada por la industria y por cómo es la movida. Me muevo a mucho, pero sí que en ciudades supergrandes y en Europa, por ejemplo, me he encontrado mucha comunidad latina, mucha comunidad migrante. Al final del día, siempre termina una con gente que la entiende y con gente que la ha acompañado siempre. En todas estas ciudades más grandes mis círculos siempre son personas racializadas, personas migrantes, las mariconas… Todas existimos en un microcosmos de la otredad hasta cierto punto.


“He visto que hay cosas horribles pasando, pero me he visto de frente con más luz que oscuridad. Me agarro a eso, esas son las cosas que me brindan mucha esperanza”


En la época de Miss Misogyny decías que ya no pretendías cambiar las cosas, que ya habías perdido la esperanza en el cambio. Entonces, ¿qué cosas sí te dan esperanza en este momento?

Quizás en ese momento no habíamos visto tan crudamente todas las cosas que están pasando. Ahora pienso que no es prudente decir, “Colguemos los guantes”. No me siento de esa manera, hay muchas cosas que me dan esperanza.

Creo que, quizás, verme constantemente con tanta oscuridad y con tanta negatividad a mi alrededor y ser algo que es tan politizado vilmente… No pienso que esa oscuridad con la que nos hemos topado de frente haya resultado en no tener esperanza, al contrario, creo que a mí me ha puesto frente a frente con personas que me han demostrado que hay más bondad y luz en el mundo de lo que hay oscuridad.

Es loco porque pareciera que en estos tiempos las noticias, el algoritmo, lo pintan todo tan fatalista y tan oscuro. Y yo soy muy fatalista también, pero me he dado cuenta de que hay mucha más luz. Pienso que todo el hate que una ve en las redes de gente super tonta e ignorante diciendo barbaridades, no se traduce a la vida real, en su gran mayoría.

A mí me han pasado horrores que vienen directamente de este abrazo a las corrientes políticas que están dominando el mundo ahora mismo y hay muchas cosas feas pasando, pero no creo que podamos decir que es lo que más abunda, porque sí he conocido gente que ha hecho lo imposible por hacerme sentir vista o abrazada. No sabes lo significativo que es para mí que la mamá de una persona, una chica o un chico trans, haga lo imposible por venir a hablarme en un ambiente donde es lo que menos te vas a esperar. Que me coja enteramente de sorpresa, me jale a un lado, llore conmigo y me cuente una historia porque le nace del corazón que yo sepa. Eso es un abrazo bien grande y eso es una luz bien potente. He visto que hay cosas horribles pasando, pero me he visto de frente con más luz que oscuridad. Me agarro a eso, esas son las cosas que me brindan mucha esperanza.

Recientemente, me preguntaron en algún lugar cómo sobrellevaba el ser una figura que tenía que bregar con todas esas cosas. Cuando contesté, me di cuenta de que es los lazos que tengo a mi alrededor. A veces una pasa cosas muy traumatizantes, muy horribles, independientemente de entrar en lo trans o no. Como mujeres, punto, pasamos unas cosas horribles. Si tú no tienes una base sólida de mínimo una amiga que simplemente con tú mirarla te diga que no estás loca… Es quien te agarra la mano y hace que la tierra sea un poco más sólida y que la arena sea más firme en vez de ser movediza. Así que, para mí, la esperanza me la siguen dando mis amigas y las mujeres que me encuentro en el camino que yo sé que resisten.

Fotografías por Josh Anton

Volviendo al álbum, este empieza bien oscuro, luego está ‘Me ven.’ y después se vuelve un poco más luminoso hasta que al final tienes un perreo. ¿Qué sentimientos o pensamientos tuviste al escribir ‘Me ven’? ¿Cómo es que te vea la sociedad de la que hablas allí y cómo es ser vista por la comunidad que has construido?

‘Me ven.’ nace de un escrito que hizo una amiga mía, Lupe Martell, que es la voz que se escucha al principio y al final de ‘CRACK’. [La canción] cierra con un poema que ella escribió hace mucho tiempo y una vez estábamos juntas super locas en casa, y ella empezó a declamar (porque sabes cómo somos las locas, nos inspiramos). Me voló la cabeza; tuve que grabarlo. Esa grabación se quedó conmigo por mucho tiempo y va un poco en el outro de ‘CRACK’. Toca un poco esta experiencia colectiva que tenemos todas las mujeres trans en algún momento de que el hombre con el que estemos nos diga que somos la primera mujer trans con la que ha estado, que todos dicen el mismo embuste. Obviamente, dependiendo de cómo tú lo veas, puede ser algo un poco negativo, un poco triste. Para nosotras es algo jocoso porque es que no te creo nada, yo me hago la que te creo, pero también es algo de hablar y de entendernos entre nosotras.

‘Me ven’ nace de un escrito que ella hizo hace mucho tiempo también, que a mí me tocó muchísimo. Yo le di otro spin y tiene otras cosas mías, pero iba sobre esa dualidad de que te miren porque eres impactante por X o Y razón, pero no te vean. Eso se traduce a que esa sociedad que no nos entiende, nos mira, pero no nos ve; nosotras nos miramos y nos vemos. Te veo por lo que eres.

Es algo medio “sombrilla” porque cuando yo digo, “Me ven, ellos me ven”, es lo que suscita la presencia de nosotras. Puedo salir a la calle en Japón y me van a mirar; me van a mirar porque estoy rica y soy guapa y toda la cosa, pero, más allá de eso, me van a mirar porque es una belleza sospechosa. Ya estamos en un punto de hyper-awareness donde hasta a las mismas mujeres cis las “transvestigan”. Ya estamos en un punto de que cuando eres hiperfemenina, eso es una alerta de que podrías ser trans. Para bien o para mal, te van a mirar. Siento que hacerse preguntas de “¿por qué te miraron?”, es loco porque al final del día yo no voy de eso, yo simplemente me puse rica para salir para la discoteca, yo no estaba pensando en que tú ibas a tener una disertación académica en tu cabeza cuando me vieras. Entonces, nosotras nos hacemos grandes o pequeñas ante eso porque, a veces, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. También, hay gente que preferiría hacer esa resistencia a la hegemonía o a la belleza, pero pasar o no pasar [por mujer cis] puede ser la diferencia entre la vida o la muerte.

Ya que mencionas ‘CRACK’, me gusta porque tiene unas barras muy lindas pese a que son muy serias. Por ejemplo, “No voy a bajarle la mirada a quién me pisa” o, “Morirá seguro la que no sea sumisa”. Yo la relacioné con el mensaje que compartiste con ‘XXL’ que hablaba sobre que el peor pecado de una mujer es ser rebelde. ¿Qué significa para ti ser una mujer insumisa?

Es bien interesante porque una vez una figura paterna me dijo que él llevaba 30 años conociéndome y lo único que podía decir de mí era que yo era injodible e ingobernable. No me lo dijo necesariamente como un halago, pero para mí fue maravilloso, para mí fue una de las cosas más lindas que me han dicho a pesar de que él no lo dijera con ese tono.

Para mí ha sido una bendición. Si es verdad que lo he sufrido muchísimo, no me imagino siendo de otra manera y siento que también me debo a una rabia que me antecede. Me debo a que yo y muchas de nosotras somos las primeras mujeres en nuestro linaje que pueden irse, que tienen opciones. No me tengo que quedar con mi marido que me mete las manos cuando yo le digo algo porque no tengo a dónde irme, porque divorciarme no es una posibilidad. ¿Tú sabes cuántas galletas probablemente la abuela de cualquier persona le tuvo que aguantar al abuelo en silencio?

Yo pienso que, en muchos aspectos, esas cosas se quedan en el linaje y en las cosas que una hereda, y yo le debo acuñar todo ese poder que está en mis manos. Mis abuelas fueron mujeres imponentes, muy rebeldes también. Obviamente, era una rebeldía más a tono de esos tiempos, así que para mí tampoco es sorpresa. Incluso, esa ha sido la carta mía de cuando he tenido problemas con mi misma abuela, “¿Qué tú me vas a decir si soy idéntica? Te molesta que yo sea rebelde ahora, pero tú fuiste peor”.

Para mí, lo ha sido todo y yo no sería quién soy si me hubiera quedado callada. Es verdad que he pasado cosas horribles, pero siempre he sido yo. Siempre he sido la misma y siempre me he rehusado a mantenerme callada. Incluso cuando éramos pequeñas, mis hermanas siempre tenían esta cosa conmigo de que no contestara porque nos iba a ir peor y yo estaba ahí… [risas].

Respondona.

Respondona, así. Pero cuando entendía que algo realmente era injusto, cuando algo realmente no me parecía. Por eso yo siento que nunca me pudieron convencer de que yo era algo malo, por más que me lo dijeron, por más que me dijeron que yo iba a quemarme en el infierno. Realmente, me dolía que me dijeran esas cosas, pero nunca me lo creí porque yo sabía que no es cierto.

Yo tengo mis temas con la espiritualidad y no creo en Dios como quizás el resto de las personas. No obstante, sí soy creyente porque creo en una energía creadora y cuando hablo de Dios, hablo de esa energía. Yo sé que soy una criatura de Dios, una criatura de luz y lo he sabido siempre. Yo no tengo maldad en mi corazón para quien no la tiene conmigo; para quien la tenga, puedo ser una hijueputa. Yo soy un ser de bondad, tranquila y de paz; me gustan esas cosas y gravito hacia ellas. También he sido muy cínica, incluso por eso me puse el nombre que me puse, porque siento que la vida me lo puso.


“A mí me da mucho orgullo ser una mujer puertorriqueña adolorida, controvertida y malentendida porque Julia de Burgos existió”


Villana, hace un momento me hablabas de la relación con las sustancias. En ‘¡Ráspate!’ dices adicta los vicios y los hombres, y el disco maneja mucho algo que ha estado presente en tu música que es cómo vives tu sexualidad. Aquí lo expresas desde su lado más libre y positivo, hasta lo que te ha traído de manera negativa. ¿Qué quisiste expresar mediante el lenguaje sexual en este disco?

Es una espada que yo acuño en el sentido de que es algo que se me tira encima, independientemente de que yo decida hacerlo o no. La figura de una mujer trans es super sexualizada porque hay tantas preguntas que surgen meramente de “la sospecha de”; todo parte de ahí. Yo creo que la diferencia es que yo lo hago un poco subversivamente porque yo soy la que me estoy sexualizando. Eso pasa mucho acá, muchas de nosotras en Puerto Rico como mujeres hemos ayudado a que exista una corriente musical dentro del malianteo que gravite a la sexualización de la mujer porque nosotras hemos decidido que nos gusta; es una decisión propia.

La barra en ‘¡Ráspate!’ es “adicta a los vicios de los hombres”, porque por mi caminar de vida, por el trabajo sexual que hice, como me tengo que mover, pasa algo muy particular que pasa en muchas partes del mundo. Tengo varias teorías, pero a los hombres de la calle, los “títeres”, les gustan las mujeres como yo. Pienso que es porque ellos son la antítesis de lo que nosotras somos; son lo hipermasculino. Entonces, por verme un poco envuelta en ese torbellino de hombres de la calle y de yo estar en ese mundo también, tuve mis roces.

Hay vicios que yo catálogo como “vicios de hombre”. A los vicios no les importa lo que tú seas, pero hay cosas que yo sí considero que son muy masculinas como un “canequero” que se meta perico y que le guste el juego. Es un arquetipo masculino en mi cabeza de hombres que han hecho sufrir a las mujeres de mi familia y yo tengo mis rollos con eso. Yo también como mujer he reproducido patrones de buscar eso sin darme cuenta.

Hay mucho psicoanálisis a lo largo del álbum, pero es un psicoanálisis que hice de manera personal. Siento que soy un tabú dentro de otro tabú. Yo he escuchado horrores de las drogas desde que tengo uso de razón porque en mi familia hubo muchos usuarios. Siempre me pareció muy curioso como las personas que les recuerdan, les faltan bastante a su humanidad cuando hablan de ellos. Lo único que te dicen de alguien cuando tienes un familiar que fue “tecato” es, “ah, fue tecato”. ¡Pero hay mucho más!

Creo que, quizás al verme ante esa amenaza de ser aplanada en la posteridad, tuve que ser tantos otros tabúes para desprenderme de que se me fuera a recordar meramente por eso. Ya no es lo único que pueden decir. Para mí era una necesidad de humanizarme y humanizarlo todo, y también el ser humano es sexual. Yo lo utilizo como un arma. Yo sé que yo estoy rica y aunque los hombres lo admitan o no, les gusta. Pues yo hago de eso lo que tengo que hacer. Así, realmente, nos movemos la mayoría de nosotras, no estoy haciendo nada que no hagamos todas en todas partes del mundo y siento que por eso conecta, por eso es que es rico.

Por eso también me gusta mucho ‘XXL’, por el video, el mensaje con el que acompañaste la canción, el mensaje de la canción y el final del video con este poema de Julia de Burgos. Siento que es tan poderoso que las chicas trans se apropien de su sexualidad y digan, “Sí, nosotras hacemos esto, nos gusta esto y, ¿qué van a hacer?”.

Total, y a mí me resulta bien curioso y bien lindo que traigas lo de Julia porque yo siento que Julia es una de las poetisas más grandes. A mí me da mucho orgullo ser una mujer puertorriqueña adolorida, controvertida y malentendida porque Julia de Burgos existió.

Me siento tan abrazada por la memoria de Julia de Burgos, que fue una mujer que sufrió muchísimo, que se refugió también en cosas que no necesariamente eran buenas. En ‘Bichifokel’ hay un momento que digo que tengo a Julia pegadita en el instinto y es algo muy, muy real. Yo siento que la tengo ahí, y no a ella específicamente, sino al arquetipo de lo que ella fue o pudo haber sido. Si nos vamos por esa tangente, hay tantas cosas. Julia de Burgos no pudo tener hijos y sufrió mucho por eso también, y eso es algo que, hasta cierto punto, las mujeres como yo sufrimos. No sé, de cara a no encajar en la sociedad y tener que ser una cosa y desde luego ser otra…

El poema de ‘XXL’ es A Julia de Burgos donde ella habla de estas dos “Julia de Burgos” que existen; ella no es una hipócrita porque ella está clara de quién es. Mira como eso es algo que no tiene nada que ver con una transexual o con una mujer transgénero y es tan cercano. A veces me pregunto qué habría pensado, quizás se horrorizaría o quizás la cantaría.

MELISA PARADA BORDA

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