Becky G y las reglas de su propio juego

En esta entrevista exclusiva, la estrella hace un recorrido por su trayectoria, habla de cómo alcanzó un punto de plenitud y reconciliación tras muchos años, comparte detalles de su nuevo álbum de estudio y revela mucho más

agosto 25, 2026

Jeremy Soma

Sin duda, definir a Becky G en una sola palabra resulta imposible. Si algo ha demostrado a lo largo de los años es su capacidad para reinventarse y transitar con naturalidad por distintos géneros y facetas. Desde sus inicios en el pop en inglés con ‘Shower’, pasando por el reggaetón y éxitos que se convirtieron en referentes del género, como ‘Mayores’ junto a Bad Bunny, hasta la reivindicación de sus raíces en sus recientes álbumes Esquinas y Encuentros, la artista ha construido una trayectoria marcada por la versatilidad, dejando claro que no existen límites para su música ni para su identidad artística.

Cada etapa de su trayectoria le ha dejado aprendizajes y experiencias que pocos artistas de su generación pueden presumir. Sin embargo, es ahora, años después de irrumpir en la industria musical, cuando Becky G parece haber alcanzado un estado de sanación, libertad y paz con su carrera. Ya no hay voces externas que le dicten qué hacer ni quién debe ser; hoy, simplemente, se permite ser ella misma, en la expresión más auténtica de su esencia. Esta etapa de transformación y crecimiento, en la que la artista se siente más libre que nunca para abrazar quién es, encuentra su máxima expresión en su nuevo álbum de estudio, Baraja Bendita, una obra que refleja a una Becky G renovada y, al mismo tiempo, más fiel a sí misma que nunca.

Esta producción marca un renacer después de atravesar una etapa que, en muchos sentidos, no terminaba de reflejar quién era realmente. A lo largo de sus 17 canciones, la artista construye un universo bajo sus propios términos, donde explora qué significa conocerse y asumirse por completo. Más que presentar una nueva versión de Becky G, el álbum reúne todas las facetas que la conforman y permite que convivan con naturalidad: la vulnerabilidad y la seguridad, el instinto y la intención, la fuerza y la sensibilidad. Baraja Bendita no busca reinventarla, sino mostrarla en su forma más auténtica y plena.

Lee aquí nuestra entrevista completa con Becky G:

Baraja Bendita nos muestra a una Becky que deja de ser ‘people pleaser’. ¿Cómo fue para ti llegar a esta versión de ti misma y dejar atrás todas estas voces que te decían quién tenías que ser? 

¡Qué pregunta! Esto me costó mucho trabajo. Para ser muy sincera, crecer en esta industria al ser tan joven, no ayudó con nada, porque es una industria que no tiene problema en decirte cómo deberías hablar, vestir, actuar y cantar. Hoy en día con el internet, aunque me ha bendecido con la carrera que tengo hoy, hay mucha opinión. La música en general, es una opinión. Pero siento que sí me costó mucho trabajo en mí misma para llegar al lugar en el que estoy hoy. Sin embargo, es algo que me da mucho orgullo como ser humano, pero también como mujer porque merecemos el mismo espacio, tiempo y paciencia para descubrir, explorar y sanar. Me costó bastante, pero valió la pena. Con Baraja Bendita, siento que me represento y muestro todo el trabajo que he hecho, y no necesariamente solo hablo de lo emocional, sino también la experiencia que tengo como artista. Esto es algo muy bonito. 

Me encanta que, aún cuando no te sentías del todo representada en el pasado, no le guardas ningún resentimiento a cada una de tus facetas como artista, al contrario, las respetas por lo que significaron para tu carrera. ¿Cómo fue el proceso de sanación y reconciliación con el pasado?

Exactamente. Es algo muy interesante, porque muchos saben que cuesta el doble de energía odiar y aguantar las pesadillas de la vida en vez de abrazarlos y sanarlos. Aunque todavía es energía y trabajo, siento que no deberíamos sentirnos mal sobre las versiones de quiénes éramos en las diferentes etapas de nuestras vidas, porque, al final, es parte de mejorar y aprender. Siento que muchos artistas que han llegado al nivel de éxito, han tenido que fallar para llegar a ese punto. Siento que no me asusta fallar, aprender y tomar mi tiempo, en lo absoluto. Tenía que encontrar el espacio para mí misma, porque yo lo daba a las personas que estaban alrededor de mí, y que abrazaba tanto. Quería mostrar mi amor porque tenía que ser la excepción. Ser todo esto para mí misma me dio la clave para conocer otra parte de mi mente creativa, y que me ayudó a acceder a algo diferente. 

A lo largo de tu carrera hemos sido testigos de grandes colaboraciones que han marcado hitos en tu trayectoria como artista y que, para muchos de los artistas con los que has trabajado, también han representado un antes y un después. Sin embargo, ninguna parece acercarse a la dimensión de la que realizas en Baraja Bendita: Becky G y Rebecca. ¿Qué te llevó a decidir conectarlas de una manera tan íntima y significativa para ti? Y, sobre todo, ¿por qué hacerlo en este momento de tu carrera?

Yeah! No entré a este disco diciendo: ‘No quiero hacer nada de colaboraciones’. Técnicamente sí tengo colaboraciones con este disco: escritores y productores que han hecho esto posible. Sin embargo, para ser sincera, en los featurings sí tenía en mente diversos artistas con quienes podría cantar las canciones, pero fue la primera vez que amé tanto los temas como eran, sin nadie. Yo era mi propio feature. Era la persona cantando y descubriendo diferentes tonos de voz que me ayudaron a traer diferentes texturas a las canciones. Dije: ‘Qué padre que pueda hacer todo esto yo solita y amarlo como es’. Fue la primera vez en mi carrera que me sentía así: tan empoderada y segura. Sentí que fue una bendición que recibí del universo, porque me sentía lista para hacerlo por mi cuenta, y si fallaba, era algo que me da mucho orgullo. Es un reflejo de la mejor colaboración que ha llegado a mi carrera: Becky G y Rebecca. Después de que lancé mi documental y mis dos anteriores discos, Esquinas y Encuentros, que son el regreso a mis raíces y a mi niñez, sentí algo que sané dentro de mí, que me dio mucho más para regresar a estos ritmos del pop y urbanos, pero sintiéndome y cantando diferente. Tenía más esencia de Rebecca, no solo de Becky G. 

La metáfora de la baraja implica que no eliges las cartas que recibes, pero sí cómo las juegas. ¿Hay alguna carta que te haya tocado que todavía no sabes cómo jugar?

¿Sabes qué? [Risas] Desde el principio de mi carrera me han dicho: ‘You have to learn how to play or you’ll get played’. Esto significa que tienes que jugar el juego o vas a perder. No importa si uno sabe o no sabe, tienes que hacerlo. Yo, desde muy pequeña, tenía que hacerlo. Yo no tenía todas las respuestas y no sabía nada. Tenía padres que eran niños, básicamente; estaban descubriendo y creciendo con la vida, al mismo tiempo. Yo creo que es más de tener ganas, fe e intuición para hacerlo. Es una locura, porque hoy en día estoy más consciente de lo que hago. La Becky de 9, 12 o 15 años que estaba descubriendo esta industria y tratando de abrirse camino como artista, sin nadie que la guiara. En mi familia nadie era músico, productor ni artista; nadie tenía relación alguna con la música. Es una locura el hecho de que me atreví y continué, aunque no tenía las cosas claras. A veces es eso: llevarlo día a día y ver qué pasa. 

Me parece asombroso porque, aún así, con muchos baches en el camino, te convertiste en una de las voces femeninas con más poder en la industria. 

Muchísimas gracias, de verdad. 

En este disco, y todos estos años de evolución y transformación que has pasado, considero que eres de las artistas que más tiene conciencia sobre lo que es tener un reflector en la vida. ¿Crees que hay un precio muy alto a pagar por la fama?

Muchas gracias, Ximena. Y sí, claro que sí. No es nada fácil. Creo que hay muchas cosas que son muy padres y es una bendición lo que tengo: puedo viajar, conocer diferentes países, culturas y personas. Esto es algo súper bonito, pero ni siquiera tienes que ser artista para saber que hay muchas presiones que existen en la sociedad. Esto ya es mucho, ahora súmale cuando eres figura pública: cuando ganas, ganas a lo grande; cuando pierdes, fallas y no se olvidan de recordarte que lo hiciste. Es muy difícil porque no te da el espacio de ser un ser humano que también está aprendiendo, sanando y muchas cosas más. Es muy difícil. Siento que en los días de old Hollywood, donde no teníamos nada de internet y redes sociales, solo podíamos ver a los actores y artistas de vez en cuando: alfombras rojas, en la tarima y demás. El detrás de cámara, hoy, tenemos más contenido sobre eso, y tenemos más chance de ver a nuestro artista favorito o favorita y tomarnos una foto, hasta lo podemos ver desayunando o comprando algunas cosas para el hogar. El acceso es muy diferente al que teníamos antes. Creo que esta es nuestra oportunidad para sanar cosas en la sociedad: demostrar que no somos perfectos y nunca lo fuimos. Sí siento que un ser humano merece su privacidad porque es muy importante. Estar en esta posición no la dan así como si nada: uno tiene que dar el tiempo, el sacrificio y la dedicación para ganarlo, y así, poder inspirar a los demás.

Considero que este es un mensaje que conforma Baraja Bendita: poner límites, tal y como lo has hecho. 

Totalmente. 

Durante tantos años tu identidad estuvo construida alrededor de sobrevivir, trabajar, demostrar y complacer, ¿quién eres cuando ya no necesitas hacer nada de eso?

Soy libre. Me siento libre y con paz. El éxito en la vida es estar bien contigo misma, y siento que, en cada obstáculo que me ha presentado mi sueños y Dios, me ha sanado y me ha dado la oportunidad de liberarme más. Con Baraja Bendita, siento que estoy cumpliendo un ciclo. No sé si te gustan los horóscopos, pero es cierto que estoy en el punto final de mi saturn return, entonces no me sorprende que esté sintiendo que estoy cumpliendo un ciclo en mi vida, y no solo en lo artístico. Esto me hace sentir como una nueva artista, con una mentalidad que me hace querer comer el mundo entero. Tengo muchas ganas de crear y me siento muy inspirada. Me siento más cerca a la Becky de 9 años que inició con todo esto, pero 20 años después. Esto es una locura, pero así me siento. 

XIMENA ZAMBRANO

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