La música siempre ha sido parte esencial en el camino vital de MaYita; “Es la herramienta con la que entiendo la existencia y al ser humano”, dice la artista colombo estadounidense. Desde pequeña empezó a estudiar el violín, y más tarde estudió música clásica en La Habana y en Nueva York. También hizo parte de la agrupación Pacha Massive, firmada con Nacional Records, con la que se presentó en importantes escenarios alrededor del mundo.
“Sin embargo, sentí el llamado de profundizar en el camino espiritual y ancestral, y durante varios años me dediqué a la medicina, la ceremonia y el silencio”, recuerda. Ahora MaYita ha regresado a la música con un proyecto en el que une su experiencia artística y ceremonial, “donde cada canción es una ofrenda, un rezo y una herramienta sagrada de sanación”.
Para ella, la música es medicina porque nos recuerda quiénes somos. “A través de la vibración, la palabra y el ritmo, puede abrir espacios de memoria, sensibilidad y conexión con la tierra, con nuestros ancestros y con el presente”. El simple hecho de cantar, escuchar o simplemente dejarnos llevar por una melodía “puede transformar la energía, liberar emociones y devolvernos a un estado de equilibrio y unidad”. Desde su experiencia, la música no solo sana al individuo, sino también a las comunidades, porque convoca las almas en un mismo latido que puede dar forma a una cultura, a un legado.
El sonido de MaYita parece tejerse con los ecos de muchos pueblos, de los saberes y las lenguas ancestrales, gestados en el pulso de la Tierra. Somos, su nuevo álbum empieza con un extenso canto a las abuelas, para luego invocar al Gran Espíritu y recordarnos el origen de la vida y la medicina del amor. Esta es una producción que suena elaborada, cuidada en cada detalle para conectar con la espiritualidad de cada persona que la escucha; su carácter orgánico, mayoritariamente acústico, transmite una calidez y una profundidad que cautiva en cada compás.
Ante una artista que ve la música de esa forma, es casi obligatoria preguntarnos por su perspectiva ante la Inteligencia Artificial y el impacto que esta ha empezado a tener en el quehacer de quienes se dedican a este oficio. “Creo que la Inteligencia Artificial es una herramienta poderosa, pero también un gran desafío para la música”, dice. MaYita piensa que la IA es capaz de “expandir la creatividad y ayudarnos a producir, explorar y llegar a nuevos territorios sonoros”. Sin embargo, cree que debemos plantearnos preguntas de fondo ante esta nueva realidad. “¿Qué es lo verdaderamente humano e irreemplazable? La voz del espíritu, la emoción y la intención con que nace una canción. Desde mi perspectiva, la música es un rezo vivo, y eso solo puede surgir de la experiencia profunda del ser. La tecnología puede acompañar, pero la verdadera medicina de la música sigue naciendo del corazón”.
Por eso, para MaYita, Somos habla de volver al origen, a lo esencial, a la comunidad, todo con la guía del amor, la conciencia, la auténtica belleza y la verdad. No es un disco creado con el éxito comercial en mente, busca ser un legado espiritual y artístico: “Mi mayor deseo es que este disco toque los corazones profundamente. Que sea una herramienta de sanación, un recordatorio de lo sagrado que habita en cada ser. Espero que inspire a muchas personas a reconectar con su esencia, con su cultura, con su camino espiritual. Que sirva como un puente vivo entre mundos, entre generaciones, entre tradiciones”.


