La música llanera nace de la amplia y exuberante sabana de los campos colombo-venezolanos. Como la cumbia misma y la gran mayoría de géneros folclóricos de ambos países, proviene de la mezcla entre los pueblos indígenas, los españoles (gran parte de la esencia de la música llanera proviene de las músicas españolas) y los pueblos africanos.
Los cantos de vaquería y las historias cotidianas de la vida del campesino en las regiones llaneras de los países hermanos, han sido la gran fuente de inspiración para hablar y dar a conocer este género campesino, que con el pasar de los años y las generaciones, ha empezado a mutar y entrelazarse con las nuevas propuestas musicales como el trap o la música electrónica, además de encontrarse con sonoridades de diferentes lugares como el rock y el jazz.
Te presentamos diez artistas que reinventan la música llanera, llevándola a nuevos espectros sonoros que viajan desde Yopal, Colombia, hasta Los Caños de Meca, España:
Lady Arias:
“I am from Yopalito”, es la frase que destaca a la artista nacida en Yopal, Casanare. Al hablar de neo joropo, no podemos limitarnos únicamente a lo musical, especialmente tratándose de una artista que no solo rompió estereotipos, también destruyó las cadenas del machismo con amor a sus raíces y un gran talento. Como buena llanera, nos cuenta historias en sus canciones, letras que trascienden lo musical y se convierten en un grito valiente de vaquería y verdad: “le voy a contar una historia escrita en forma de canción, se trata de una lesbiana y cantante de profesión…” nos cuenta en su canción ‘Zumba Qué Tumba’.
Cimarrón:
“Su historia musical ha estado marcada por un profundo respeto de las tradiciones, pero ha abierto espacio a la exploración sonora que da cabida a instrumentos de la música latinoamericana, yendo más allá del arpa, el cuatro y los capachos. Incluso el contrabajo tiene cabida en Cimarrón, que por momentos coquetea con elementos del jazz y la música progresiva” nos cuenta Ricardo Durán sobre la agrupación Cimarrón, una agrupación que desde el conocimiento y respeto para con su folclor, nos derrocha con música llanera que se entrelaza con músicas del mundo como el jazz y exalta de una manera única y vistosa, lo que significa ser una llanera o llanero recio en el baile y el corazón.
Judeline:
La música llanera fue influenciada en gran parte por las tradiciones sonoras españolas. Desde Los Caños de Meca, España, Judeline demuestra el talento de su voz en la canción nominada al Latin Grammy a Mejor Canción Alternativa, ‘JOROPO’. Qué mejor escenario para evidenciar el poder que habita en las músicas de raíz y su capacidad para reinventar los sonidos del presente. Esta artista revelación de los últimos años, no solo entrelaza géneros folclóricos con nuevas sonoridades, sino que también reconstruye puentes que unen las distintas, pero cercanas, melodías de diversos países.
Laura Lambuley:
Graduada de la Florida International University en Miami, donde obtuvo su Maestría en Piano Jazz, es hoy una de las pianistas colombianas más destacadas. No solo por su talento, sino también por su versatilidad, ha logrado fusionar el jazz y la música clásica con los sonidos autóctonos colombianos que marcaron su infancia. En 2020 lanzó el disco Llano en Blanco y Negro, donde, como su nombre lo indica, el piano es el gran protagonista al ritmo de gabanes y joropos que enaltecen la música llanera y la llevan a nuevos escenarios en el mundo.
Gato e’ Monte:
El folclor hecho ciudad. Sin perder la escencia de varios géneros folclóricos de Colombia como la carranga, el bambuco y la música llanera, Gato e’ Monte abraza sus raíces musicales, cantandolas con el corazón citadino de un hincha de Millonarios. Sin importar una perfecta entonación o afinación, prioriza el sentimiento e interpretación al mejor estilo de cualquier campesino. Como dice: “desde chinche me pusieron al sereno sabanero, sol de alta montaña”.
Selva Volcán:
La venezolana es una de las artistas emergentes con mayor proyección de su país dentro del r&b latino y el pop. Dentro de su nueva propuesta musical, apuesta por la mezcla de diferentes ritmos electrónicos que juguetean con el pop y el r&b, y en el caso de la canción ‘La Cruz’, con la música por excelencia del folclor venezolano, la música llanera, dejando en claro que el neo joropo es un camino creativo que podría abrir muchas puertas en el futuro de la música latina.
El Yopo:
Una recia interpretación junto a la bandola llanera no podía pasar desapercibida. Como él mismo lo dice, su música es un viaje entre el pasado y el presente de la música llanera colombiana, que durante la travesía, se conecta con sonidos provenientes del rock y ska, entre otros, haciendo de su música, no solo un viaje sonoro, también sensorial que te envuelve en un universo que podría describirse como psicodélico.
Chimó Psicodélico:
Un tabaco de mascar curado que tiene una consistencia de jalea, parecido a la pasta dental y se usa tradicionalmente en los departamentos colombianos de los Llanos Orientales. El chimó, a pesar de que es un estimulante, disminuye la sensación de hambre y fatiga.
Eso es Chimó Psicodélico, un grito de resistencia a ritmo de punk, rock, música electrónica y música llanera, un grito fuerte que demuestra que no hay hambre y fatiga, solo ganas de mover al mundo desde Arauca, Colombia.
C4 Trío:
No hay mejor experiencia sensorial para un amante de la música, que dejarse llevar por un instrumental que te haga sentir. C4 Trío es una agrupación que gira en torno el mágico y raizal sonido del cuatro venezolano, instrumento fundamental dentro de la música llanera, pero que en las manos de estos virtuosos músicos, ha evolucionado su sonido, llegando al jazz, pop, salsa y demás géneros que podamos imaginar.
manchad0:
Un personaje que camina por la música de manera atípica, con un estilo ecléctico y a la misma vez emo. Es una mirada diferente y llamativa a las músicas que podemos nombrar como “neo”. Su propuesta no solo está encaminada en modernizar géneros como el vallenato y la música llanera, es una propuesta mucho más compleja, una propuesta intrigante a la que esperamos, con el pasar de los años, encontrarle respuesta… o mucha más intriga.


