“Yo soy un cantante torero”: Andrés Calamaro

Con el cantautor argentino no hay conversación vacía

Por  MELISA PARADA BORDA

septiembre 25, 2023

Cortesía prensa

“Ni siquiera me entusiasma tanto salir de gira, no soy un enamorado del trabajo, podría vivir para sentarme en un bar a leer o conversar”, dijo Andrés Calamaro en su portada de Rolling Stone Argentina un par de meses antes de comenzar su tour actual que inicialmente lo llevó de visita por diferentes ciudades de España.

Para su paso por América tuvo que cambiar los viajes en tierra por los vuelos en avión, pero antes de cruzar el océano, el cantautor argentino tuvo unos minutos con Rolling Stone en Español. Aquí se refleja que hablar con él es esperar que la charla más sencilla se transforme en una conversación más profunda.

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¿Cómo te ha ido en las fechas que ya has dado este año?

De momento hemos hecho tres meses de gira, todos los conciertos fueron en España. Estuvimos en los mejores teatros en Sevilla, en La Coruña, en Pamplona, en Barcelona. También hicimos festivales al sur y terminamos en Jerez de la Frontera, en Marbella. Jerez es una cuna del cante, es una ciudad que tiene mucho sentido musical para los cantantes y todos los que somos sensibles, amorosos y aficionados a la música. Jerez de la Frontera es donde nacieron los mejores cantantes de flamenco, los mejores del mundo. En los barrios, San Miguel y Santiago, las estatuas son estatuas de artistas: La Paquera de Jerez, enorme cantante brutal o Lola Flores, con todo su encanto, su garbo contemporáneo clásico. Así que estuvimos en Jerez con los músicos, recorriendo esos barrios y solo verlos ya despierta un mayor apego por la música, esa sustancia mágica, efímera y en algunos casos, eterna.

¿Cómo están tus ánimos para ofrecer las siguientes fechas en América?

De ánimo bien, pero estoy cansado y todavía no he empezado. La gira en España va a resultar casi cómoda en cuanto a traslados y hoteles, llegamos en tren, las carreteras son muy buenas y nada está demasiado lejos. Esta segunda parte de la gira va a ser distinta porque vamos a Centroamérica, tocamos tres veces en Sudamérica, volvemos a México y hacemos una gira interesante por la costa este de los Estados Unidos que comprende tres ciudades de La Florida y dos al norte en Manhattan, Nueva York y Boston. Luego vamos a Puerto Rico, Cali, Poncio y San Juan que como Jerez de la Frontera, tiene mucho significado para un músico. Lo mismo que Estados Unidos, los estados del sur son una bandera y una raíz que todos adoptamos de lo que escuchamos que se nos metió bajo la piel.

Vamos muy atentos para hacerlo bien, con el mismo compromiso. Yo soy un cantante torero, es decir, ningún concierto va a ser igual conmigo. No llevamos ni grabaciones, ni pistas, ni coreografía. Entonces uso la metáfora del torero por lo siguiente: el torero no sabe qué clase de toro va a salir, si va a ser bravo, si va a ser manso, si le va a faltar fuerza, se va a ir de menos a más o de más a menos, si va a ser ambicioso. Aunque acá no hay toro, es un concepto que logré hacer mío, para lo bueno y para lo malo. Cada concierto es puro, es distinto, voy a interpretar. Lo dijo Atahualpa Yupanqui, el Buda del folclore y la tierra en Argentina, poeta, músico, cantor: “Si la tierra nos elige para ir a cantar, no es para tu vanidad, es para tu sacrificio” y hago propias esas palabras. No va a ser por vanidad, me espera una tremenda responsabilidad, la asumo y me preocupa. Espero llegar vivo y cantando bien porque van a ser tres meses hasta noviembre.


“Tengo muchísima música que nunca nadie ha escuchado porque la música es algo personal y el contacto con la música es algo personal”.


¿Cómo sigue siendo tu posición frente a las giras? ¿Sigues sintiendo entusiasmo?

Sí, más que antes. Las disfrutamos más y mejoramos como grupo y concepto. Para mí, las giras son una oportunidad de cantar mejor que el año pasado o que el mes pasado. Cantar mucho mejor que hace 10 años, por supuesto. Como cantor, es un desafío, pero además es la oportunidad de cantar mejor y mis compañeros sienten lo mismo. Creo que disfrutamos más. Es una lotería, no siempre las sensaciones son iguales. Por ejemplo, terminamos los conciertos con un pasodoble taurino y exhibiendo un capote de torero. Hay ciudades en donde se enfadan un poco por esto que es simbólico o no simbólico, lo que quieras, es un aliento iberoamericano a la libertad y a la profunda estética conceptual litúrgica que cierran un profundo episodio iberoamericano. El rock and roll existe para gustar y para ofender, qué mejor que ofender con un pasodoble de torero.

Andrés, ¿tú qué opinas de las presiones que hay ahora de sacar música original inédita todo el tiempo para “mantenerse vigente”?

No estoy tan seguro yo que esa sea la forma de mantenerse vigente, pero hoy en día es verdad por la forma en que consumimos y nos dejamos consumir por el streaming y por la actividad permanente en redes sociales. Pensemos en la palabra “redes”, a ver, ¿qué concepto tienen los peces del río de las redes? Uno pésimo, ¿verdad? Les ahoga, los elimina y los agarra todos juntitos para terminar en una lata de sardinas. Es posible que haya que ofrecer permanentes novedades por el déficit de atención. Me imagino a una persona escuchando un disco completo y lo aplaudo. Yo también siento ese déficit de atención. No me consta que los discos que publicamos sean perfectamente escuchados, pero para eso el contrapunto es la gira. La gira es música próxima a tiempo real, entonces ahí nos podemos concentrar todos una hora y media o dos horas, tanto público como músicos, pero es verdad que hay una paradoja en lo que es la música y la producción de la música.

La dinámica de presentar cosas nuevas todo el tiempo no siempre significa mayor creatividad. Me encantaría todo el tiempo estar mostrando cosas porque me encanta el estudio, las grabaciones en vivo son muy buenas, el archivo es muy completo, pero tampoco estoy invitado a esta frecuencia dinámica de la que estamos hablando. Somos de la vieja escuela y espero que en la gira el público lo agradezca porque todos los sonidos que presentamos salen de nuestros micrófonos y nuestros instrumentos. Las cosas son como son y aprendí a no protestar, a no quejarme y vamos para allá. Si hay novedades todos los días, esperemos que sean muy buenas. Últimamente ha presentado en el hip hop, Kendrick Lamar, Travis Scott, siempre hay cosas buenas. Creo que el hip hop, que cumple 50 años, se mantiene fresco e interesante.

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¿Qué opinas de este tipo de listados que buscan calificar la grandeza de ciertos artistas en un género musical específico?

Estos listados deben estar preparados el día primero de enero. Las hijas de mi novia son niñas que tienen entre 7-11 años y todo el tiempo están cantando canciones nuevas y desconocidas de memoria, algunas con coreografía. Ni sé dónde las escuchan, pero se las aprenden. A mí no me afecta mucho porque yo elijo la música que quiero escuchar. Además los músicos, cuando estamos haciendo algo propio y personal, ya sea una gira, grabaciones o disco, no encontramos un momento para escuchar mucha música nueva. Depende de una curiosidad extrema o de un estudio en particular, sentarse y aprender de jazz, de blues, de salsa, de flamenco, de tango. Hay mucha música muy interesante y esa es mi dinámica. No estoy todo el tiempo escuchando música, pero convivimos un montón de cantantes, artistas y productores, me siento amigo de todos o casi todos.

¿Qué piensas cuando a ti se te nombra en un listado de los mejores músicos de rock en español?

A ver, yo hice lo mejor posible. No obstante, no sé si las canciones más populares me representan. Empecé de muy joven, siendo aspirante a músico. Estudié jazz, música de vanguardia, tocaba instrumentos y sigo tocando instrumentos, me gusta el estudio. No siempre hago música para entretener. En la búsqueda conceptual, hay que poner el cuerpo o el alma si es que existe, entonces hay muchos momentos que son solitarios en la fábrica de música rara y satánica. Tengo muchísima música que nunca nadie ha escuchado porque la música es algo personal y el contacto con la música es algo personal. Es el corazón y la cabeza de uno mismo conectando con otros, es la primera red social. No son redes sociales, son ángeles conectados escuchando música como usted y como yo.

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