Y el fuego sigue ardiendo

Tricky nos habla sobre el papel decisivo de la libertad y el poder femenino de ‘Adrian Thaws’

Por  VALERIA VILLEGAS

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
Compartir en email

Zlatimir Arakliev

EXTRAÍDO DE RS139, DICIEMBRE 2014

Envuelto en llamas, el rostro de Adrian Thaws parece hacer un guiño con la portada del disco. Arde con más pasión que antes, mas el fuego abrasador en este LP tan sólo presenta un vistazo a la complejidad de Tricky. El dibujo permanece sin terminar.

A más de 25 años de su delirante debut, Maxinquaye –que le confirió el estatus de seductor y beligerante ícono de los años noventa– Adrian Thaws sigue apasionándose por el que considera el objetivo último de la música: “Si puedo tocar a las personas, eso me hace darme cuenta de que es la razón por la que hago esto. Cuando estaba en Massive Attack, sabía que había gente dentro de la banda que no estaría contenta con las perspectivas que yo tenía. Porque los conozco como personas, porque ellos quieren [cosas como] millones de visitas [en YouTube]; olvidan la suerte que tienen”.

De ahí parte el libre espíritu de Adrian Thaws, segundo lanzamiento que hace a través de False Idols, su propio sello disquero: “Hago lo que quiero. Creo que la libertad es lo más importante para un artista. Cuando estaba con la disquera anterior, no podía hacer eso. Comencé a sentir como que era un trabajo, no quiero sentirme así cuando estoy haciendo música”, apunta.

Además, la ferocidad femenina es ineludible en este trabajo: Cuenta con la fiel colaboradora de Tricky, Francesca Belmonte; “Gangster Chronicle” (cover de London Posse) es destrozada por el hip hop de Bella Gotti y “Silly Games” (original de Janet Kag) es aderezada con la versátil suavidad de Tirzah. Esta última se incorporó al proyecto a sugerencia de la hija de Thaws, quien además colabora en “When You Go”. “Mi hija sabía de lo que hablaba, no dudé un segundo. En mi otra disquera, el encargado nunca haría algo similar, nunca podría entenderme de ese modo.  Las mujeres me entienden mucho mejor que los hombres. Mucho de eso tiene que ver con la manera en que crecí: Nunca hubieron muchos hombres en mi vida, y las mujeres que me criaron eran fuertes”.

Esa temeridad heredada es la razón por la cual la esencia de su mote original, “Tricky Kid”, permanece: Se niega a atarse a las convenciones. “Lo único de lo que soy dueño es de mi música. Creo que eso se ha olvidado. Precisamente, la razón por la cual mi disquera se llama False Idols es porque hay artistas con muchísimos fans, pero no les importa. Quieren hacer dinero. Artistas como Kanye West, no les importa una mierda la gente. Antes, a los artistas de verdad les importaba. Bob Marley, Jimi Hendrix, John Lennon. Eso se ha perdido porque las corporaciones se han adueñado de la industria musical. Algunas de las razones por las cuales el mundo está tan descompuesto son la cultura de la celebridad, los políticos, las corporaciones”.

Es a la luz de esa sabiduría que al mirar atrás, a aquel momento de 1995 en que Tricky reclamó su autonomía e inundó la cultura popular con “Hell is ‘Round the Corner”, uno no puede evitar preguntarse qué aconsejaría Tricky Kid de entonces. “Me diría: ‘Todo va a estar bien. Ahora mismo estás confundido. Cuando llegues a cierta etapa, te darás cuenta’. Cuando lancé Maxinquaye, quería cambiar el mundo musicalmente. Me dije: ‘Voy a cambiar todo. A la mierda’, muy punk. He sido puesto en esta posición para ayudar a otros, así que me diría: ‘La razón por la cual crees que haces esto no es la correcta. Te toparás con gente que te mostrará por qué estás aquí, así que todo va a estar bien’”.

Con ese fuego renovado, Tricky sueña con volver a México el año entrante, planeando una gira en Sudamérica en cuanto le sea posible. Paradójicamente, la experiencia ha reforzado su abandono. Sin disculpas ni concesiones: Miremos a Tricky y su ingenio incendiarse. 

Escucha Adrian Thaws: