Vetusta Morla: “Para nosotros siempre es un reto buscar nuevos caminos»

Antes de sus shows en Buenos Aires y Cosquín Rock, la banda española que cambió todas sus formas en su último disco, habló con Rolling Stone sobre su inquieto presente

Por  JUAN FACUNDO DÍAZ

febrero 14, 2023

Foto: Gentileza Prensa

Vetusta Morla abrazó el gatopardismo. Para Cable a tierra, su sexto disco de estudio, la banda española cambió todas sus formas. En una aventura colectiva y celebratoria de la identidad, la raíz y los orígenes, el grupo se despachó con un puñado de canciones con aires del folklore ibérico y de algunos matices latinoamericanos. Sin embargo, aun así, nada cambió. Lograron la proeza de incorporar nuevos elementos a su sonido sin modificar una sola cuota de su esencia de vértigo y desparpajo rockero, ese que cultivaron durante sus 25 años de historia. Y es Cable a Tierra, además, la excusa que los trae por quinta vez a la Argentina. Después de cinco años, la banda regresa al país para presentar el disco este próximo 17 de febrero en Buenos Aires en el Completo C Art Media y el 19 en el festival Cosquín Rock de Córdoba

A pesar del poco tiempo desde su estreno, el último disco de la banda no deja de cosechar hitos para el grupo. Para la 23ª edición de los Premios Grammy Latinos, el último álbum recibió tres nominaciones: “Mejor Álbum de Pop/Rock”, “Mejor Canción de Rock” y “Mejor Vídeo Musical Versión Larga”. Además, su presentación oficial significó el primer show en un estadio de fútbol para Vetusta Morla ante 35.000 personas, algo que registraron en un álbum en vivo al que bautizaron Bailando Hasta el Apagón. Y como ninguna aventura puede hacerse en solitario, la banda decidió ampliar su formación en vivo para trasladar las canciones a los shows de la gira. Fue así que incorporaron a seis músicos de la escena tradicional castellana y gallega: El Naán y Aliboria. “Hicimos shows de dos horas y pico”, cuenta David «El Indio» García, baterista de la banda, en diálogo con Rolling Stone. “Ellos intervenían en casi la mitad de las canciones, aparecían, hacían partes propias, estábamos todos juntos, tocábamos, luego volvían a salir e interactuar en diferentes momentos. Eso generaba momentos mágicos en el escenario donde la intensidad y lo que sucedía ahí era bastante más potente que las propias canciones cuando las tocamos nosotros los seis. Era muy especial”, dice. 

Esa particularidad asignada al álbum y a sus shows se debe, en gran medida, a la novedad en la búsqueda estética que tiene el sonido del disco. “Para nosotros siempre es un reto buscar nuevos caminos. Siempre intentamos hacerlo en cada nuevo disco”, dice David. “Cable a Tierra nos ha dado un aprendizaje muy bueno con respecto a todo lo que tiene que ver con la música tradicional española y también latinoamericana. Ese es uno de los puntos fuertes del álbum. Hemos metido detalles, elementos y cosas que tienen que ver con esos mundos que para nosotros antes eran un poco más ajenos. Y es la satisfacción, por un lado, de recuperar un poco toda esa música. Y por el otro, el aprendizaje que nos planteamos”. 

(Foto: Gentileza Prensa)

Esa búsqueda de nuevos horizontes estuvo impulsada, inevitablemente, por la pandemia y por las inquietudes artísticas de una banda que busca mantenerse siempre en movimiento. Si bien no es un disco que hable de ese momento histórico en particular, sí carga con sus resabios emocionales. “Es el hecho de tener que, de repente, ser conscientes de nuestras vidas, de nuestro entorno inmediato, de nuestro entorno más cercano, de nuestra familia, de nuestras raíces, del pueblo de tus padres y el pueblo de tu abuelo”, explica David. “A veces los que vivimos en las grandes metrópolis vivimos de espaldas a todas esas zonas rurales. En el caso de España, en la segunda mitad del siglo XX, hubo una gran emigración a las ciudades y las siguientes generaciones crecieron ahí, dando la espalda a todo eso que sucedía musicalmente en esos sitios pequeños y que no era el mundo anglosajón, que ha sido siempre nuestra principal influencia. Por eso también todas esas músicas se habían quedado un poquito olvidadas. Y creo que eso ha sido una de las cosas que nos ha hecho ser conscientes de todo eso y decir: ‘vale, esto es nuestro cable a tierra, aquí estamos’”. 

Sin embargo, y aún embarcados en la experimentación, Vetusta Morla no tuvo la pretensión de apropiarse de esos otros lenguajes sino más bien integrarlos a su propio sonido para crear nuevas formas estéticas y musicales. Porque David, en esa línea, advierte: “Este no es un disco de folklore, para nada, es un disco de Vetusta. Nuestra manera de hacer música sigue presente”.

El punto de partida de la investigación fue la inquietud por un pandero cuadrado de origen árabe. “Hace unos años empezaron a llamarme la atención los instrumentos de percusión tradicional española. Hay una gran cantidad de instrumentos y de legado musical en España debido a toda la influencia de la ocupación árabe que hubo durante tantos siglos en la Península Ibérica. Ahí empecé un poco a conocer un poco lo que era el mundillo de la música tradicional. Por ejemplo, en el caso del flamenco, esa manera social y cultural que tiene la comunidad gitana de hacer música y de mostrarla. Y de repente nos hemos dado cuenta de que había personas que eran más cercanas a nosotros, no étnicamente, pero quiero decir, estaban más cerca, eran más semejantes a nosotros y que también tenían una musicalidad muy interesante, muy buena y muy grande y que no conocíamos. Entonces, a raíz de esto, nos hemos adentrado en todo este mundo y cuando empezamos a componer el disco aparecieron un par de canciones que tenían que ver con esto y dijimos, ‘oye, este camino puede ser interesante’. Cuando salió ‘Puñalada Trapera’, que es la primera canción que abre el disco, fue como: ‘wow, esto es un camino interesante. Vamos a dejar que aflore, vamos a dejar que salga’”. 

El resultado fue, en contraposición con Mismo sitio, distinto lugar, su disco del año 2017, una serie de canciones donde conviven las reminiscencias tradicionales con el rock, el pop y las texturas electrónicas de la banda, con más aire, cierta calma y sin tanto vértigo. Es un disco frágil, sensible, que habla sobre la idea del cuidado de los demás, cuidarse los unos a los otros. Y es un disco también que a su forma dialoga con Latinoamérica. “Nosotros intentamos estar siempre permeables a estos momentos musicales que pueden suceder cuando viajamos por Latinoamérica e intentar ir aprendiendo y vivir las músicas que existen en los sitios que visitamos. Eso está presente, se vive y se nota también en nuestra música de alguna manera. Tengo pendiente comprarme un bombo legüero en alguno de estos viajes”, dice entre risas. Otro de los puentes que han tejido con la Argentina es, por ejemplo, la aparición de Wos en su último álbum en vivo. El rapero colaboró en “Consejo de Sabios”, uno de los clásicos del grupo. “Nos dijeron que le gustaba la banda y que estaba en España tocando. Quiso venir a vernos y lo conocimos. Hubo buena onda y dijimos, “pues hagamos algo juntos”. Fue espectacular, la verdad. Fue increíble”, dice David.

Es ese vínculo el que se completa con la vuelta de la banda al país después de cinco años. “Estamos encantados de volver a Argentina. Llevamos unos cuantos años sin ir y teníamos muchas ganas de volver. Y además, no solamente tocar en Buenos Aires, que es lo que hemos hecho siempre, sino también tocar en Córdoba”, dice David. Para Vetusta Morla, desde su primera visita allá por el 2009 en la que dieron un show en La Trastienda de San Telmo, es la primera vez que salen del circuito porteño de escenarios. “Según van pasando los años, vamos evolucionando en Latinoamérica. Es cierto que no es una evolución grande, porque nosotros no somos un grupo de grandes hits, ni de radiofórmula. Pero somos un grupo de trabajar, de ir poco a poco, de ser honestos con la música”. Y aunque quieran e intenten cambiar, aún cuando incorporen nuevos matices a su sonido, cuando la investigación y sus inquietudes los lleven por nuevos horizontes, es esa la identidad de la que no se podrán desprender.