Un homenaje al camino de Andrés Cepeda: BOGOTÁ

El artista nos cuenta su recorrido por la vida, la ciudad y la música

@mccallefilm

En la década de los 90s nació la banda Poligamia, un grupo de pop rock bogotano que fue la semilla y primeras ramas de carreras musicales con gran éxito, carreras llenas de talento y sentimientos por compartir con el mundo. Finalizada la etapa de la banda, Andrés Cepeda se vió inmerso dentro de un hueco en donde no visualizaba un camino claro, un camino que más adelante iba a estar lleno de aprendizajes, éxitos y sobre todo buena música. 

Con más de 35 años de carrera musical, Cepeda a hecho un viaje sonoro que va desde el rock hasta la trova cubana, pasando por los boleros y la cumbia conocida como “chucu chucu”, una trayectoria que ha dejado en el camino discos que han acompañado a millones de corazones rotos, saltos de alegría y noches de reflexión. Eso es BOGOTÁ, un disco que rinde homenaje al camino sonoro que ha recorrido Andrés Cepeda. 

Dentro de la caótica Bogotá, ¿qué es lo que la hace especial?

Ese mismo caos, es una ciudad cero predecible, una ciudad caótica, difícil y fría [Risas], es una ciudad plural, hay mucha diversidad y eso la vuelve una ciudad con muchas cosas a nivel cultural. Bogotá tiene una gran noche, está llena de habitantes de Bogotá, eso es distinto a los bogotanos, es una especie bien particular. Es una ciudad que te obliga a buscar los sitios amables y los momentos especiales, eso es lo que vuelve especial a nuestra capital, es una ciudad que tiene mucho tema, no es simple ni aburrida, es única. 

Bogotá ha cambiado mucho con los años. ¿Qué recuerdos son los que más nostalgia le producen de esa Bogotá de su infancia o adolescencia?

La ciudad ha crecido mucho en todo sentido, pero la esencia no ha cambiado tanto, desde su fundación Bogotá siempre ha llevado consigo todos los adjetivos que decíamos ahorita, una ciudad complicada.

Nosotros siempre nos hemos quejado de la movilidad, pero obviamente cuando había dos millones de carros menos era más fácil [Risas], recuerdo la carrera 15 cuando todavía era de doble vía, cuando llegó la ciclovía, eso fue una revolución y ver a toda la gente saliendo los domingos era extraordinario.

Con mucha nostalgia recuerdo los primeros festivales de Rock al Parque, fueron algo nunca antes visto y abrían una posibilidad enorme para las bandas de ese entonces, de presentarse frente a tantas personas; los que hacíamos rock en Bogotá antes del festival, nos presentamos en lugares pequeños, donde máximo nos podían ver 100 personas, por eso esas primeras versiones de Rock al Parque fueron muy emocionantes.


Ese es el gran logro de la carrera, que gente tan distinta, de distintas generaciones se encuentren en mi música. 


Otra cosa que añoro de ese entonces era el Festival de Teatro, era algo único en Latinoamérica. También siento nostalgia con esa Bogotá parroquiana, todavía se mantiene un poco pero ya no tanto, donde uno conocía muy bien a sus vecinos, a las familias de las personas que vivían cerca a uno. 

Había una cosa muy bonita, antes, cuando el campesino llegaba a la ciudad seguía siendo campesino y era muy bonito verlo, se sentía en la comida, en los barrios, en sus costumbres… Eso ha cambiado mucho, ahora cuando las personas de zonas rurales llegan a la ciudad, cambian de chip rapidísimo, olvidan su herencia. 

Un disco que rinde homenaje a la carrera de Andrés Cepeda… ¿Cómo definiría que ha sido su carrera musical?

Larga [Risas], han pasado muchos discos, mucha música, muchos años, muchas experiencias. Las tecnologías han pasado al frente mío, la manera de consumir música, de producirla, colegas que han estado al lado mío y desafortunadamente ya no están.

Además de la música, también ha habido una gran visión de la industria, cómo se ha transformado con el pasar de los años y como continúa transformándose, cada vez con una velocidad más vertiginosa.

Cuando empezamos, publicamos LPs y cassettes, al poco tiempo eran los CDs y de ahí para adelante toda la revolución digital, la pirateria, las plataformas piratas y después las legales… he visto durante mi carrera una industria dinámica que cambia rápidamente y que no para, no va a parar. Pienso que uno debe estar siempre en la postura de adaptarse, el que no logra adaptarse a los cambios, creo yo, va perdiendo vigencia. Junto con el equipo hemos tratado de entender esos cambios y adaptarnos.


Después, con el corazón roto y el amor con los boleros, fue que volvió a surgir mi carrera.


Para volver a la pregunta, es una carrera larga, que ha soportado muchos cambios pero que ha logrado mantener en foco lo que se buscaba desde el principio, un estilo y una manera de hacer música, hemos sido afortunados de que ha sido una carrera que ha tenido gran transversalidad en edades, grupos sociales… ese es el gran logro de la carrera, que gente tan distinta, de distintas generaciones se encuentren en mi música. 

Momentos mágicos y bellos me imagino que ha habido varios, pero también me imagino que ha habido momentos no tan agradables. ¿Qué momento durante su carrera nos puede contar que no haya sido agradable y cómo logró superarlo?

Varios. El más duro y que tal vez me dejó la lección más grande fue cuando se acabo la banda, cuando se termino Poligamia. El primer disco salió a inicios de los 90s y la banda se desintegró en 1998, eso para mi fue la gran decepción de la industria musical, ya no veía futuro, pensaba que todo se había acabado, pensaba en hacer ya otra cosa y así fue, empecé a hacer otra cosas, producir para otros artistas, escribiendo o desde mi profesión que es la ingeniería de sonido, iba a seguir en la industria pero ya no como artista.

Después la cosa de cantar me volvio a jalar, pero fue un momento de muchos duda, una crisis de decir: “esto no va para ningun lado”, el sueño de la banda hasta viejitos como los Rolling Stones se acabó, fueron años de mucho despiste, de mucha rumba, sin saber qué hacer. Después, con el corazón roto y el amor con los boleros, fue que volvió a surgir mi carrera pero ahora como solista. 

Ya para hablar del disco, ¿cómo surge esta idea y este homenaje para con su carrera?

Yo ya tenía la idea de hacer un disco que se llamara Bogotá, pero todavía no sabía bien cómo iba a ser y tampoco iba a llamar a Andrés y Mauricio, porque acababa de grabar con ellos más de la mitad del disco anterior y pues quería cambiar. Estaba yo en mi casa pensando, cuando me llaman Andrés y Mauricio de la nada, yo pensé que teníamos algo pendiente o algo así, cuando me dicen: “andamos acá pensando en una idea, tu sabes que somos tus fans desde chiquitos y queremos hacer un disco hecho por tus fans, un disco desde la perspectiva de un fan” ellos eran muy afiebrados a la vaina y se aprendían todos los instrumentos y todo de mis cancione, yo les dije que se iba a llamar Bogotá, ese era el inicio.

Créditos: @mccallefilm

Lo que empezamos a hacer fue una correspondencia entre una nueva canción con una de hace 30 años, esta con una de hace 10 y así fue que empezamos a construir el disco, como una comunicación entre una nueva canción y una pasada, por eso varias canciones suenan como un déjà vu de canciones pasadas. 

Canciones de amor hay y habrá millones, por eso me gusta tanto la canción ‘Prométeme’, es una visión muy real de lo que es el amor de pareja con el pasar de los años. ¿Cómo le llegó esta canción y por qué decidió interpretarla?

Eso es lo que me gustó de la canción, es una visión diferente. Normalmente las canciones de amor están bajo la pasiones, “te odio, te amo, te quiero tener, no te puedo ver más”, en cambio esta es apaciguada y madura, porque, nos queremos mucho pero así no será para siempre, lo que habrá siempre son problemas, ¿vamos a poder lidiar con ellos?, eso me pareció genial. Fue una gran idea de Juan Pablo Isaza, una maravillosa melodía, el me dijo: “yo tengo una idea de canción como rara…” y estaba buenísima esa idea.

Esa fue la primera canción que grabé para mi nueva disquera, para Warner, está canción jamás estuvo dentro de este disco, pero al final se terminó metiendo. Cuando la toco en vivo me gusta mucho ver cómo la gente le gusta y se sorprende con esta postura sobre el amor.

Otra canción que me sorprendió fue ‘Imagínate’ que saldrá en la versión deluxe del disco. ¿Qué consejo le daría a una persona que perdió o cree que perdió al amor de su vida? 

Eso nos va a pasar a todos. Hay otra canción que hicimos junto a Juan Pablo Isaza que se llama ‘Mi Pesadilla’, “mi pesadilla es que pasate y no te ví”, así dice la canción. Uno nunca sabrá el “que pudo haber sucedido si hubiera llegado primero a la fiesta, si en vez de mi amigo la hubiera besado yo [Risas]  o si hubiéramos sido vecinos” son universos posibles que no se dieron y que solo sirven para la imaginación, dan para pensar que lo que a uno sí le tocó, a eso que vivimos le debemos poner esa misma mística y magia de lo que no fue. 

Es bonito pensar algunas veces en lo que pudo ser y no fue, fantasear, pero no es la realidad.

‘Cariñito’, una cumbia peruana que después se volvió un infaltable en nuestras fiestas navideñas en la voz de Rodolfo Aicardi y que ahora en manos de Los Ángeles Azules y Andrés Cepeda tiene un nuevo aire. ¿Cómo fue todo el proceso creativo para hacer esta canción y por qué fue esta canción la seleccionada para este disco? 

Yo no sabía que era peruana, yo pensaba que era colombiana, toda mi vida juré que era así. La quise grabar porque de los recuerdos que recogí de la ciudad, uno que me marcó mucho fue el prom del colegio, fue en el hotel Tequendama, eso de: “con quién va a ir usted, con quién nos hacemos en la mesa” todas esas cosas. La canción de nuestro prom fue ‘Cariñito’, una canción ya vieja de Rodolfo Aicardi, justamente porque el cura de nuestro colegio le gustaba mucho la música vieja como Aicardi y Alci Acosta, esa era la música que nos llegaba y la que nos encarretaba.

Para este disco yo visité una cantidad de lugares de la ciudad, cuando pasé por el centro y el hotel Tequendama, entré, me tomé un trago en el bar del hotel y recordé todo lo del prom, tenía que hacer una versión de ‘Cariñito’. Ahí fue que me enteré que era peruana y ya sabiendo que no era colombiana dije: “invitemos a unos artistas que también hagan cumbia y que sean de otro país”, y quienes mejor que Los Ángeles Azules. 

Para lo que se viene, ya has hecho varios discos en vivo durante tu carrera y ahora se viene uno nuevo. ¿Qué nos puedes contar de esta nueva producción? 

Este nuevo disco es completamente diferente, va a ser en un formato big band, un formato tipo bolero cubano de los 50s o jazz de los 40s. Es un formato que nace en Estados Unidos, después otros países latinos lo adoptaron para sus músicas hasta que llegó a Colombia con Lucho Bermúdez y Pacho Galán para dar a conocer en los clubes “fifi” de la capital la música costeña, es la música de la que se enamoraron mis abuelos, mis papás y todos creo yo hemos crecido de cierta manera con esa música, hay un repertorio que es bellísimo.

Ya había hecho un disco de big band en vivo pero de boleros clásicos que me gustan mucho, ahora lo que vamos a grabar en junio es lo mismo pero con repertorio colombiano. 

Créditos: @mccallefilm

Hablando de discos en vivo, mi favorito es Siempre Queda Una Canción (En Vivo), me gusta mucho la versión de ‘Amor Gitano’ junto al maestro Alci Acosta. ¿Cómo surgió la idea de grabar esta canción junto a él? 

¡Claro! Ese fue el primer disco que hicimos en vivo.

Y también fue la primera vez que Alci Acosta grababa en vivo.

Exacto, él siempre se grababa en el estudio y no en vivo, pero él es un artista tremendo, él podría grabar en vivo prácticamente lo que se le diera la gana. Cuando estábamos grabando estos primeros álbumes yo tenía tres referentes muy importantes, Buena Vista Social Club,  un disco de Feliciano que no sabría como es el original porque a mis manos llegó como 15 éxitos latinos y unos discos de Pablo Milanés que se llamaban Filin, esos sonidos me tenían maravillado. 

Uno de los covers que había grabado Feliciano fue ‘Amor Gitano’, canción que también había grabado Alci, ahí se me ocurrió, que buen invitado sería el maestro Alci Acosta, además como te había dicho, desde el colegio por el cura, la música de Alci Acosta la conocía muy bien, sus canciones eran clásicos para mi. Fue una nota grabarla con él, recuerdo que me dijo: “yo no quiero tocar piano, solo cantar” y yo le dije que de una. 

Usted es un referente para muchas personas hoy en día, pero, ¿cuáles fueron sus referentes y me imagino que hoy en día todavía tiene?

Como te decía, al inicio de la carrera solista los que te mencioné en la pregunta anterior, incluidos Benny Moré, Rolando Laserie, los tríos mexicanos… al verdadero inicio yo era más rockero, más de los Stones, los Beatles, AC/DC, Black Sabbath me encantaba desde pequeño, la salsa también me gustaba mucho, lo de La Fania, Ismael Rivera, para mi El Gran Combo de Puerto Rico era la Bíblia. Después de algunos años llegó el rock en español, entonces Miguel Ríos que para mi es un gran referente vocal, obviamente de Argentina Spinetta, Charly, Fito, más adelante Soda.

Ya para terminar me gustaría saber, ¿qué tanto ha cambiado Andrés Cepeda desde su etapa en Poligamia hasta este nuevo disco llamado BOGOTÁ? ¿y qué no ha cambiado?

Cuando era más jóven no era tan disciplinado, era muy loquito, eso fue cambiando con el tiempo. El hambre y el deseo de hacer música no ha cambiado nada, yo me despierto en la mañana siempre pensando en lo que vamos a hacer, tampoco ha cambiado el asombro de estar en el estudio, de trabajar con otros músicos, eso sigue igualito… lo que más ha cambiado es la seriedad, uno de jóven es un poco loco, tal vez pude aprovechar un poco mejor esos años, pero igual fueron años muy buenos [Risas]. 

SANTIAGO SANABRIA URIBE

Redactor / Editor Gráfico Senior

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