Violino d’Oro: un palazzo veneciano donde el diseño y la gastronomía cuentan la historia de la ciudad

Un hotel boutique de cinco estrellas y un restaurante íntimo que reinterpretan el espíritu de Venecia a través de la artesanía, el diseño y la gastronomía local.

octubre 1, 2026

Cortesía.

En el corazón de Venecia, a pocos pasos de Piazza San Marco y entre los canales que definen el paisaje de la ciudad, Violino d’Oro propone una manera distinta de entender la hospitalidad. El hotel boutique cinco estrellas de Collezione Em ocupa un edificio histórico del siglo XVII y convierte la tradición italiana, el diseño y la artesanía en parte esencial de la experiencia. Pero la propuesta no termina en sus habitaciones: dentro del hotel, Il Piccolo lleva esa misma idea a la mesa, con una cocina enfocada en la estacionalidad, los ingredientes locales y una reinterpretación contemporánea de las tradiciones venecianas.

Violino d’Oro es, ante todo, un proyecto concebido como una casa. Así lo define Sara Maestrelli, cofundadora y responsable de la visión del hotel, quien junto a Elena Maestrelli ha desarrollado esta propiedad como parte de una tradición familiar vinculada a la hospitalidad italiana desde hace más de tres décadas. La intención es que el lujo no dependa únicamente de la grandilocuencia, sino de los materiales, los objetos y la relación con el territorio. Cada elemento ha sido elegido bajo una filosofía que combina calidad, sostenibilidad y artesanía, privilegiando piezas locales y materiales naturales pensados para permanecer en el tiempo.

Cortesía.

La propiedad reúne tres edificios y 32 habitaciones que se extienden desde Calle XXII Marzo hasta Campo San Moisè y a lo largo del Rio de S. Moisè. Su arquitectura y decoración funcionan como un recorrido por distintas épocas y lenguajes: desde referencias al arte antiguo y las influencias orientales hasta piezas de arte y diseño contemporáneo. Más que reproducir una idea congelada de Venecia, el hotel busca mostrarla como un lugar de encuentro cultural, una ciudad cuya identidad ha cambiado constantemente sin perder sus raíces.

El diseño interior hace visible esa intención. El hotel incorpora textiles, vidrios y pisos realizados por artesanos italianos, incluyendo un seminato veneciano elaborado a mano por una de las familias más antiguas que todavía trabaja este oficio. En los espacios aparecen firmas como Rubelli, Venini, Martinelli Luce, Gebrüder Thonet, Richard Ginori y Cattelan Italia. Los textiles, producidos artesanalmente por Rubelli en Venecia, combinan terciopelos tradicionales y brocados venecianos en sofás, cojines, cabeceras y cortinas. En la entrada, tres grandes lámparas Poliedri de Venini ponen en escena la tradición del vidrio de Murano, mientras que el piso diseñado con mármol de Carrara y cemento continúa la historia del savoir-faire de la familia Asin.

Cortesía.

La experiencia, además, se extiende más allá del espacio físico del hotel. Violino d’Oro ofrece actividades diseñadas de acuerdo con los intereses de cada huésped: desde yoga al aire libre junto a los canales y clases de cocina veneciana hasta recorridos de ópera y clases de coctelería. También es posible acercarse directamente a los artesanos detrás de algunos de los objetos que forman parte del hotel, con visitas a talleres como Rubelli, Lunardelli y Micheluzzi. En Murano, incluso, los visitantes pueden trabajar junto a un maestro artesano dentro de un horno real para dar forma al vidrio con sus propias manos.

Il Piccolo: Venecia servida en pequeñas emociones

Dentro de esta misma filosofía aparece Il Piccolo, el restaurante del hotel, donde el chef Antonio desarrolla una cocina contemporánea que parte de los productos y sabores de la región. El concepto pone el foco en los vegetales, la temporalidad y el abastecimiento local, buscando mostrar la diversidad gastronómica de Venecia desde una mirada más actual. Con apenas nueve mesas y grandes ventanales venecianos que miran hacia Campo Barozzi, el restaurante mantiene una escala íntima que refuerza la sensación de estar entrando en un espacio privado más que en un comedor convencional.

Cortesía.

La cocina de Il Piccolo tiene una relación directa con el territorio. Las hierbas y verduras son seleccionadas en Sant’Erasmo y Treviso, mientras que el pescado proviene de la laguna. A partir de estos productos, el restaurante construye platos que dialogan con la tradición local, especialmente con los cicchetti: pequeñas porciones asociadas a los bacari venecianos y pensadas para acompañarse con una copa de vino o un spritz. La propuesta también incorpora cicchetti vegetarianos y veganos, una alternativa poco habitual en Venecia, ampliando la tradición hacia las necesidades y preferencias de los comensales contemporáneos.

Cortesía.

Entre los platos destacados aparecen un mini burger de garbanzos, papas asadas con mayonesa vegana Cajún, una tartaleta con crema de arvejas, feta griego vegano y limón salado, además de alcachofa sellada con mayonesa vegana de ajo negro y menta. La propuesta líquida está a cargo de Francesco, bartender premiado de Violino d’Oro, quien trabaja con bitters, licores y prosecco para crear aperitivos pensados específicamente para acompañar los cicchetti.

Cortesía.

En Il Piccolo, la comida busca provocar algo más que satisfacción gastronómica. El concepto se resume en la expresión “Piccole Emozioni”, pequeñas emociones, una idea que conecta la experiencia del restaurante con la visión general de Violino d’Oro: recuperar una relación más cercana con Venecia a través de sus materiales, sus oficios, sus sabores y sus tradiciones. El hotel aporta el espacio y la artesanía; el restaurante, el gusto y el ritmo de la vida local. Juntos forman una propuesta que entiende el lujo como una experiencia profundamente ligada al lugar.

Detrás de ambos espacios está Collezione Em, la marca hotelera de la familia Maestrelli, cuya filosofía de “gentle luxury” se construye alrededor del servicio personalizado, las experiencias auténticamente italianas y una cocina inspirada en el entorno de cada propiedad. En Violino d’Oro, esa filosofía encuentra una de sus expresiones más claras: un hotel que convierte el diseño y la artesanía en una forma de narrar Venecia, y un restaurante que lleva esa misma historia al plato.

MARTÍN TORO

Editor

  • 00:00
00:00
  • 00:00