Trump bromea sobre anexar como estados a Canadá, Groenlandia y Venezuela

El presidente estadounidense mencionó la idea de una posible expansión territorial en un contexto marcado por crecientes tensiones internacionales y cuestionamientos a la injerencia del país norteamericano en los asuntos internos de otros Estados

febrero 3, 2026

Mandel NGAN/AFP/Getty Images

Donald Trump volvió a generar titulares internacionales con una broma que tiene más de mensaje político que de chiste. Durante una cena en el exclusivo Alfalfa Club en Washington, el presidente planteó —a modo de broma— la idea de ampliar Estados Unidos hasta tener 53 estados: “Nunca ha sido mi intención convertir a Groenlandia en el estado número 51. Quiero convertir a Canadá en el estado número 51, Groenlandia será el estado número 52, y Venezuela puede ser el estado número 53”. Aunque sus palabras se dieron en un contexto informal, resonaron por el alcance geopolítico de la implicación de territorios soberanos que no pertenecen a Estados Unidos y las tensiones que han marcado su política exterior en los últimos meses.

En el caso de Groenlandia, la situación ha ido más allá de una simple broma. Trump ha reiterado abiertamente su interés en que el territorio pase a formar parte de Estados Unidos, argumentando que su control sería “vital” para la seguridad nacional frente a la influencia de potencias como Rusia y China, y que Estados Unidos “necesita” la isla para defender mejor sus fronteras árticas. 

Paralelamente, se han intensificado las preocupaciones en la región ártica: ejercicios militares y despliegues de tropas aliadas buscan reforzar la presencia europea frente a posibles presiones externas, y manifestaciones civiles en Groenlandia han subrayado el rechazo a cualquier intento de anexión.

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La mención de Trump a Venezuela como posible “estado 53” ocurre en un momento de transformación profunda para el país sudamericano. Tras años de crisis política y económica, la situación cambió drásticamente con la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026 como parte de una operación militar que desató fuertes reacciones internacionales.

En el terreno interno, bajo un gobierno interino encabezado por Delcy Eloína Rodríguez y respaldado por parte de la comunidad internacional, Venezuela está implementando reformas estructurales, como la apertura de su industria petrolera al sector privado para atraer inversiones después de décadas de control estatal. Además, se ha propuesto una ley de amnistía para liberar presos políticos y avanzar hacia la reconciliación nacional, aunque grupos de derechos humanos llaman a cautela por la persistencia de detenciones y restricciones.

La coyuntura venezolana sigue siendo delicada: aunque empresas extranjeras podrían regresar al país petrolero para revitalizar su principal industria, la transición política y social aún enfrenta desafíos significativos, incluidos esfuerzos por reconstruir instituciones y garantizar libertades civiles.

Así, las palabras de Trump —aunque presentadas como broma— encajan en un contexto donde Estados Unidos está más presente que nunca en la política de ambos territorios, ya sea por tensiones geoestratégicas en el Ártico y la firme oposición de Groenlandia y Europa, o por la profunda reconfiguración política y económica en Venezuela.

GABRIEL CAVALLO

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