Al parecer, para Donald Trump no fue suficiente que María Corina Machado, en uno de los actos más criticados de lo que va del año, le otorgara su Premio Nobel por la intervención militar en Venezuela en la que fue capturado el dictador Nicolás Maduro; tampoco que el presidente de la FIFA le entregara un premio de la paz completamente inventado y sin precedentes, gesto que también despertó críticas en el mundo del fútbol a las puertas de la celebración del Mundial de 2026; ni siquiera el hecho de ser idolatrado por buena parte de la derecha global. El presidente estadounidense no logra superar que, según su criterio personal, él era el único merecedor de la distinción que el Comité Noruego entrega a líderes por su contribución pacificadora en regiones marcadas por la opresión o el conflicto, y así se lo dejo saber al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en una carta, compartida el domingo por la noche por el periodista de PBS Nick Schifrin, que enciende las alarmas internacionales.
Conviene aclarar que el Gobierno de Noruega no tiene absolutamente nada que ver con la decisión de quién recibe o no el Premio Nobel, algo que el presidente seguramente tiene claro, pero que no le impidió sentir la necesidad de desahogarse con alguien que, al menos por protocolo, estuviera obligado a prestarle atención. En la carta Trump afirmó que, tras no recibir el galardón, ya no siente “la obligación de pensar únicamente en la paz”, aunque aseguró que esta seguirá siendo un criterio “predominante”.
“Considerando que su país decidió no darme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras más, ya no siento la obligación de pensar puramente en la Paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para los Estados Unidos de América” escribió.
Trump vinculó este sentimiento directamente con su renovado interés por Groenlandia, el territorio semiautónomo danés en el Ártico que ha convertido en foco de su política estratégica. En la misiva, argumentó que Dinamarca no puede proteger la isla de amenazas como Rusia o China y cuestionó incluso el derecho de propiedad danés, señalando que “no hay documentos escritos, solo que uno de sus barcos atracó allí hace cientos de años”, y sugiriendo que Estados Unidos debería ejercer control total sobre el territorio.
La carta fue confirmada por Støre y divulgada por varias embajadas europeas, generando tensiones diplomáticas con aliados de la OTAN. El primer ministro noruego reiteró que el Comité Nobel es una entidad independiente del Gobierno noruego y recordó esta distinción en su respuesta al presidente estadounidense, destacando que la decisión de otorgar el premio a María Corina Machado no fue responsabilidad del Ejecutivo.
El mensaje de Trump se conoció después de que amenazara con imponer un arancel adicional del 10% a productos de varios países europeos por su oposición a su plan de adquirir Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca y miembro de la OTAN, a partir del 1 de febrero. Estas advertencias han sacudido a la Alianza Atlántica, que enfrenta la inédita posibilidad de que uno de sus miembros utilice la presión económica, o incluso la fuerza, contra otro, en abierta contradicción con el principio de defensa colectiva.
En ese contexto, Trump no solo reafirmó su postura sobre Groenlandia, sino que también cuestionó el compromiso de los aliados europeos con las estrategias de defensa y exigió una mayor acción de la OTAN en favor de Estados Unidos. En su carta afirmó que “el mundo no estará seguro hasta que no tengamos un control total y absoluto sobre Groenlandia”, una declaración que ha generado preocupación en Europa, donde se interpreta como una presión directa sobre la soberanía danesa en el Ártico y como una reacción a la frustración del presidente por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz.
Las declaraciones de Trump han sido recibidas con creciente recelo en Europa, especialmente en países como el Reino Unido, Alemania y Francia, que han cerrado filas en defensa de la soberanía danesa y, por ahora, han anunciado que responderán únicamente por la vía diplomática. Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, subrayó que Dinamarca es un “aliado cercano” tanto del Reino Unido como de Estados Unidos y un “orgulloso miembro de la OTAN”, recordando que ha permanecido “hombro con hombro” con sus socios, incluso asumiendo un alto costo humano, en un mensaje que busca reafirmar la unidad de la alianza frente a una de sus tensiones más delicadas en años.


