Travis y la eternidad de la melodía

La agrupación escocesa regresa con una edición especial que celebra dos décadas desde el lanzamiento de The Invisible Band, Fran Healy nos cuenta los detalles

Por  ALEJANDRA PÉREZ

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Stefan Ruiz

En 2001, en un mundo no muy distinto donde el R&B y el pop encabezaban las listas de popularidad a nivel mundial, Travis lanzó The Invisible Band, una grabación de rock del puño de su líder Fran Healy, y que es quizás el álbum más querido por su público, donde se incluyeron tres de sus temas más icónicos (ver: ‘Sing’, ‘Flowers in the Window, ‘Side’). A dos décadas de la liberación de su tercera producción de larga duración, Travis está listo para revivir su creación con una edición especial de aniversario que incluye demos inéditos, sesiones en vivo, tomas alternativas y un libro con fotografías nunca vistas, letras escritas a mano y más, entre ellos, la versión original de ‘Sing’, titulada ‘Swing’. 

En aquel entonces, el lanzamiento fue producido nada menos que por Nigel Godrich, el ídem que en 1997 engendró junto a Radiohead uno de los discos exportados de Europa que se convertirían en un hito musical, OK Computer (y que consecuentemente sería nombrado el productor designado de Thom Yorke y compañía), ayudando a Travis a continuar con la buena racha tras el estreno de su primer éxito comercial, The Man Who. Mientras que Godrich también contribuyó a la reedición del disco, la remasterización fue llevada a cabo por la ingeniera Emily Lazar, quien en 2019 se llevó el Premio Grammy a la Mejor Ingeniería de Grabación por su trabajo en Colors de Beck. 

Mientras que el tiempo ha pasado y Travis ha compartido seis álbumes de estudio desde The Invisible Band, Healy reconoce que la dinámica entre sus compañeros de banda no ha cambiado mucho, también recuerda que la esencia de su trabajo en el disco recae en la eternidad de la sonoridad de los temas, relata cómo Godrich creó esos “sonidos extraños” en ‘Sing’, discute el significado de la música y la eternidad de la melodía, contempla la posibilidad de llevar su gira hasta México, y por otro lado, desmiente que Paul McCartney haya contribuido en la composición de ‘Flowers in the Window’, un rumor que se esparció como agua entre los dedos alrededor del tiempo en que el disco se lanzó inicialmente. 

¿Qué crees que ha cambiado en la dinámica de la banda después de 20 años del lanzamiento original de The Invisible Band

Buena pregunta. No, nada ha cambiado, esa es la cosa. Cuando estás en una banda, estás conservado. Es como tus amigos te preservan, ¿sabes? Como cuando vas a la escuela, la universidad o lo que sea, después te retiras al mundo a hacer tu trabajo, y luego regresas a ver a tus amigos en casa, podrás tener 25 o 30 años, pero luego tienes 14 años cuando estás con tus amigos que conociste a esa edad. Nosotros, como banda, también nos conocimos cuando teníamos alrededor de 18 o 19 años y hemos permanecido algo así como atorados en esa zona. Estoy intentando pensar en si algo ha cambiado… No, es muy extraño de hecho… Creo que, también tu cerebro cambia, está finalmente ajustado para la edad de 26 años, entonces después de eso eres esencialmente la misma persona. Y definitivamente lo somos. Es como estar casado con tres tipos, aunque creo que estar casado con tres tipos es un poco más fácil que estar casado con tres mujeres [ríe].

En 20 años, las temáticas de las canciones (como en ‘Sing’) aún son válidas. Personalmente, ¿cómo crees que el significado del álbum ha evolucionado en dos décadas? 

La música es eterna —perdón, la melodía es eterna, no la música, la cual es la cosa que puedes escuchar y decir, ‘Ah, esto es de la década de los años sesenta, o los años cuarenta’. Las melodías son más difíciles de colocar en una época. Creo que las canciones en este álbum son muy, muy bien percibidas, no es como escuchar a una banda de los años ochenta donde todos están cantando así [Healy utiliza un tono de voz que aparenta haber sido extraído de la boca de Rick Astley]. Son canciones muy básicas y es algo que, a través de los años, la gente, algunos periodistas e incluso admiradores o gente que no nos admira ha criticado, dicen, “¿Por qué no lo cambias?”, y es que, para mí, la cosa más importante y la que mueve a los animales, no solo a los humanos, es la melodía. La sonoridad y la emoción, el tono y la melodía de una canción son completamente la clave. Es lo que te hace que una canción te haga llorar, probablemente no es la letra, es el tono, la forma en que es cantada y la melodía. No creo que las canciones hayan cambiado mucho, creo que son igual de poderosas que antes.

¿Crees que ahí es dónde reside la magia de The Invisible Band?

Diría que no solo este álbum, sino en toda la música. Si te diera dos notas musicales y te pidiera que me escribas una canción o melodía que durará trescientos o cuatrocientos años y la gente aún continuará cantando, se puede hacer. Por ejemplo [recrea el sonido de ‘La quinta sinfonía’ de Beethoven], esas son dos notas. No creo que realmente entendamos cuán mágica es la música, es la cosa más cercana que tenemos a, yo lo llamo magia, otra gente lo llama dios. La música es el sonido del cosmos, o como sea que quieras llamarlo. Así es como suena, y si escuchas una gran melodía y te hace feliz o triste, o arregla algo para ti o te permite sacar alguna emoción dentro que no podías sacar, por eso es tan buena. Y por eso es eterna.

¿Cuál es tu recuerdo más preciado de la grabación del álbum y de trabajar con Nigel Godrich?

Hasta hace seis meses, solo tenía recuerdos de la grabación del disco y luego un amigo mío me envió un paquete. Pensé, “Oh, ¿qué es esto?”, lo abrí y tenía un disco duro. Lo conecté a mi computadora y había casi dos terabytes de material. Me olvidé de que este tipo estuvo en el estudio durante la grabación de The Invisible Band, así que tenemos todo este archivo. Tengo algunas memorias y creo que la más preciada es cuando estuvimos grabando ‘Sing’, Nigel estaba en el cuarto de grabación y había un sonido extraño al principio de la canción, y lo que hizo es que tomó ese sonido que viene de las campanas tubulares —este instrumento grande con largos tubos de metal— hizo que nuestro guitarrista las tocara durante la canción, así que tomó la cinta, porque no fue grabado en computadora, y la volteó de atrás hacia adelante así que la canción se reprodujo al revés. El guitarrista estaba tocando [las campanas] y Nigel comenzó a reproducir el tema que estaba haciendo, y una vez que ‘Sing’ estaba terminado, toma la cinta —ah sí, y las cintas se estaban reproduciendo en doble velocidad, así que las toma, las voltea y reproduce mientras estábamos en el cuarto como, “¿Qué está haciendo?”. Hasta ese punto, ‘Sing’ era muy buena pero solo era buena, y luego la reprodujo, y estábamos con los pelos de punta diciendo como, “Oh, ¿qué es eso? Ese sonido extraño”. Lo tenemos todo en video, estoy haciendo un cortometraje de eso.

¿Qué es lo que más te emociona de revelar a la audiencia?

Como no hemos estado de gira en mucho tiempo, hemos hablado sobre regresar a México a tocar, tal vez incluso con la gira de The Invisible Band. Recibí el box set y —es mi banda, conozco mis cosas— pero es una cosa asombrosa y genial. El libro que viene con el, el arte y todo, me hizo pensar en que debimos haberlo hecho hace 20 años. Es un objeto adorable. Todo el arte y todo lo que está dentro fue hecho por mi y esta chica llamada Sage de la disquera, y tiene este disco de lados B que es exactamente la misma portada que The Invisible Band pero —soy muy bueno en Photoshop, podría hacerlo como un trabajo— meticulosamente eliminé algunas partes y me tomó días. Es muy lindo verlo terminado.