Tras un año de la guerra en Ucrania, ¿qué se puede esperar?

Luego de un año desde la invasión de Rusia sobre Ucrania, las consecuencias humanitarias son catastróficas, pero el conflicto no parece tener una resolución cercana. Nick Paton Walsh, analista de seguridad internacional, entrega su perspectiva

Por  ROLLING STONE

febrero 20, 2023

©ARIS MESSINIS/AFP via Getty Images

Ha pasado un año desde aquel 24 de febrero de 2022, cuando la Federación Rusa inició el ataque armado contra Ucrania. Los daños son incalculables en muchos sentidos, aunque se cuentan con cifras devastadoras. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR por sus siglas en inglés) registró 18.096 víctimas en el país: 6.952 muertos y 11.144 heridos. La mayor parte de las víctimas civiles muertas y heridas registradas fueron causadas por el uso de armas explosivas, incluidos bombardeos de artillería pesada, sistemas de lanzamiento de cohetes múltiples, misiles y ataques aéreos.

La población ucraniana en busca de refugio ha migrado a diferentes puntos de Europa y otras partes del mundo, en su mayoría a países vecinos como Polonia o Rumania. La ONG internacional Cáritas calcula que actualmente más de 18 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente por causa de este conflicto.

La resolución no parece clara. Aunque el año transcurrido ha mostrado un cambio en las primeras predicciones que se tenían sobre el aparente poderío del ejército ruso y ha dejado ver sus diversos problemas internos, la avanzada no ha parado. Este, como otros conflictos postsoviéticos, tiene una complejidad enorme. La confrontación se encuentra en medio de las pretensiones imperialistas de vieja data de Rusia, una profunda crisis humanitaria que afecta particularmente a los civiles, así como la expansión de la OTAN.

Las consecuencias de la presencia rusa en Ucrania no solo afectan a estos dos países. El mundo ha visto cómo la economía, y sobre todo los precios de los alimentos y las fuentes de energía, han sido impactados globalmente. En este contexto, Nick Paton Walsh, corresponsal en jefe de Seguridad Internacional para la cadena CNN y quien ha cubierto este y otros conflictos relacionados con la seguridad global, analiza lo que ocurre en Ucrania y los posibles escenarios futuros.

Quisiera empezar con un diagnóstico sobre lo que ocurre en este punto con este conflicto y sus principales consecuencias

Primero que todo, resalto la extraordinaria cantidad de daños que Rusia le ha hecho a gente inocente ucraniana y el daño también que le han hecho sus propios soldados, a su propia población. Es algo completamente innecesario y que deja en un lugar mucho peor del que estaba antes a Rusia, lo cual me lleva a un segundo punto y es a la gran lección que está dejando este último año de qué tan catastrófico ha sido el desempeño del ejército ruso, más allá de cualquier expectativa que se tuviera sobre qué tan malos pueden ser. Eso es lo extraordinario que me impresionó después de la imprudencia y la brutalidad y el daño que han causado a las personas con las que dicen ser una nación hermana.

Las expectativas sobre la capacidad de las fuerzas militares rusas eran muy altas y lo que hemos visto tras un año de conflicto es que no ocurrió lo que se esperaba, sin desconocer lo catastrófico para muchos ciudadanos ucranianos, ¿a qué se debe esto?

Hay diferentes formas de responder a esta pregunta. Lo primero es que hay que recordar que tradicionalmente Occidente ha mirado a Rusia como su oponente por excelencia en el marco de la Guerra Fría y eso derivó en que en los años noventa, tras el colapso de la Unión Soviética, estuviéramos listos para ver a Rusia reconstruirse y quitarse de encima esa etiqueta. Pero sigue siendo una potencia nuclear con una gran cantidad de personas en su población y ambiciones geopolíticas muy agresivas. Es importante no evocar la idea de que Rusia es un gigante de 300 metros de altura, porque eso es exactamente lo que quieren hacer creer al resto del mundo, a pesar de que han demostrado ser completamente ineptos en su actuar militar. Esto creo que es producto de su organización interna. No está clara la cadena de mando, no enfrentan los problemas que han tenido de forma rápida y fingen que no existen, por lo tanto esos problemas se repiten en lugar de ser solucionados y creo que eso es un elemento asociado a la corrupción. Se han robado dinero en lugar de invertir en un equipo funcional militar que les sirva. Gran parte de las pérdidas que han tenido las tropas rusas han sido en logística. Ha habido un rendimiento muy pobre de su ejército con fallas específicas y creo que eso es señal de cómo un Estado autoritario es muy bueno para proyectarse a sí mismo como agresivo, con un buen desempeño y modernización a través del espectáculo de relaciones públicas, pero cuando miras debajo de esa fachada, sale lo que realmente está ocurriendo. Así se derrumba con una velocidad muy rápida esa imagen. Además, desde Occidente esta podría ser una reivindicación del sistema democrático, pero es muy incómodo hacerlo tras los últimos 10 años del Trumpismo, su noción de populismo y de hombres fuertes al mando como el camino a seguir. Este conflicto le ha dado una cachetada a todo eso y hace muy importante esa crítica interna también.

Con tu experiencia como reportero de guerra, ¿qué aspectos resaltarías del conflicto ruso y ucraniano que lo hacen tan particular?

Creo que es sorprendente que hayan sido batallas de artillería distantes y que la destrucción de gran cantidad de propiedades y territorios y de personas sea tan torpe y horrible. Supongo que también es un conflicto moderno en un sentido, pero es bastante antiguo en términos de las tácticas de trincheras, las oleadas de humanos migrando y del ejército ruso que envía a su gente a la muerte. Eso nos recuerda a las guerras que se libraron hace 100 años y creo que ver al ejército ruso tratando de decirle a todo el mundo que es muy moderno nos lleva a ver una contradicción, porque nos recuerda lo que pasó hace un siglo. También vemos a un ejército ucraniano que está compuesto por personas con conocimientos en tecnología que la utilizan, por ejemplo, para robar tanques rusos abandonados o utilizar campos minados. Es gente que conocen el uso de drones y usan las transmisiones en vivo a su favor. Es decir, es un ejército que se ha adaptado excepcionalmente rápido y eso es un signo para mí de la resiliencia del pueblo ucraniano, de su ingenio, mientras que Rusia siempre lo consideró su despensa trasera. Una especie de subordinado en una nación vecina.

Cuéntanos desde tu perspectiva, para quienes vivimos en América Latina, ¿por qué este conflicto nos afecta a pesar de que lo sintamos tan lejano?

La geopolítica se manifiesta de muchas formas en Suramérica que, por ejemplo, en Europa, pero revisar los casos de países donde existe la pugna entre derecha e izquierda, donde también hemos podido ver intervención rusa y en donde hay sistemas autoritarios, como el caso venezolano con Nicolás Maduro, vemos que hay implicaciones. Pienso que, si Rusia gana en Ucrania y se toma a Ucrania, se sentiría más envalentonado para expandir su dominio en otras partes del mundo, pero realmente la influencia de este conflicto es mucho más amplia y reside en la pregunta sobre ¿qué tipo de mundo queremos vivir? Y, aunque sabemos que la democracia estadounidense ha fallado estrepitosamente en lugares como Irak y todo lo que ha hecho mal Estados Unidos durante los últimos 30 años, aun así, me pregunto si queremos vivir en un lugar donde la gente pueda elegir su propio gobierno o si queremos estar en un país como Rusia que usa el chantaje nuclear para ocupar a otro país.

Cortesía CNN.

La ocupación rusa no es agradable. Hay niños tanto en Ucrania como en Rusia lejos de sus familias y aunque este conflicto pueda parecer muy lejano y pequeño para aquellas personas que se preguntan si la democracia se puede sostener en cualquier parte del mundo, no es algo que sea lejano para Latinoamérica. Además, sumemos los cambios en los precios de la energía en gran parte del mundo, los incrementos en los precios de los alimentos y las economías en general que están viviendo las consecuencias de esta crisis energética y alimentaria.

¿No crees que necesitamos nuevos marcos de referencia, diferentes a los de la Guerra Fría para entender este conflicto?

Claro, si quieres enmarcarlo en términos de que todo esto es un largo intercambio estratégico entre Rusia que intenta encontrar su lugar en el mundo y piensa que su lugar es más grande de lo que le gustaría a cualquier otra persona a su alrededor. Pero en el fondo, esto es realmente simple. Este es un hombre, Vladimir Putin, que decide que necesita hacer algo y quiere invadir a un país vecino que no representa ninguna amenaza para él, al que le faltan décadas para unirse a la OTAN, e incluso no tiene un ejército con el que molestarlo y por eso decide utilizar la totalidad de su fuerza militar para emprender una operación que cualquiera que observara de antemano era completamente temeraria y demente. Cometió un terrible error en todo el proceso geopolítico previo y toda esa historia a su alrededor es un poco irrelevante, porque no es una justificación, no lo hace inevitable. Esto al final se reduce a una decisión absolutamente catastrófica, brutal y estúpida de un hombre, que le ha costado decenas de miles de vidas y que probablemente costará decenas o cientos de miles más en el próximo año si así continúa.

Ese conflicto también nos ha traído elementos nuevos para pensar en el cubrimiento de los medios de comunicación desde cada parte del conflicto y nos enfrenta a los sesgos, fake news y al cómo minimizar esto en el acceso a la información, ¿cuál es tu opinión en este aspecto?

Es importante no perderse demasiado en este aspecto, porque informamos lo que vemos frente a nosotros, lo que está sucediendo y es debemos recordar que en el fondo de este asunto la verdad es que Rusia invadió a Ucrania y mató a miles de personas. Eso no le da a su narración falsa un lugar en la mesa cada vez que se hable de cómo Rusia bombardea hospitales y no creo que en esto haya un error, porque Rusia tiene un historial de usar instalaciones médicas como objetivos militares en otros lugares del mundo. Así que, sea un error terrible o sea lo que en la narrativa sin sentido escuchas desde Rusia, que sugiere qué tal vez Ucrania se bombardea a sí misma, creo que no hay que dar oxígeno a ese tipo de narrativas. Hemos visto a Vladimir Putin en el pasado decir que no fueron sus tropas las que actuaron en Crimea y luego decir que sí fue así. Rusia tiene un largo historial de mentiras y, puede que Ucrania no tenga un 100% de precisión en lo que ha comunicado, pero no veo un deseo deliberado de engañar. Hay mucha confusión como lo que ocurre en cualquier conflicto, pero para nosotros como periodistas y reporteros hay un solo trabajo, el de ir al lugar, preguntarle a la gente lo que ha visto, escuchar a las personas que han pasado por estas cosas y transmitirlo, asegurándose en lo posible de que no te muestren cosas que están diseñadas para engañar, que no estás viendo en una historia una narrativa sin sentido, como a menudo se proyecta desde Moscú cuando están perdiendo parcialmente porque son incapaces de decirse a sí mismos la verdad sobre lo que está sucediendo.

Una pregunta final, ¿qué crees qué va a pasar en este conflicto? ¿Hacia dónde va a progresar?

No tengo ni idea y es importante no pensar que hay algún tipo de respuesta fácil a esta pregunta. No parece que Rusia esté a punto de solucionar sus principales problemas, así que esa idea es bastante improbable, que veamos un progreso significativo del lado ruso en algún momento de este año. Eso no les impide hacer algo que nos sorprenda en otros lugares o que deje de hacer cosas horribles en Ucrania que todavía podrían hacer, pero que no parecen haber intentado aún. Parecen tener una comprensión racional de sus limitaciones, así que no creo que Rusia esté a punto de hacer algún avance importante. La pregunta aquí realmente es cuánto progreso puede hacer Ucrania para afrontar la presencia rusa en este año y si no logra hacer algo significativo. Además, si Occidente continuará apoyándolos con el mismo nivel de financiamiento que estamos viendo en este momento, que es extraordinario, o si Ucrania es capaz de incidir en la presencia rusa durante los próximos seis meses. Puede haber una presión, un tic-tac del reloj avanzando mientras las cuentas bancarias de Occidente empiezan a vaciarse o si la financiación se vuelve más lenta. No veo a Rusia hacer de repente algo distinto a lo que ha hecho, pero creo que ahora hay una presión sobre Ucrania para alterar los límites de lo que está ocurriendo en terreno antes del próximo invierno, donde recibirá presión para arreglar las cosas. Es muy tonto predecir, porque por ejemplo no teníamos idea de que Rusia y su ejército fueran tan malos, pero la realidad es que no tenemos idea de cómo pueden arreglar las cosas. Eso nunca lo sabes.

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