En The Moment, el director británico Aidan Zamiri debuta en el largometraje con una historia que se sumerge en la intensidad cultural que rodeó el llamado “Brat Summer”. La película toma ese periodo de euforia alrededor del disco Brat y lo convierte en una ficción que examina la velocidad con la que un momento pop puede expandirse hasta convertirse en fenómeno global. Más que un documental musical convencional, The Moment se mueve entre la sátira, el drama y el comentario cultural para explorar qué sucede cuando el éxito se vuelve una vorágine imposible de controlar.
Protagonizada por Charli XCX interpretándose a sí misma en una versión satírica de su figura pública, la película juega constantemente con la frontera entre persona, personaje y celebridad. Zamiri utiliza ese punto de partida para construir un retrato sobre la fama contemporánea: el entusiasmo de alcanzar un momento cultural irrepetible y, al mismo tiempo, la presión de sostenerlo cuando el mundo entero parece estar mirando.
Unas horas antes de la premiere de la cinta en Londres, Aidan Zamiri habló con ROLLING STONE en Español sobre la cinta. Lee la plática a continuación.
¿Cómo estás? Felicidades por la película. Al ser tu debut, has dicho que se siente como un “glitch” en el sistema haber hecho una película con Charli XCX. ¿Cómo estás procesando que tu primera película llegue con este nivel de expectativa y atención?
Sí, se siente increíble. Me siento muy afortunado. Hacer una película es una hazaña casi imposible. Es casi un milagro que cualquier película llegue a hacerse: lograr que la gente se suba al proyecto, conseguir financiamiento, juntar todas las piezas. Por eso me siento muy afortunado de haber podido hacerlo y de haber trabajado con personas a las que quiero y respeto muchísimo.
Hay colaboradores increíbles en esta película, un elenco impresionante. Y el hecho de que no solo la hayamos podido hacer, sino que ahora tenga distribución y pueda verse internacionalmente, que gente de todo el mundo pueda verla, es algo que para mí es completamente alucinante. No lo doy por sentado. Así que sí, me siento muy afortunado.
A veces siento como si hubiera algún tipo de cheat code en todo esto, pero definitivamente lo tomo. Y me entusiasma mucho que tantas personas, como tú, puedan verla.


¿Qué recuerdas del primer documento que Charli te compartió con la idea de la película? ¿Era algo estructurado o más bien como un diario sobre el momento que estaba viviendo?
Charli me envió ese documento en un momento muy interesante. Fue hacia el final de lo que la gente llamaba el “Brat Summer”, alrededor de septiembre de 2024.
Ahí identificaba una idea muy clara: tomar el formato de un documental sobre un álbum o sobre una estrella pop, que normalmente funciona como algo al servicio del disco —casi como una manera de capitalizar el éxito de un gran momento—, y hacer algo distinto. En lugar de seguir esa ruta, nos parecía interesante explorar algo ficcionalizado que quizá pudiera acercarse más a una verdad emocional.
En ese primer documento ella hablaba de la idea de alterar ese formato: presentar la película como si fuera una cosa, pero en realidad hacer otra. Todo ocurriría en el periodo previo a su gira como headliner.
Pero la parte que realmente se convirtió en el ancla tonal y emocional de la historia era algo que se parecía más a una entrada de diario. Charli escribía sobre lo extraño y desorientador que puede ser atravesar una transición como la que estaba viviendo: de repente abrirse a una audiencia muchísimo más amplia.
Al mismo tiempo describía una lucha interna muy particular: llegar a algo por lo que has trabajado la mitad de tu vida y sentir que, de alguna manera, se te está escapando entre los dedos. Ese miedo te hace querer aferrarte más fuerte, hacer cualquier cosa por mantenerlo. Pero muchas veces es justo ahí cuando algo se rompe.
Esa idea fue lo que terminó guiándonos mientras construíamos la película.
La película es ficción, pero está construida sobre verdades emocionales. ¿Cómo traduciste esas emociones internas, casi intangibles, en algo cinematográfico sin perder su honestidad?
Algo que intentamos hacer durante todo el proceso fue mantener un diálogo constante con Charli. Mi coescritor Bertie y yo desarrollábamos escenas e ideas narrativas, pero siempre queríamos asegurarnos de que cualquier decisión que tomara la Charli ficticia fuera algo que la Charli real pudiera haber hecho en determinadas circunstancias.
Ella misma decía que en distintos momentos de su carrera tomó decisiones similares, sobre todo cuando tenía menos experiencia o menos seguridad en su propia visión como artista. Entonces era importante que todo estuviera anclado en algo emocionalmente creíble.
Después, en la puesta en escena —en cómo se ve y se siente la película— también nos interesaba que la voz del filme cambiara a lo largo de la historia.
Hay momentos que se presentan casi como una comedia británica muy seca. Otros que se acercan más a algo parecido al horror psicológico. Y también hay fragmentos que funcionan casi como videoclips. Esa mezcla de tonos fue intencional. Queríamos usar cualquier lenguaje cinematográfico posible para transmitir lo que estaba sintiendo el personaje.
En cierto sentido ese collage de tonos se siente muy propio de mí, pero también se siente muy Brat. Parte de la magia de ese álbum es que Charli puede tener canciones totalmente hedonistas, como “Club Classics”, y de repente pasar a algo extremadamente vulnerable y honesto sobre lo que está sintiendo.
De la misma manera que Brat se mueve entre esas emociones distintas, queríamos que la película hiciera algo parecido.


La película también juega con la idea de la persona pública: esa línea entre Charli XCx como artista, personaje y persona. ¿Qué tan consciente eras de esa distinción al dirigirla?
Eso requería muchísima confianza por parte de Charli, porque en la película se presenta como alguien difícil, poco fiable. En la vida real es increíble, pero la versión ficticia de ella no siempre es favorecedora.
Lo curioso es que nunca fue un problema para ella. Desde el inicio fue extremadamente confiada y nunca pidió cambiar la forma en la que la estábamos retratando. Entendía que el éxito de la película dependía de no presentarla como una heroína.
De hecho, uno de los primeros actores que se sumó al proyecto fue Alexander Skarsgård. Cuando hablamos con él dijo que lo que más le interesaba del guion era justamente que evitaba la narrativa típica de una estrella pop que supera obstáculos y demuestra que siempre tuvo razón.
En cambio, aquí todos los personajes son complejos. Nadie es completamente heroico ni completamente villano. Todos pueden ser simpáticos y desagradables al mismo tiempo.
También usamos muchas de las inseguridades reales de Charli en la película. Recuerdo que en una lectura temprana del guion tenía que decir unas líneas sobre cómo se estira la cara con dos trenzas a los lados de la cabeza —algo que en realidad sí hace—. Verla decir esas cosas en voz alta, completamente sin filtro y sin preocuparse por cómo podría percibirse, fue increíble. Estoy muy agradecido de que estuviera dispuesta a hacerlo.
Como director, como alguien cercano a ella y también como fan de su trabajo, ¿qué similitudes o diferencias ves entre la Charli XCX que vemos en la película y la persona que conoces?
Creo que una gran diferencia es que la Charli real tiene una comprensión mucho más clara de cómo funcionan la cultura y el público cuando se trata de artistas, especialmente de mujeres en el ojo público.
Recuerdo que muy al inicio del proceso de escritura dijo algo muy directo: que en algún momento todo el mundo empezará a odiarla. Lo dijo de una forma muy clara, casi como un hecho inevitable. Que eventualmente la gente dirá cosas como “en realidad siempre me cayó mal”, o descartará todo su trabajo.
Ella ya ha pasado por esos ciclos en distintos momentos de su carrera. Escucharla hablar de eso con tanta claridad fue impactante para mí. Tiene una conciencia muy aguda de cómo se trata a las mujeres en el espacio público.
Le pregunté cómo creía que se sentiría cuando eso volviera a ocurrir. Me dijo: “Obviamente estaré triste. Obviamente me romperá el corazón”. Pero al mismo tiempo sentía que de alguna forma estaba preparada.

Con la película también jugábamos un poco con esa tensión, incluso con el momento en que se estrenaría. Con esa sensación de quizá estar prolongando demasiado un momento o de “quedarte más tiempo del que deberías”.
Es interesante porque el público que ve la película casi puede sentir esos temas en tiempo real. Está esa sensación de “ok, ya, sigue adelante”. Algo que puede sonar negativo, pero que en el contexto de la película también habla de soltar, de liberarte de todo eso.
Así que esa claridad que tiene la Charli real sobre cómo funciona todo esto probablemente sea una de las razones por las que no tomaría exactamente las mismas decisiones que la Charli ficticia en la historia.
Muchas gracias por tu tiempo.
Gracias a ti. Fue un gusto conocerte. Muchas gracias por la conversación.


