Sonic 2: La película

Puede que la secuela de Sonic no sea una gran película, pero lo cierto es que constituye todo un placer culposo

Jeff Fowler 

/ James Marsden, Jim Carrey, Ben Schwartz, Idris Elba, Colleen O'Shaughnessey, Tika Sumpter

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía Sonic 2

Para aquellos que se encuentran alejados de la cultura de los videojuegos y las películas infantiles, aquí va una rápida contextualización. Sonic es un erizo antropomórfico velocista, creado en 1991 por Naoto Oshima, Yuji Naka e Hirokazu Yasuhara para una serie de juegos de la compañía Sega. La enorme popularidad del personaje lo convirtió en la mascota de la compañía, del mismo modo que Mario es la mascota de Nintendo. Y así como la primera película basada en un videojuego de todos los tiempos fue la esperpéntica Super Mario Bros., Sonic obtuvo su propia película de acción real en el 2020, la cual no es tan horrible como la cinta del plomero comehongos de 1993.

Ahora viene otra rápida contextualización de lo que ha pasado en el universo cinematográfico de Sonic hasta ahora. El joven erizo (con la voz de Ben Schwartz) vive en un planeta diferente al nuestro y es protegido por una búho llamada Garra Larga (con la voz de Donna Jay Fulks). El ataque de una horda de equidnas salvajes, hace que Garra Larga caiga en acción. Antes de morir, ella envía a Sonic a la Tierra con un paquete de anillos interdimensionales. Sonic llega a Green Hills en Montana, vive en secreto por casi una década y luego es adoptado por los Wachowski, una pareja de esposos conformada por el alguacil Tom (James Mardsen) y por la veterinaria Maddie (Tika Sumpter).

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos se entera de la existencia del ser extraterrestre y recluta al siniestro y excéntrico genio científico Ivo Robotnik (Jim Carrey) para rastrearlo. Robotnik y Sonic se enfrentan. El villano es derrotado y enviado al Mundo Hongo (clara alusión a Mario) y los Wachowski viven felices para siempre. ¿O no es así? La típica escena postcréditos nos muestra a un zorrito amarillo de dos colas, que también está buscando a Sonic. 

Las primeras imágenes promocionales de Sonic causaron revuelo cuando Yuji Naka, uno de los creadores, mostró un gran desagrado por el diseño inicial de personaje. Los fanáticos apoyaron a Naka y la cinta tuvo que demorar su estreno para mejorar la imagen del erizo azul. Jim Carrey (quien hace poco anunció su inminente retiro) confesó haber aceptado el papel de Robotnik porque su hija es una gran admiradora del personaje. Y al igual que sucedió con su icónico personaje de Ace Ventura, Carrey hizo caso omiso de los diálogos escritos para él, para dedicarse a una delirante improvisación que fue lo que salvó a la cinta infantil de la perdición. 

En esta nueva entrega, inspirada en gran parte en las dos películas animadas de los años noventa conocidas como Sonic Adventure, veremos como Robotnik (también conocido como el Dr. Eggman), es rescatado del Mundo Hongo por Knuckles, el equidna rojo y rival en los videojuegos de Sonic y quien aquí goza de tener la voz de Idris Elba. Knuckles (con un gran parecido al personaje de Vegetta, el irascible compañero del noble Goku en Dragon Ball), está buscando una esmeralda superpoderosa y considera a Sonic su enemigo. 

Mientras tanto, Sonic es dejado en casa solo por los Wachowski, quienes van a viajar a Hawái para asistir a la boda de Rachel (Natasha Rotwell), la hermana de Maddie, quien contraerá matrimonio con el apuesto Randall (Shemar Moore de las series Criminal Minds y SWAT). Sobra decir que el zorrito amarillo encuentra a Sonic y se presenta como Tails (otro personaje popular del videojuego y con la voz de Colleen O’Shaughnessey, veterana del mundo de los dibujos animados). Ambos intentarán detener a Robotnik y a Knuckles para impedir que se apoderen del peligroso talismán. 

Pese a que Sonic 2 está colmada de referencias dirigidas a un “público adulto”, si se le puede decir así (guiños a la película ochentera Risky Business, al libro El secreto, a Limp Bizkit y a Pantera, así como al videojuego original que debutó para las consolas de Sega hace treinta años), lo cierto es que esta es una cinta frenética, ruidosa y en extremo ridícula, que apela más a un público infantil, pese a su extensa duración de más de dos horas.   

Pero al igual que en la cinta anterior, este no es un show de efectos especiales y captura de movimiento, sino la gran oportunidad de ser testigos del enorme talento de Jim Carrey, quien nunca ha tenido miedo de lucir ridículo y extravagante, y quien gracias a la libertad otorgada sabiamente por Jeff Fowler (director de ambas entregas y de la próxima película basada en La Pantera Rosa), logra convertir una película infantil mediocre en todo un placer culposo dando rienda suelta a su lengua hiperveloz y a su expresión corporal sobrehumana.  

P.D. La escena postcréditos anuncia una tercera entrega asociada al misterio del Proyecto Sombra. Los fanáticos deberán unirse al clamor del Agente Stone (Lee Majdoub), fiel secuaz del Dr. Eggman, quien en la cinta dice una y otra vez “Robotnik ¿Dónde estás?” Nosotros también lo necesitamos.