enero 18, 2023

Silvio Soldán recuerda el paso de Sumo por Feliz Domingo y habla de su debut como actor

El histórico conductor de Feliz domingo recuerda los highlights rockeros del programa y habla de su participación en El Método Tangalanga

Por  HUMPHREY INZILLO

(Foto: Gentileza Analía Sánchez Prensa)

¿Te imaginabas que a esta altura de tu vida, a los 87 años, se iba a abrir una nueva veta actoral? 

Yo ya había trabajado mucho en cine, con Sandro, Hugo del Carril y Juan Carlos Calabró, entre otros, pero haciendo cameos o de mí mismo. Un día recibí el llamado de Mateo [Bendesky], el director de El método Tangalanga. Nos encontramos en un café, me contó la historia y me dejó el guion. Me pareció interesante tener que hacer un personaje.

Taruffa es un hipnotizador que tiene un rol clave en la historia, ¿Cómo construiste el personaje? 

Le propuse a Mateo que sea un español, o por lo menos un argentino que estuvo muchos años radicado en España. Le pareció bien, y me dejó liberado para que lo hiciera como mejor me pareciera. No sé si lo compuse bien o mal, pero lo hice con todo cariño y respeto, y me inspiré en actores como Alberto Closas, que fue mi amigo, y Narciso Ibáñez Menta.  

Escuchá la entrevista completa en el episodio del podcast La vida circular:

En Feliz Domingo, Sumo tocó en al menos dos oportunidades… ¿Qué recuerdos tenés de su paso por el programa?

¡En Sumo tocaba el saxo Pettinato! Y en ese momento estábamos enfrentados con Pettinato, porque escribía en la revista Libre y me pegaba todas las semanas. No había simpatía entre ambos. Y yo tenía que presentarlo, pero no me gustaba ni medio. Igual lo hacía con profesionalismo, por cierto. Años después, lo comentamos con Roberto, son cosas que pasan. Pero por Feliz Domingo desfilaron prácticamente todos. Fito estuvo, Los Auténticos Decadentes dicen que son un producto del programa y me hicieron su padrino artístico… Aunque no tocó, a Pappo le hice una entrevista mano a mano.  No sé si estuvo Charly… pero yo conocí mucho a la madre, un encanto de señora que era productora de programas de tango y folclore. 

¿Qué te acordás de la presentación de Soda Stereo? 

Casi nada. Pero yo era amigo íntimo del padre de Charly Alberti, Tito Alberti, que también era baterista y tenía su propio grupo de música tropical. 

Fuiste contemporáneo de la génesis del rock & roll. ¿Cómo fue tu vínculo con el género? 

Nunca fui muy rocanrolero, aunque me gusta mucho toda la música. Debo confesarte que al rock & roll no lo entiendo demasiado. En mi vida siempre estuvo más el tango. Pero me pasó una cosa muy curiosa: un día estaba en mi camarín preparándome para hacer Grandes valores del tango y el portero del canal me avisa que me venían a ver dos chicos de aspecto raro: dos hermanos, muy delgaditos, que habían formado un grupo y estaban por lanzar un disco. Eran los hermanos Moura y el grupo era Virus. Me contaron que me habían dedicado un tema, y necesitaban mi autorización para publicarlo. Me cantaron la canción, que se llama “Super color”. Les firmé el papel y me invitaron a la presentación del disco, en un teatro de la calle Corrientes. Yo estaba en un palco y cuando me dedicaron la canción, los chicos se preguntaban: “¿Qué hace este loco acá?”. Es como cuando fui a ver a Freddie Mercury con Queen en el estadio de Vélez Sarsfield. Toda la purretada se preguntaba lo mismo. Porque yo era cara de tango, pero me gustaba mucho la cosa joven. 

A sus 17 años, Elena Roger cantó un aria de ópera en la prenda “Yo sé”, de Feliz Domingo, y después abrió el cofre de la felicidad y se ganó el viaje a Bariloche. ¿Te acordás de su paso por el programa?

Por supuesto, nos volvimos locos, todos. Yo le dije: “Tenés que dedicarte a cantar”. Y ella, que estudiaba danza, me dijo: “No creo que sea lo mío” [risas]. Ahora es una figura mundial y está cantando con Escalandrum, el grupazo del Pipi Piazzolla. Nos encontramos hace unos años en La Falda y recordamos anécdotas. Con Astor tuve enfrentamientos, porque a él le gustaba pelearse y era su modo de promoción. Él decía que el tango que yo difundía estaba muerto, pero cuando lo convocamos para hacerle un homenaje en Grandes valores, vino corriendo. Era cabrón, pero un gran tipo.

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